Portada » Lengua y literatura » Evolución de la Novela Española: Tendencias y Autores Clave (1939-Actualidad)
La novela española de posguerra arranca con la pérdida de numerosas referencias literarias, motivada por: la muerte de algunos escritores (Unamuno, Valle-Inclán…) y el exilio de otros significativos como Ramón J. Sender, Rosa Chacel, Max Aub o Francisco Ayala, y la censura que imposibilita la libre creación. Además, obras de décadas anteriores que introducían innovaciones narrativas, como las de Joyce, Faulkner o Proust, tardaron en convertirse nuevamente en lectura habitual.
En España, la novela se fue desarrollando con distintas tendencias, tanto en los temas como en la técnica, íntimamente relacionadas con las transformaciones políticas y sociales vividas en el país. Para su estudio, dividiremos este amplio periodo en las siguientes etapas:
Es una novela escrita por jóvenes afines al régimen vencedor en la Guerra Civil que plasman la visión ideológica de los falangistas. Tratan temas como la gesta heroica y la religiosidad. Entre los títulos más destacados aparece: Javier Mariño de Gonzalo Torrente Ballester.
El desarraigo producido por la penosa situación de la posguerra española se manifestó en obras que afrontaban la realidad cotidiana de la época desde un punto de vista existencial. Por eso, los grandes temas son la soledad, la inadaptación, la frustración y la muerte.
La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela, clasificada como “tremendista”, inaugura este tipo de narrativa en la que toman protagonismo los conflictos, dramas y tragedias individuales: sus personajes encarnan la frustración. Son marginales, inadaptados, angustiados y desarraigados. Muestran el descontento del hombre, el desasosiego y el malestar ante el momento histórico concreto. Dos novelas destacables en esta misma línea son Nada de Carmen Laforet (1945) y La sombra del ciprés es alargada (1948) de Miguel Delibes.
La angustia existencial va dejando paso a las preocupaciones sociales y colectivas. Para muchos, La colmena (1951), de Camilo José Cela, marca el inicio de la novela social. A través de un vasto censo de personajes que pululan como las abejas en la colmena, Cela retrata el Madrid amedrentado y corrupto de posguerra, utilizando el objetivismo y el contrapunto para entrecruzar varias historias. (Destacar también de este autor La catira (1955), novela de encargo ambientada en Venezuela).
No podemos dejar de mencionar a Miguel Delibes, cuya obra se convirtió en una defensa de la dignidad humana contra la opresión, la reducción materialista y el desarraigo cultural, con un estilo sobrio y sencillo acorde con el mundo rural plasmado. Muestra de ello son títulos como: El camino (1950) y Las ratas (1962).
Hacia mediados del decenio se dan a conocer una serie de escritores que, con una intención crítica, llevan a sus novelas como temas fundamentales las injusticias y las desigualdades sociales. Como técnica narrativa, se recurre al objetivismo: el narrador desaparece, no hay análisis psicológico de los personajes y todo el relato se basa en el diálogo. A menudo, se emplea un lenguaje cercano al coloquial.
En los años sesenta se produce el agotamiento de la novela social. La publicación en 1962 de Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, inicia una nueva etapa en la narrativa española. Sin perder la capacidad crítica, se intenta una renovación formal del género mediante la experimentación.
En este cambio de rumbo tienen especial importancia dos hechos:
Las importantes renovaciones formales llevadas a cabo en esta novela van a tener continuidad en escritores como:
Con la llegada de la democracia, la novela se hace más fácil y accesible, extendiéndose y popularizándose como el género más importante de finales del siglo XX. En este periodo conviven varias generaciones de narradores, desde autores de la posguerra (que aún siguen publicando) hasta los nuevos escritores que se dieron a conocer después del franquismo, como Antonio Muñoz Molina y Javier Marías.
