Portada » Lengua y literatura » Evolución de la Literatura en Lengua Castellana desde 1936 hasta la Actualidad
En la década de los 50 se desarrolla la poesía social, que pretende denunciar las injusticias y transformar la sociedad. Se caracteriza por un lenguaje sencillo y directo, centrado en el “nosotros”. Destacan:
La Generación del 50 mantiene cierta preocupación social, pero entiende la poesía como un medio de conocimiento personal. Entre sus autores destacan Ángel González (Áspero mundo), José Ángel Valente, cuya poesía se vuelve cada vez más intelectual y hermética, y Jaime Gil de Biedma, caracterizado por la ironía, el tono coloquial y una visión crítica de la realidad.
En los años 70 surgen los Novísimos, que buscan la renovación estética y se alejan del tono social. Incorporan influencias de las vanguardias y de la cultura de masas, además del gusto por la metapoesía. Destacan Pere Gimferrer (Arde el mar) y Antonio Martínez Sarrión.
Con la llegada de la democracia, en los años 80 y 90, la poesía se diversifica. Predominan la rehumanización, el tono comunicativo, la ironía y la renovación del lenguaje. Entre las corrientes destacan:
En el siglo XXI no hay corrientes claramente definidas, pero predominan la introspección, la influencia de los medios de comunicación y una actitud crítica ante la realidad. Destacan autores como Mariano Peyrou, Elena Medel, Javier Vela o Andrés Neuman.
Tras la Guerra Civil, el teatro experimenta un retroceso debido a la censura y a la preferencia del público por el entretenimiento. Se debate entre la evasión y el compromiso, y se distinguen dos tendencias: la continuidad del teatro comercial y la renovación.
En el exilio, autores como Rafael Alberti (El adefesio), Alejandro Casona (Los árboles mueren de pie) y Max Aub desarrollan un teatro variado, marcado por la nostalgia y la crítica. En los años 40 y principios de los 50 predomina el teatro de evasión:
A partir de 1949, con el estreno de Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo, surge el drama realista, que refleja la realidad social y existencial. Buero es el principal representante del teatro español de posguerra y combina realismo y simbolismo en obras realistas, históricas (Las Meninas) y simbólicas (El tragaluz). Junto a él destaca Alfonso Sastre, autor de obras de fuerte tensión dramática y contenido crítico como Escuadra hacia la muerte.
En los años 60 predomina el teatro comercial de evasión, con autores como Alfonso Paso, Jaime de Armiñán y Antonio Gala. El teatro social encuentra dificultades debido a la censura, aunque continúan autores como Buero y Sastre. En los años 70 surge el teatro experimental, influido por las vanguardias, que da gran importancia a los elementos escénicos y rompe con las formas tradicionales. Destacan Fernando Arrabal, creador del teatro pánico, y Francisco Nieva. También aparecen dramaturgos simbolistas y el teatro independiente, con grupos como Els Joglars y Els Comediants.
A partir de 1975, con la llegada de la democracia, desaparece la censura y el teatro se diversifica. Conviven distintas tendencias (comedia, drama realista, experimental) y se busca un equilibrio entre innovación y aceptación del público. Surgen autores como Fernando Fernán-Gómez, Domingo Miras, Dulce Chacón o Juan Mayorga. En la actualidad, el teatro no pretende solo reflejar la realidad, sino crear una propia. Han surgido salas alternativas como Microteatro o La Cuarta Pared, y continúan escribiendo autores como Fernando Savater y Mario Vargas Llosa.
La narrativa de este periodo se caracteriza por el rechazo del experimentalismo extremo de los años anteriores y el regreso a técnicas más tradicionales: narración lineal, estructura clara, narrador omnisciente y recuperación del diálogo. Se vuelve al realismo y cobra gran importancia el argumento. La obra que inaugura esta etapa es La verdad sobre el caso Savolta (1975), de Eduardo Mendoza.
Las principales tendencias son:
Se caracteriza por la convivencia de generaciones y la consolidación de técnicas tradicionales. Se abordan temas como la memoria histórica y los conflictos sociales. Entre los autores más destacados se encuentran:
Hasta la emancipación, siguió modelos europeos como el Barroco (Sor Juana Inés de la Cruz) o el Romanticismo. A comienzos del siglo XX surge la necesidad de una literatura propia ligada a la realidad de América. El fenómeno más importante será el realismo mágico, que mezcla lo real con lo fantástico, alcanzando su auge con el “boom” de los años 60.
En la primera mitad del siglo XX, tras la crisis del modernismo, surge el posmodernismo (Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni). Paralelamente, aparece la poesía de vanguardia:
A partir de la segunda mitad del siglo, la poesía se diversifica con el surrealismo de Octavio Paz, la antipoesía de Nicanor Parra y la poesía comprometida de Mario Benedetti. Desde los años 70, autoras como Gioconda Belli o Cristina Peri Rossi introducen temas como el erotismo y el feminismo.
Hasta los años 40 domina el realismo regionalista (Doña Bárbara, Don Segundo Sombra) y la novela de la revolución mexicana. En los años 40 y 50 se produce una renovación con el realismo mágico: Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier (El reino de este mundo) y Juan Rulfo (Pedro Páramo).
El gran cambio llega en los años 60 con el “boom” hispanoamericano, caracterizado por la experimentación técnica y la idea de la “novela total”. Autores imprescindibles:
