Portada » Historia » Evolución de la Paz Armada y las Grandes Potencias del Siglo XIX
El periodo comprendido desde la Guerra Franco-Prusiana en 1870-71 hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial (1914-18) es conocido como la Paz Armada. Este periodo se divide, a su vez, en dos etapas diferenciadas:
La primera etapa estuvo dominada por Alemania, bajo el reinado de Guillermo I (1861-1888) y la dirección de su «mano derecha», el canciller Otto von Bismarck (1862-1890). En esta fase destacan los denominados sistemas bismarckianos, que pretendían alcanzar tres objetivos fundamentales:
Francia consiguió salir de su aislamiento en 1892, año en el que firma la Entente Franco-Rusa. Posteriormente, en 1904, firmará un acuerdo de alianza con Inglaterra (la Entente Cordiale) y, finalmente, en 1907 queda configurada la Triple Entente.
El Congreso propició el engrandecimiento de Serbia, provocando que el Imperio Austrohúngaro no tuviera una salida hacia Salónica. La independencia de Montenegro, la anexión de Bosnia por parte de Austria-Hungría en 1908 y la independencia de Albania en 1913 provocaron que Serbia se quedara sin salida al mar Adriático.
Con el término Cuestión de Oriente hacemos referencia a tres conceptos clave:
Una vez explorados y conquistados militarmente, los territorios quedaban bajo la administración de la metrópoli. Aunque la organización no era totalmente homogénea, en todos los casos la metrópoli ejercía el control de la organización política, económica y social.
El golpe de Estado de Napoleón III provocó la caída de la Segunda República (1848-1852). Napoleón III utilizó una política exterior de prestigio, situando a Maximiliano I como emperador de México. Realizó expediciones por el norte de África (Túnez y Argelia) y en la Cochinchina. Propició indirectamente las unificaciones italiana y alemana, y favoreció un proceso de balcanización en los Balcanes. En la década de los cincuenta, sufrió un atentado por parte del anarquista Orsini. Tras la Guerra Franco-Prusiana (1870-71), se proclama la Tercera República (1870-1940) y en 1871 tiene lugar la Comuna de París.
La Época Victoriana (1837-1901) representa el mayor esplendor del Imperio Británico. Aunque fue la cuna de la Revolución Industrial, no sufrió episodios revolucionarios violentos gracias al Cartismo (1838) y a que los gobiernos ampliaron progresivamente el derecho al voto:
En la política destacaron Gladstone y Palmerston (Partido Liberal), y Disraeli y Peel (Partido Conservador).
Bajo Alejandro I, impulsor de la Santa Alianza (fallecido en 1825), le siguieron los reinados de Nicolás I y Alejandro II. Este último realizó medidas como la abolición de la servidumbre en 1861. El asesinato de Alejandro II provocó que sus sucesores, Alejandro III y Nicolás II, se opusieran a las medidas liberalizadoras, aplicando una política de rusificación forzosa sobre polacos, finlandeses, etc.
La revolución de 1848 supuso la entronización de Francisco José I (1848-1916), uno de los reinados más longevos de la historia. Su primer ministro, Alexander von Bach (1849-1859), aplicó el «Sistema Bach», consistente en dotar a la población de riqueza material para evitar que demandaran derechos y libertades. Fue contrario al absolutismo de Metternich, quien fue destituido en 1859. En 1866 tuvo lugar la Guerra Austro-Prusiana, en la que el Imperio Austríaco fue derrotado, lo que llevó en 1867 a la división y reorganización del Imperio (Compromiso Austrohúngaro).
