Portada » Filosofía » Lenguaje, inteligencia y libertad: diferencias entre humanos y animales y preguntas sobre el universo
En este capítulo el autor nos informa de las diferencias encontradas, o por lo menos ciertas hipótesis, entre el ser humano y el resto. Históricamente nadie ha insistido en resaltar la diferencia entre objetos y nosotros, por lo que la duda se incrementa entre animal y ser humano. Entre las diferencias destacan la inteligencia y el lenguaje. No es la misma inteligencia la de un animal, que solo la utiliza para hacer su vida más cómoda y evitar cualquier cosa innecesaria, y la del ser humano, que amplía las necesidades.
En el lenguaje es más evidente: el ser humano se caracteriza por el ímpetu de aprender a hablar y a comunicarse, mientras que a los animales les falta interés y sus símbolos se destinan a hechos simples. Muy bueno es el ejemplo del ciervo que comunica que viene el león pero no puede decir «valiente león más feo».
En este capítulo el autor nos brinda casi con todas las preguntas que históricamente se han formulado sobre nuestro alrededor, contestando —en cierta forma— algunas. De estas destacan:
Para dar respuesta, aunque sea parcial y temporalmente, debe concretar la definición de mundo; una vez hecho, resuelve la primera diciendo que el universo es «la abreviatura que utilizamos para designar a todo el conjunto de cosas». La segunda se ha respondido desde dos ámbitos diferentes: mística, como creación de algún ser superior por lo que tiene un orden que no será revelado al hombre; y científicamente, como resultado de una gran explosión: el Big Bang. Y termina respondiendo a la tercera —como la pregunta más conflictiva— porque es difícil de imaginar que salga el universo de la nada.
Para empezar define que el ser humano viene prefabricado, pero que la mayoría de la madurez la alcanzamos por méritos propios. La cuestión importante es determinar qué es la acción, entendiéndose como un acto voluntario: ¿Cómo saber si un acto es voluntario o no? A esa posibilidad de decidir siempre lo que se quiere hacer, hacer o pensar se le llama libertad. Pero claro, esta libertad nunca es absoluta, ya que viene determinada por una serie de circunstancias que hacen elegir una u otra acción. Lo difícil es saber: ¿dónde está el límite de la libertad?
Ahora cabe destacar los tres tipos de libertades según el texto:
En mi opinión estoy totalmente de acuerdo con el comienzo del lenguaje —eso creo—, pero critico que el lenguaje sea un carácter exclusivamente humanizador, ya que las ranas semáforos pueden comunicar a otras ranas dónde se encuentra una hembra. Lógicamente no es tan sofisticado ni mucho menos, pero yo veo al lenguaje como otro resultado del aumento de la inteligencia, que para subsistir necesitamos decir y aprender de otros. Sobre la inteligencia, solo creo que es cierto que el ser humano la tiene más evolucionada, pero no quita que algunos animales también lo sean; como bien se ha demostrado, los delfines son animales inteligentes: se miran al espejo, adoptan otra postura ante la mirada de hembras —o viceversa— y muestran demás actitudes inteligentes.
Lógicamente, y debido a que la ciencia aún no ha encontrado la forma de explicar el inicio, el funcionamiento o el posible orden, el autor está obligado a verlo desde una perspectiva más filosófica o mítica. El autor se centra en tres preguntas pero desatiende algunas que, según mi opinión, son también importantes, por ejemplo:
El concepto de libertad queda ligado —muy de cerca— al ser humano, ya que somos la única especie que puede formarse a sí misma. Algo en lo que me gustaría hacer más hincapié es en la idea de Hume:
«Las acciones deben ser libres para que alguien responda de cada una de ellas. El sujeto es libre para hacerlas aunque no para desprenderse de sus consecuencias.»
La responsabilidad de las decisiones que tomamos es un efecto secundario del que no podemos desaparecer. En el ámbito social debería haberse hecho más pausas en preguntas como: ¿dónde acaba mi libertad y dónde empieza la de otro? ¿Si todos somos libres, no es lo mismo que decir que ninguno lo somos? Porque si tomo una decisión, otro puede venir y anularla libremente a su antojo.
