Portada » Historia » El Socialismo Militar en Bolivia y la Transformación de los Partidos Políticos
El antecedente inmediato al surgimiento del «Socialismo Militar» fue la Guerra del Chaco que, como ya sabemos, terminó cercenando a nuestro país 234.000 km² de territorio que pasaron definitivamente a la soberanía del Paraguay.
Este conflicto bélico, a pesar de las acciones heroicas como la defensa de Boquerón, la batalla exitosa de Cañada Strongest o la defensa invencible de Villamontes, dejó mal parado al ejército nacional, dando lugar a la aparición de logias militares. Además, también surgió la agrupación militar denominada Legión de Excombatientes.
Fueron agrupaciones o clubes secretos que surgieron al interior de la institución armada. Cada logia expresaba lealtades internas, demostrando así falta de respeto al Alto Mando. Las logias que se conocieron fueron:
Era una agrupación militar compuesta por oficiales jóvenes que estuvieron en el Chaco cumpliendo sus funciones a la altura de las circunstancias. Posteriormente, estos oficiales asumieron el papel de cierta clase social y de partido.
A pesar de sufrir las Fuerzas Armadas cierta crisis interna a causa del desastre en el Chaco, finalmente, el ejército tomó la iniciativa de manejar los destinos del país. Entre golpes de Estado y acciones democráticas, los militares gobernaron al país como si tuviesen el derecho natural de hacerlo.
En referencia a lo mencionado, el pensador boliviano René Zavaleta Mercado afirmó:
«Es normal que un ejército salga como el amo en las situaciones después de una guerra, por más que haya sido incapaz de cumplir los fines externos que se le asignaron…».
Fue así como, al asumir los militares la conducción del país después de la Guerra del Chaco, surgió el proyecto del «Socialismo Militar» de David Toro.
Se denominó «Socialismo Militar» al programa de gobierno implementado por David Toro, cuya finalidad era limpiar la imagen muy debilitada de las Fuerzas Armadas. No cabe duda de que el «Socialismo Militar» fue un viraje, en alguna medida, hacia la izquierda.
El 17 de mayo de 1936 se produjo el golpe de Estado contra el gobierno constitucional de José Luis Tejada Sorzano. La acción golpista fue urdida y auspiciada por el Tcnl. Germán Busch, con el apoyo de los saavedristas y la Confederación Socialista Boliviana, dirigida por Enrique Valdivieso. Consumado el golpe, quien asumió el cargo presidencial fue David Toro, cuyo gobierno comenzó a cancelar el periodo liberal e implementó su programa denominado «Socialismo Militar».
David Toro, uno de los oficiales que había combatido en las arenas del Chaco, inició su gobierno determinado a satisfacer las necesidades de los excombatientes y de los sectores más pobres. Conformó un gabinete cuyo trabajo buscó lograr los objetivos planteados. Como señal de que era un gobierno socialista identificado con los más necesitados, se abrió hacia los trabajadores creando el Ministerio de Trabajo, cuya cartera fue ocupada por el dirigente Waldo Álvarez.
Se caracterizó por ser de tendencia más socialista. Pretendió aplicar medidas socialistas en lo económico, en lo social y en lo político:
Pero esas acciones de carácter político significaron el fin del gobierno de David Toro. El «Socialismo Militar» de David Toro, pese a su viraje a la izquierda con medidas de carácter social, no fue del todo socialista puesto que, si bien intentó controlar a los empresarios mineros en la producción y exportación del estaño, no lo hizo con los hacendados que seguían explotando a los campesinos en el más puro liberalismo feudal.
Como ya se mencionó, la creación del Partido Socialista del Estado y la posible alianza con el Partido Socialista Revolucionario precipitaron el fin del gobierno de David Toro. Ante lo que sucedía políticamente, Germán Busch, que por entonces era jefe del Estado Mayor y, a su vez, presidente de la Legión de Excombatientes, anunció que el gobierno ya no gozaba de la confianza del ejército. El 13 de julio de 1937, Toro renunció a la presidencia e inmediatamente asumió ese cargo Germán Busch, que parecía girar hacia la derecha. Sin embargo, se comprometió más con sectores de la izquierda.
Hasta 1883, en la historia neocolonial de Bolivia, no había partidos políticos claramente definidos. Pero desde ese año, con Eliodoro Camacho, se fueron formando los primeros partidos políticos. Camacho fue el «gran ideólogo que permitió el verdadero nacimiento de los partidos en Bolivia» (Mesa y Gisbert, 2001: 490).
Desde 1883, dos partidos políticos claramente definidos pugnaron por conquistar el poder: los conservadores y los liberales que, en el fondo, no diferían en nada. Ambos estaban adscritos al modelo económico de la época. Sin embargo, la pelea entre conservadores y liberales estaba marcada por tres aspectos:
Los liberales fueron derrotados por los conservadores en cuatro sucesivos procesos electorales. Finalmente, en 1899, los conservadores con Severo Fernández Alonso fueron derrotados por los liberales liderados por José Manuel Pando, después de la infructuosa Guerra Federal.
Desde 1899 hasta 1920, los destinos del país estuvieron conducidos con estabilidad política por los liberales. Pero el Partido Liberal se dividió en 1915 debido a problemas internos, dando lugar a la fundación del Partido Republicano, que desde 1920 hasta 1935 gobernó a nuestro país.
En 1920, los republicanos también se dividieron en dos partidos políticos: el Republicano Socialista, dirigido por Bautista Saavedra, y el Republicano Genuino, dirigido por Daniel Salamanca. Cabe aclarar que los republicanos solo se diferenciaban de los liberales por el nombre; ambos predicaban y practicaban el liberalismo económico.
Después de la Guerra del Chaco, como ya lo mencionamos, a pesar de la debilidad interna de las Fuerzas Armadas, fueron los militares David Toro, Germán Busch, Enrique Peñaranda y Gualberto Villarroel los que gobernaron al país.
En esa etapa no solo acabó el modelo económico liberal que se había implementado desde 1899, sino también desaparecieron los partidos tradicionales: liberales y republicanos. Mientras los gobiernos militares se iban sucediendo a finales de los años ’30 y principios de los años ’40, fueron surgiendo los siguientes nuevos partidos políticos:
Se fundó en la ciudad de Cochabamba en el año 1938, con una definición claramente trotskista. Su primer dirigente fue Aguirre Gainsborg, quien en 1939 se alejó para fundar un nuevo y efímero instrumento político denominado Partido Socialista Obrero Boliviano. El POR se consolidó con Guillermo Lora y participó activamente en la vida política durante el «sexenio» (1946 – 1952), pero no en la revolución del ’52, lo que le ocasionó problemas de división interna. Desde entonces, su influencia política se redujo a ciertos sectores mineros, universitarios y docentes.
Se fundó en la república de Chile en el año 1937, cuando en Europa el fascismo estaba en boga. A pesar de llamarse socialista, se distanció de cualquier ideología marxista. Lo de socialista tenía relación con el nacionalsocialismo europeo. La FSB era un partido de terratenientes y de católicos recalcitrantes que pretendían recuperar el destino de Bolivia como nación. Su influencia ideológica estuvo reducida a sectores universitarios y se opuso a la Revolución Nacional de 1952, sufriendo una feroz persecución del MNR. Su jefe fundador, Óscar Únzaga de la Vega, murió en 1959. En 1971 reapareció apoyando el golpe de Estado de Hugo Banzer Suárez.
Fue fundado en 1940 por un grupo de intelectuales cochabambinos que no estuvieron de acuerdo con la Guerra del Chaco. Se puede decir que el PIR fue el primer partido político comunista de Bolivia, puesto que estaba alineado con el Partido Comunista de la Unión Soviética. De este partido, en su ocaso, se desprendió el Partido Comunista de Bolivia (PCB).
Se fundó en el año 1941 por un grupo de intelectuales que estuvieron en la Guerra del Chaco. Tras un análisis crítico del Estado liberal y de la injerencia del imperialismo norteamericano, decidieron fundar el MNR. En sus postulados, «en lugar de la lucha de clases, plantea la alianza de clases para la construcción de la nación» (Puente, 2011).
Ante el fracaso del PIR y la marginalidad del POR, el MNR asumió el rol de partido de los pobres y, encabezado por el Dr. Víctor Paz Estenssoro, ganó las elecciones de 1951. Sin embargo, la oligarquía minero-feudal decidió infligirse un autogolpe, conocido como el «Mamertazo». Finalmente, en 1952 estalló la Revolución Nacional, consolidando el gobierno del MNR, el cual influyó significativamente en la vida política del país hasta el año 2003.
