Portada » Geografía » Clima Mediterráneo Costero y Vegetación de Altitud: Estudio de Caso en la Sierra de la Demanda
Las precipitaciones presentan un total anual escaso, con valores que oscilan entre 300 mm y 465 mm, y una distribución irregular a lo largo del año. Se observan las siguientes características:
Dadas las suaves temperaturas del invierno, las precipitaciones caen principalmente en forma de lluvia. El total y el régimen de precipitaciones son característicos del clima mediterráneo.
La temperatura media anual es alta, situándose en 17 °C, con una amplitud térmica relativamente baja (14.5 °C). El verano es caluroso, ya que cuatro meses superan los 22 °C de temperatura media, y el invierno es suave, pues la temperatura del mes más frío no desciende de los 10 °C. Estas características permiten suponer que este clima tiene una posición costera.
La relación entre las temperaturas y las precipitaciones muestra que existe aridez durante cinco meses, desde abril hasta agosto (se cumple el índice de Gaussen, al situarse la curva de las temperaturas por encima de la de las precipitaciones). Por tanto, puede considerarse un clima semiárido.
De acuerdo con las características analizadas, podemos concluir que se trata de un clima mediterráneo marítimo o costero, localizado en el levante peninsular. El escaso volumen anual se debe a que las borrascas atlánticas son esporádicas, y la sequía estival a la influencia del anticiclón de las Azores, que se desplaza hacia latitudes más septentrionales en esta época del año. Las precipitaciones se producen en el momento en que el anticiclón de las Azores se desplaza hacia el Norte o el Sur (periodos equinocciales), teniendo su máximo en otoño, debido a la mayor frecuencia de las situaciones del este, tormentas y gotas frías, que tienen su origen en un Mediterráneo muy recalentado durante el verano.
A continuación, se resumen los rangos utilizados para la clasificación:
La cliserie de la Sierra de la Demanda muestra el escalonamiento de la vegetación en función de la altura. Las causas de este escalonamiento son las variaciones climáticas ocasionadas por el progresivo incremento de la altitud.
Los factores que determinan la sucesión vegetal son:
Ello determina un escalonamiento climático desde la base a la cima y, como consecuencia, un escalonamiento de la vegetación. El mayor o menor número de escalones depende de la altitud de la montaña. También influye en la sucesión vegetal la posición en las vertientes:
Se definen tres pisos principales basados en la altitud:
En la vertiente norte se suceden las siguientes formaciones:
En la vertiente sur, menos húmeda y más cálida, la sucesión es la siguiente:
La encina es el árbol más característico y extendido del clima mediterráneo. Se encuentra únicamente en la vertiente sur dado que presenta mayor temperatura e insolación que la vertiente norte. Es propio del bosque perennifolio. Es resistente a la sequía y se adapta a todo tipo de suelos. Son árboles bajos, de tronco rugoso, copas globulares, largas raíces y pequeñas hojas. Son bosques con tendencia a poca densidad de árboles. Tradicionalmente se aprovechaba la bellota para el ganado, y su madera, muy dura y resistente, para ruedas, carpintería exterior, utensilios y carbón, muy apreciado por su buena combustión y su alto poder calorífico. Hoy ha perdido buena parte de estos usos, salvo el marginal de la bellota para alimentar al cerdo ibérico en las dehesas.
El pino negro es una conífera con ramaje poco denso y de color oscuro. Se sitúa en la vertiente sur bajo el bosque de hayas porque se adapta mejor a una menor humedad y mayor temperatura. Soporta suelos pobres y bajísimas temperaturas. Se utiliza para la obtención de madera y resina. Suele ser especie secundaria por su rápido crecimiento.
El quejigo y el rebollo son árboles propios del bosque marcescente. Se sitúan en ambas vertientes pero con mayor predominio de la norte dada las temperaturas más bajas. Se adaptan bien a todo tipo de suelo y soportan cierta sequía y temperaturas más extremas que la encina. El melojo o rebollo se encuentra en la vertiente sur, por encima de la encina y en la vertiente norte junto con el quejigo. Su aspecto es semejante al roble, posee tronco bajo y copa ancha y prefiere suelos silíceos. Se ha utilizado tradicionalmente para leña y los numerosos brotes que salen de sus raíces para la alimentación del ganado.
El haya es un árbol de hoja caduca que tolera mal el calor y muy bien el frío, exige gran humedad y prefiere los suelos calcáreos. Predomina en la vertiente norte porque existe mayor humedad y frío. En la vertiente sur está por encima del pino negro. Su crecimiento es lento y se sitúa en bosques densos. Su madera, dura y de buena calidad, se aprovechaba tradicionalmente para carboneo, celulosa o construcción; su fruto, el hayuco, servía para alimento del ganado y para extraer aceite. Actualmente la madera se emplea para muebles, utensilios y leña.
