Portada » Lengua y literatura » Evolución de la poesía española: de la posguerra a los años 60
Miguel Hernández, destacado poeta español del siglo XX, desempeñó un papel crucial como puente entre la Generación del 27 y la Generación del 36. Su obra poética se distingue por la autenticidad y pasión con las que aborda su mundo humano y doméstico, alejándose de la frialdad vanguardista. Aunque carecía de una formación académica convencional, sobresalía por la originalidad de sus metáforas y su maestría en la métrica tradicional, empleando sonetos, octavas reales y romances, entre otros.
El estilo poético de Hernández se articula en torno a tres grandes ejes temáticos: el amor, la muerte y la vida con esperanza.
Su trayectoria refleja una etapa inicial de experimentación (Perito en lunas), una fase de compromiso social (Viento del pueblo) y su etapa de madurez en la cárcel (Cancionero y romancero de ausencias).
Tras la Guerra Civil, la poesía se divide en dos corrientes principales:
Representada por la revista Garcilaso, muestra una visión serena, religiosa y optimista, utilizando formas clásicas como el soneto. Destacan autores como Luis Rosales, Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco y Dionisio Ridruejo.
Refleja la angustia y desesperación ante un mundo absurdo. Sus temas principales son la muerte, la soledad y la violencia, con un estilo desgarrado y verso libre. Figuras clave: Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Gabriel Celaya y Blas de Otero.
En esta década, la literatura se convierte en una herramienta de transformación y denuncia. La colectividad sustituye a la angustia personal.
Su obra se divide en tres etapas:
Conocidos como los «niños de la guerra», este grupo busca una mayor elaboración del lenguaje y un enfoque personal. Destacan Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Francisco Brines y Claudio Rodríguez.
Poeta fundamental que fusiona experiencias personales con una mirada escéptica. Su obra Las personas del verbo recorre su evolución desde la juventud hasta la crisis existencial de la madurez, caracterizándose por el desdoblamiento del yo y la intertextualidad.
Más allá de su faceta infantil, fue una poetisa de vocación radical. Su estilo, influenciado por el postismo y el surrealismo, utiliza un lenguaje directo, coloquial y enumerativo. Abordó temas sociales, la religiosidad y la marginación con una profunda humanidad en obras como Isla ignorada o Historias de Gloria.
