Portada » Psicología y Sociología » Psicología de la Motivación: Teorías, Homeostasis y Necesidades Humanas
La motivación se define como el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o esa acción, o bien para que deje de hacerlo. La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta.
En psicología y filosofía, la motivación implica estados internos que dirigen el organismo hacia metas o fines determinados; son los impulsos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación. Este término está íntimamente relacionado con la voluntad y el interés.
La Psicología de la Motivación estudia los estímulos o las condiciones del ambiente que propician una conducta, es decir, qué razones motivan el comportamiento humano. La motivación es el motor que inicia, dirige y mantiene la conducta.
Podemos establecer dos grandes categorías, distinguiendo entre:
La homeostasis es la característica de un sistema abierto o de un sistema cerrado (o una conjugación entre ambos), especialmente en un organismo vivo, mediante la cual se regula el ambiente interno (metabolismo) para mantener una condición estable y constante. La homeostasis es posible gracias a los múltiples ajustes dinámicos del equilibrio y los mecanismos de autorregulación y osmorregulación.
El concepto fue creado por Walter Cannon para referirse al concepto de medio interno (milieu intérieur) de Claude Bernard, considerado a menudo como el padre de la fisiología, y publicado en 1865. Tradicionalmente se ha aplicado en biología pero, dado el hecho de que no solo lo biológico es capaz de cumplir con esta definición, otras ciencias y técnicas han adoptado también este término.
El término fue introducido por W. B. Cannon en 1932 y designa la tendencia general de todo organismo al restablecimiento del equilibrio interno cada vez que este es alterado. Estos desequilibrios internos, que pueden darse tanto en el plano fisiológico como en el psicológico, reciben el nombre genérico de necesidades.
De esta manera, la vida de un organismo puede definirse como la búsqueda constante de equilibrio entre sus necesidades y su satisfacción. Toda acción tendiente a la búsqueda de ese equilibrio es, en sentido lato, una conducta.
Una de las más conocidas teorías sobre la motivación es la teoría de la jerarquía de las necesidades propuesta por el psicólogo Abraham Maslow. Maslow representó las necesidades de una forma jerárquica.
Las personas y los animales nacen programados con una serie de conductas (instintos) que facilitan su sobrevivencia, como por ejemplo: instinto sexual, instinto gregario, agresividad y defensa. La teoría freudiana defiende las motivaciones innatas (libido, eros, thanatos). Sin embargo, buena parte del variado y complejo comportamiento humano revela que es aprendido.
Una pulsión es una tensión o excitación motivacional que activa el comportamiento para satisfacer una necesidad. El proceso sigue este orden: Necesidad -> Impulso -> Respuesta -> Meta -> Satisfacción -> Reducción de la pulsión. Aquí se genera la homeostasis. Este enfoque explica bien las pulsiones primarias pero no tanto la conducta que no tiene por meta reducir una pulsión, sino mantener o hasta aumentar el nivel de excitación (ejemplo: deportes extremos).
El ser humano trata de mantener un nivel de estimulación y actividad, aumentándolo o disminuyéndolo según sea necesario. Cada persona tiene un nivel óptimo de excitación diferente. Los que practican deportes, los jugadores y los delincuentes manifiestan un nivel particularmente elevado de excitación.
La motivación deriva del deseo de obtener metas externas valiosas, denominadas incentivos. Las propiedades deseables de los estímulos externos explican la motivación de una persona por hacer algo (dinero, fama, afecto). Se refiere a la fuerza o al atractivo de una meta, más allá de su capacidad de satisfacer una necesidad. Sin embargo, no siempre actuamos por incentivos externos sino por motivos propios o internos. Ejemplo: privarse de comer un postre apetitoso para mantener la dieta y lucir mejor un traje nuevo.
La motivación es producto de los pensamientos y expectativas de las personas. Para este enfoque hay una distinción clara entre:
Se es más propenso a perseverar, trabajar con ahínco y producir obras de mayor calidad cuando la motivación es intrínseca.
La pulsión es el instinto animal modificado a través de la socialización; el hombre no se maneja por instinto puro, sino modificado por lo aprendido en su relación con los demás. No hay pulsión oral o anal propiamente dicha; lo que menciona Freud son dos etapas: una oral, en la que el niño se lleva todo a la boca para satisfacerse porque el primer objeto de deseo es el pecho de la madre, y luego la etapa anal, en la que el niño comienza a dominar sus esfínteres, representando una segunda etapa de socialización.
Por otro lado, el pulso son los latidos que experimentan las arterias producto del bombeo de la sangre realizado por el corazón. Asimismo, es considerado una medida por la medicina, pues el ritmo del pulso indica la frecuencia cardíaca; en otras palabras, el número de veces que el corazón late por minuto. Además, con el pulso es posible determinar el ritmo del corazón y la fuerza de sus latidos.
