Portada » Arte » Evolución de la Arquitectura y la Pintura: De la Escuela de Chicago a las Vanguardias
En 1871, Chicago sufre un gran incendio que destruye buena parte de la ciudad, por lo que surge la necesidad de reconstruirla. La urgencia de levantar nuevos edificios produce una gran especulación sobre los terrenos y un fuerte aumento de la demanda de construcción. Esta especulación obliga a construir edificios en alturas superpuestas (entre 10 y 16 pisos) sobre una planta reducida. El desarrollo del ascensor eléctrico resuelve el problema de la altura.
Surge así un nuevo concepto en la arquitectura basado en la construcción en vertical —el rascacielos—, encarnado por la denominada Escuela de Chicago. Esta revolución en la arquitectura se tenía que producir en EE. UU., donde la referencia histórica tiene menos peso que en Europa.
Su primera gran obra es el H. H. Richardson Complex (1869), un hospital de enfermos mentales. El primer edificio de la Escuela de Chicago propiamente dicho es el Marshall Fields Store (1885-87); aunque no es un auténtico rascacielos (solo cuenta con 7 plantas), establece las bases:
Considerado el padre de la Escuela de Chicago. Su gran obra es el Home Insurance Company Building (1884), el primer edificio construido con armazón de hierro. Es el primer rascacielos al superar las 10 plantas. Con este edificio se crea el modelo de edificio de oficinas. Emplea la técnica de engarces de hierro a base de pilares, vigas y entramados recubiertos de una sustancia protectora contra el fuego, eliminando casi por completo el muro. Entre los pilares abre numerosos ventanales (bow-windows o Chicago windows de tres cristales, con el central fijo). Otros edificios destacados son el New York Life Insurance Building, todos situados en Chicago.
Quizá el más grande de los representantes de la Escuela de Chicago. Su principal aportación es el diseño de diferentes tipos de rascacielos, con la estructura interior de hierro recubierta por una fachada de mampostería. Finaliza, junto con Dankmar Adler, los Almacenes Marshall diseñados por Richardson. El Auditorium de Chicago (1887), también realizado junto a Adler, es una de las obras de mayor trascendencia de esta escuela, con una fachada recubierta con elementos historicistas. Otras obras realizadas por Sullivan en solitario incluyen el Carson Store, el Wainwright Building (San Luis) y el Guaranty Building.
Arquitectos muy importantes en la Escuela de Chicago que se conocieron en el estudio de Le Baron Jenney. Presentan ciertas reminiscencias neoclásicas. Juntos construyen los edificios Rookery, Reliance y Monadnock.
En el siglo XIX conviven diferentes tendencias y nuevos materiales que revolucionan la arquitectura. Las nuevas técnicas constructivas basadas en el hierro y el cristal permiten la construcción masiva de edificios públicos. El resultado fue la creación de espacios libres y luminosos; además, la arquitectura del hierro ejerce una gran influencia en las corrientes constructivas posteriores, como la Escuela de Chicago.
Los espacios más propicios para experimentar las nuevas construcciones son las derivadas del ferrocarril y los edificios de las exposiciones universales, como el Palacio de Cristal, la Torre Eiffel y la Galería de Máquinas. El primer representante de la nueva arquitectura es H. Labrouste, con obras como la Biblioteca de Santa Genoveva y la Biblioteca Nacional en París.
El neoclásico francés comienza a derivar hacia la copia pura y simple de modelos del pasado. A esto se le conoce como historicismo. Los ejemplos más destacados son la Iglesia de la Madeleine, el Arco de Triunfo y el Arco del Carrusel (copia del arco romano de Septimio Severo, con gran riqueza decorativa, bajorrelieves y dimensiones armónicas).
El neomudéjar es el historicismo de mayor relevancia en España por ser el estilo más netamente hispano. Destacan las plazas de toros (Madrid por E. Rodríguez Ayuso, Málaga, Monumental de Barcelona, Granada). En el neomedievalismo sobresalen la Basílica de Covadonga, la Catedral de la Almudena y la Parroquia del Buen Pastor.
El eclecticismo arquitectónico se extiende entre 1860 y finales de los años 20. En España destacan obras como la Escuela de Ingenieros de Minas, el Ministerio de Fomento, el Palacio de Velázquez, el Banco de España, la Biblioteca Nacional y la Bolsa de Comercio.
El Romanticismo rechaza las convenciones neoclásicas y sus rígidas reglas, apostando por la exaltación del sentimiento. Utiliza técnicas como el óleo, la acuarela y el grabado. La textura comienza a ser valorada y la pincelada es libre, viva y llena de expresividad. Desaparece la línea frente al color y cobran importancia los contrastes lumínicos.
El modernismo integra todo el arte en la arquitectura, siendo esencialmente decorativo. Los artistas son integrales, diseñando desde mobiliario hasta objetos cotidianos. Se inspira en la naturaleza, la sensualidad y el dominio de la línea curva y las asimetrías.
Mientras en EE. UU. triunfa el hierro, en Europa aparece una nueva cultura artística propugnada por William Morris y sus Arts and Crafts. El movimiento recibe distintos nombres según el país: Art Nouveau (Bélgica y Francia), Modern Style (Reino Unido), Sezession (Austria), Jugendstil (Alemania), Liberty (EE. UU.) o Modernismo (España).
El Realismo surge en Francia tras la revolución de 1848. Se basa en la observación objetiva de la realidad presente. Triunfa el Positivismo y se representa al hombre en sus tareas cotidianas y el trabajo. Sus principales representantes son Millet, Courbet y Daumier.
Comparación: La principal diferencia es que el Realismo muestra las cosas de manera cruda y real, mientras que el Romanticismo las idealiza. El método realista es más frío, distante y objetivo.
Término aplicado a los estilos de finales del siglo XIX y principios del XX. Engloba visiones subjetivas del mundo con influencias de la estampa japonesa y el primitivismo. Destacan Cézanne, Van Gogh, Gauguin y Toulouse-Lautrec.
Figura clave para las vanguardias. Recupera el volumen mediante la geometría y pinceladas constructivas. Utiliza múltiples puntos de vista y perspectiva dislocada. Sus etapas incluyen la romántica, impresionista, constructiva (bodegones) y sintética (Los jugadores de naipes).
Su pintura evoluciona desde una etapa inicial de realismo social (Los comedores de patatas) hacia un uso máximo del color en París y Arlés. En su etapa final en Saint-Rémy y Auvers-sur-Oise, su obra refleja su desequilibrio emocional con pinceladas enérgicas y vibrantes (La noche estrellada, Campo de trigo con cuervos).
Máximo representante del modernismo catalán. Entiende la arquitectura como un todo integrado en la naturaleza. Su evolución se divide en cinco etapas:
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660) se formó en Sevilla en el taller de Pacheco. Su obra evoluciona desde el realismo y claroscuro inicial hacia un dominio absoluto de la luz y la perspectiva aérea.
