Portada » Diseño e Ingeniería » Estrategias Eficientes para la Gestión de Almacenes y Operaciones Logísticas
Para una administración eficiente, es fundamental cumplir con los siguientes objetivos:
Las zonas se dispondrán en función de la actividad que desarrolle la empresa, del tipo de existencias y de su rotación. Es necesario atender a las características del almacén, la superficie que ocupa, los elementos de los que dispone y su grado de automatización.
El LAYOUT es una distribución planimétrica; es decir, el diseño de un almacén plasmado en un plano. Este debe integrar un plan de prevención de riesgos laborales y un protocolo de actuación en caso de accidente, ya que todas las medidas de seguridad deben quedar recogidas en dicho plano.
En esta área se recepciona la mercancía y se realiza un riguroso control de calidad. Posteriormente, se determina la ubicación de las unidades y se realiza la transformación de las unidades recibidas, las cuales pueden descomponerse en unidades más pequeñas.
Todos los productos están provistos de un código de barras que se lee a través de un escáner. Una vez identificados, son procesados por el ordenador central del almacén, generando la etiqueta de ubicación. Esta etiqueta puede ser leída por el operador de carretillas elevadoras (si se dispone de personal para la colocación manual) o por los escáneres de los sistemas automáticos del almacén que ejecutan la colocación del producto.
La zona de picking es el área delimitada donde se depositan los productos que los clientes han solicitado y que, habitualmente, se empaquetan para su envío. Es la actividad central de un almacén, ya que el objetivo final de la logística es entregar el mayor número de pedidos con el mínimo coste y en el menor tiempo posible.
En esta zona se preparan, embalan y etiquetan las mercancías que saldrán a su destino. Además, se comprueba que sean despachadas junto con la documentación correspondiente.
El proceso se divide en las siguientes fases:
Cuando se produce un rechazo o reclamación, se inicia el proceso de logística inversa; es decir, el retorno de la mercancía desde el cliente al proveedor por incidencias en el pedido.
Los costes ocultos son aquellos derivados de los fallos en la entrega, así como las pérdidas ocasionadas por robos de mercancía por parte del personal, ya sea propio o ajeno.
La ventaja competitiva de los almacenes se fundamenta en tres técnicas principales:
Es un paso previo a la preparación de pedidos donde se recogen varias unidades de una misma referencia simultáneamente. Estas unidades se distribuyen posteriormente en diferentes pedidos, lo que ofrece ventajas significativas en desplazamiento y tiempo.
Es una variación del anterior donde las carretillas transportan directamente el paquete o caja de cartón final. Se realiza la extracción e introducción directa de la mercancía, permitiendo ejecutar tres tareas a la vez: recogida, consolidación y empaquetado. Requiere una coordinación avanzada para calcular de antemano el embalaje necesario.
El operario se desplaza por el almacén hasta la ubicación de la mercancía. Incluye el picking de bajo nivel, donde las mercancías se recogen desde el suelo o, como máximo, desde la primera estantería. Es un proceso manual apoyado por una carretilla.
La mercancía es transportada de forma automatizada hacia la zona de preparación y expedición, optimizando el flujo de trabajo.
