Portada » Filosofía » Fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia: Ética, Modernidad y Empresa
Es el resultado de la reflexión atenta sobre las realidades complejas de la vida humana en sociedad, siempre a la luz de la fe y la tradición eclesial. Nace formalmente con la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII en 1891, preocupado por la «cuestión obrera».
No es política ni ideología: su misión se limita al ámbito moral y evangélico; no propone sistemas técnicos ni se basa en el poder coercitivo o del Estado.
Porque la salvación alcanza al hombre en toda su integridad (incluido lo social), y porque su experiencia le permite dar voz a los más débiles y defender el planeta.
Las ideologías surgen al faltar Dios; el ser humano absolutiza elementos relativos (la raza, la clase, la libertad) para llenar ese hueco. Tienen tres rasgos: sustitución (de la religión), inmanencia (rechazo del más allá) y salvación (cielo en la tierra).
En las relaciones mercantiles, la lógica del don y la gratuidad deben tener espacio en la actividad económica ordinaria. La gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de los propietarios, sino también el de todos los sujetos que contribuyen a ella (trabajadores, clientes, proveedores, es decir, stakeholders).
El emprendimiento es un pilar para el desarrollo socioeconómico. Es un proceso por el cual una persona identifica una oportunidad y la transforma en realidad. Requiere crear entornos que permitan experimentar, facilitando que las estructuras empresariales no ahoguen la labor creadora.
La aptitud clave para quienes dirigen es la virtud de la prudencia (sabiduría práctica). El director prudente discierne y decide en cada situación concreta qué es bueno para la empresa en su conjunto.
El desarrollo exige la plenitud total mediante hábitos estables llamados virtudes:
