Portada » Historia » Fundamentos de la Historia: Cronología, Instituciones y Procesos Económicos
La cronología se abastece de un orden y de unas eras cronológicas para medir la historia.
La Era cristiana se creó en el siglo IV, cuando el Imperio romano atravesaba una crisis desde el siglo II, provocada por la reducción del número de esclavos debido a los límites fijados por el muro de Adriano. Dado que anteriormente se pensaba que todo territorio conquistado implicaba esclavitud y comercialización de mano de obra, la política de Adriano dio lugar a una crisis estructural.
Posteriormente, Constantino comenzó a apoyarse en el sector cristiano, logrando el poder en el año 333 y legalizando el cristianismo. Más tarde, Teodosio prohibió todas las religiones excepto la cristiana. Por ello, a partir del siglo IV, se cambió el calendario romano al calendario cristiano actual. Finalmente, Roma cayó en el siglo V.
Por otra parte, la Era musulmana comienza con la Hégira, cuando Mahoma se trasladó de La Meca a Medina en el año 622 d. C. El calendario musulmán está formado por 12 meses, con años de 354 días y 355 en los años bisiestos.
Son fenómenos que regulan las relaciones humanas dentro de marcos jurídicos (derecho civil, constituciones, tratados internacionales). Son hechos sometidos a los cambios de la sociedad que se manifiestan en períodos de 30 a 40 años, denominados tiempo coyuntural (aproximadamente una generación). Un ejemplo es la creación de la Constitución de 1978.
Son hechos históricos puntuales referidos a personajes, grupos o movimientos. Se manifiestan en un período breve, máximo 10 años, denominado tiempo evenemencial. No debemos reducir el pasado a una simple suma de acontecimientos. Ejemplos: los atentados del 11-S (2001) o el caso del rey emérito.
Las fuentes son vestigios y testimonios que han sobrevivido del pasado. Se clasifican en:
Otra clasificación según su naturaleza:
Nota: Las fuentes son inherentemente subjetivas o parciales, ya sea por una visión individual o colectiva.
Durante el siglo XIX, los liberales intentaron derogar el Antiguo Régimen. Con la guerra carlista, se decidió convertir las tierras señoriales en propiedades privadas y abolir el diezmo. La Desamortización de Mendizábal (1836) supuso la venta de tierras de la Iglesia (manos muertas) en pública subasta.
Desde el siglo XVIII, el Informe Quintana señalaba que las manos muertas eran un obstáculo para la agricultura. Además, la Hacienda pública necesitaba recursos urgentes debido a las guerras contra la Revolución Francesa y las guerras carlistas. Tras la muerte de Fernando VII, la Iglesia se alió con la causa carlista, lo que agudizó la penuria del Estado.
Mendizábal buscaba salvar la Hacienda y pagar la deuda con Inglaterra. Sin embargo, las tierras fueron adquiridas principalmente por la nobleza. Los campesinos sufrieron una subida de rentas y tuvieron poco acceso a la propiedad, mientras la Iglesia mantenía su oposición ideológica contra los liberales.
La filoxera fue un insecto que devastó las cepas europeas a finales del siglo XIX. En España, la crisis se agudizó en torno a 1890. Los dueños de contratos de rabassa morta temían perder sus tierras al morir las cepas. La solución vino de las cepas americanas, pero su alto coste provocó la ruina de muchos pequeños campesinos.
