Portada » Psicología y Sociología » Factores Determinantes en la Conducta Delictiva: Perspectivas Biopsicosociales
El estudio científico de la criminalidad se inicia en un contexto médico-forense como consecuencia de trastornos biológicos en el individuo. Posibles causas:
Experiencias del individuo, aprendizaje y procesos de pensamiento como factores de delincuencia:
Consideran que la influencia del entorno social del individuo es muy importante en la conformación de comportamientos delictivos y plantean los siguientes factores como causales de la delincuencia:
La familia es el núcleo fundamental para el desarrollo del individuo; las relaciones entre sus miembros, la situación económica y los estilos disciplinarios parentales pueden ser el origen de los comportamientos delictivos. Algunas características específicas en las familias que propician la delincuencia:
Se plantea igualmente que los diferentes tipos de delito pueden asociarse a determinadas características familiares:
En los adolescentes y adultos jóvenes, esta vulnerabilidad se incrementa debido a las características específicas de los procesos evolutivos naturales en el ser humano.
La adolescencia es una etapa evolutiva difícil; el individuo vive intensos cambios físicos, psicológicos y sociales en periodos relativamente cortos de tiempo que modifican la percepción que tiene de sí mismo, de su familia y de su entorno social. A nivel psicológico se desarrolla una nueva percepción de sí mismo, frecuentemente contrastada con estereotipos sociales, lo que da lugar a importantes dudas acerca del aspecto estético de su cuerpo y acerca de su capacidad para vincularse con iguales. En el medio ambiente social, debido a esa inseguridad y a la necesidad de ser aceptados por sus nuevos grupos sociales de referencia, suelen ser muy vulnerables a grupos considerados “populares” y con frecuencia modifican su comportamiento para imitarles y adaptarse a sus costumbres y modos de actuar.
Se caracteriza por una madurez física completa. Sus retos están centrados en logros culturales y sociales, vinculados con el trabajo y con el inicio de una vida familiar propia. Quienes cuentan con formación académica o de oficio e idiomas diversos tienen mejores posibilidades de obtener empleo; quienes disponen de recursos económicos y capacidad para autoabastecerse pueden afrontar mejor las exigencias de la búsqueda de empleo que quienes no, y durante el proceso sufren altos niveles de estrés. En esta etapa, el apoyo familiar sigue siendo relevante; los que reciben su afecto y ayuda afrontan mejor la búsqueda de trabajo que quienes están solos o tienen una familia problemática (Gould, 1978).
Sobre el desarrollo cognoscitivo, en esta etapa hay un alto nivel de desarrollo en la memoria rutinaria y en la manipulación de matrices. El pensamiento se caracteriza por la comprensión de contradicciones, conocida como “pensamiento dialéctico” (Riegel, 1984). El individuo es capaz de lograr la integración de lo ideal y lo real.
El estudio de Grant (1938) sobre graduados de Harvard concluyó que el éxito en los adultos jóvenes se basa en gran medida en sus sistemas de afrontamiento al estrés y a situaciones adversas. Para lo cual suelen usar mecanismos de defensa como represión, proyección y sublimación. La adaptación más exitosa se dio con la sublimación, proceso mediante el cual redirigían la energía producida por la ansiedad y emociones como la rabia hacia el logro de metas personales en vez de reprimirlos o descargarlos contra otras personas (Craig, 1997).
En la juventud, si no se cuenta con recursos económicos, formación y apoyo social, los retos de lograr empleo y conformar familia sobrepasan sus capacidades, produciendo altos niveles de estrés, lo que hace al individuo vulnerable a la delincuencia, que en apariencia le ofrece “caminos más fáciles” para conseguir los recursos económicos que necesita.
Puede ser intrínseca (necesidades internas del individuo, ej. autorrealización, afecto, etc.) o extrínseca y estar orientada por estímulos externos al individuo (ej. dinero, reconocimiento) (Weiner, 1980).
Durante la adolescencia se producen los primeros momentos de consumo de drogas (alcohol, marihuana, etc.). Las causas del consumo están vinculadas frecuentemente a experiencias familiares y al entorno social. Entornos familiares conflictivos, desorganizados, con escaso apoyo afectivo y relaciones familiares irresponsables y agresivas, muy autoritarias o muy indiferentes, generan en el individuo tensiones y déficits emocionales de los cuales intenta escapar a través del consumo de drogas. Usualmente se inicia en grupo.
El consumo de drogas desde el punto de vista biológico incrementa la vulnerabilidad del individuo ante el delito porque afecta el funcionamiento cognoscitivo y disminuye los recursos para manejar y controlar la propia conducta, aumentando las respuestas impulsivas y la agresividad. Las funciones básicas de atención, percepción y memoria se ven severamente afectadas, consecuencias especialmente evidentes ante situaciones adversas. Paralelamente, la drogodependencia genera nuevas tensiones psicológicas y sociales en el individuo.
Se propone un análisis cognitivo-conductual:
La exclusión social representa una acumulación de factores relacionados con las condiciones de trabajo, con la salud, la nacionalidad, la drogodependencia, la diferencia entre sexos y la violencia. El consumo de drogas puede considerarse una consecuencia y una causa de exclusión social.
