Portada » Lengua y literatura » Movimientos Vanguardistas del Siglo XX: Características, Ismos Europeos y su Impacto en España
Con el nombre de Vanguardismo se designa una serie de movimientos artísticos que se desarrollan en Europa durante el primer tercio del siglo XX. El término surge en Francia durante los años de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y procede del vocablo francés avant-garde, de origen militar y político. Este vocablo refleja el espíritu de lucha, combate y confrontación del nuevo arte frente al arte decimonónico o académico.
El propósito común que anima a todos los movimientos vanguardistas es el de renovar radicalmente el arte y la literatura anteriores, abriendo nuevos caminos y creando nuevas formas estéticas, en consonancia con la quiebra del sistema sociopolítico decimonónico. En muchos casos, este espíritu de ruptura no se limita al ámbito artístico, sino que se manifiesta también en la rebeldía contra las normas y convenciones sociales.
Desde el principio, el arte vanguardista adquiere una impronta provocadora contra lo antiguo, lo naturalista y el arte burgués. Sus primeras manifestaciones están repletas de actos de impacto social como expresión de un profundo rechazo a la cultura burguesa.
Los llamados ismos se suceden durante el periodo de entreguerras, alcanzan su apogeo en los años veinte, entran en crisis a partir de 1929 y desaparecen en la década de los años treinta. Algunos derivaron hacia el pensamiento fascista, mientras que otros orientaron su rebeldía hacia el movimiento proletario izquierdista. Posteriormente, muchos de estos movimientos fueron perseguidos y prohibidos por los propios Estados.
Aunque los ismos no forman un sistema coherente y cerrado, y son muy diversos y a veces contradictorios, comparten una serie de rasgos comunes:
Entre las principales vanguardias europeas destacan:
La vanguardia española no fue tan relevante como la europea y se caracteriza por no ajustarse completamente a los modelos cerrados de los movimientos europeos. Su desarrollo estuvo marcado por la traducción del Manifiesto futurista, la llegada de Vicente Huidobro en 1918, el magisterio de Ortega y Gasset y la difusión del surrealismo.
Los dos movimientos más importantes en España fueron el Creacionismo y el Ultraísmo, difundidos a través de numerosas revistas literarias.
Iniciado por Vicente Huidobro, no se propone reflejar ni imitar la realidad, sino crear realidades nuevas e independientes. El poema debe ser un objeto autónomo que se explique por sí mismo, basado en la creación de nuevas imágenes y relaciones arbitrarias entre las palabras, con renovación léxica, supresión de la puntuación y elementos visuales.
Guiado por Cansinos-Assens, surge en 1919 con la pretensión de ir más allá del Novecentismo. Postula la supresión de lo narrativo y sentimental, la ruptura con el discurso lógico y el cultivo de la metáfora irracional, los caligramas y el juego.
El máximo impulsor de las vanguardias en España fue Ramón Gómez de la Serna, creador de un ismo propio, el ramonismo, caracterizado por la independencia, el esteticismo y la provocación. Fue un autor prolífico que destacó especialmente por la greguería, definida como metáfora más humor, una ingeniosa asociación de ideas resumida en una breve frase. Su obra marca la frontera entre la prosa de la Generación del 98 y el nuevo humorismo, por lo que se le vincula con el Novecentismo y la Generación del 14.
