Portada » Filosofía » Fundamentos de la Filosofía Griega: Conceptos Clave (Arete, Ser, Psique) y la Escuela Cínica
Arete suele traducirse por “virtud”. La virtud para los griegos es la habilidad, el poder o la capacidad para hacer algo. Por ejemplo, ser virtuoso tocando la guitarra o ser un virtuoso carpintero. Es decir, se trata de ser bueno en alguna actividad.
En la polis arcaica, dominada por la aristocracia guerrera, la virtud era una cualidad propia solo de los nobles. Era la capacidad política para mandar y guerrear. Esta virtud les vendría dada por su propio nacimiento. El éxito en la guerra confirmaba su nacimiento, y si no demostraban su valor, perdían su honor. Con la aparición de la democracia, los filósofos crearon un concepto diferente de virtud: es el bien social, una virtud que se puede enseñar, que debe estar al alcance de todos los ciudadanos y debe ser transmitida mediante la educación.
Eón o Einai se traduce como «ser» o «ente» y es otro de los términos principales de la Filosofía griega. También es una de las nociones más ambiguas y oscuras de la Filosofía. Esta disciplina nace de la admiración y el asombro que producen los seres vivos y, en general, la naturaleza. Los filósofos encuentran que el hecho de «ser» se puede entender de varios modos. El «ser» se puede concebir en tres sentidos diferentes:
Psikhe se traduce como «alma». En su origen más arcaico, se entendía por psikhe algo del hombre (su sombra) que permanece después de morir y que habitaría en el Hades. Se trataba de algo espiritual. El alma sería la «imagen» o la «figura» del individuo que permanece cuando muere.
Con los Pitagóricos y Platón, el significado del alma se complica. Para ambos, es la parte inmortal del hombre que vive prisionera en el cuerpo como en una cárcel. Por consiguiente, la misión propia del alma será liberarse de esa cárcel. Para Platón, además, existen tres tipos de alma:
La secta de los cínicos aparece en el siglo IV a. C. y sus fundadores son Antístenes y Diógenes de Sinope. No fundaron ninguna escuela en un lugar fijo, y su teoría no es una filosofía compleja.
El término Kynikos es un adjetivo que significa “perruno”. Con ello se indicaba su forma de comportarse: rebelde, escandalosa y provocadora. Diógenes hizo famoso este apodo, que originalmente era un insulto. Llevaron la identificación con el perro a tal extremo que, por ejemplo, orinaban en la calle. No tenían respeto por la religión. Lo que empezó siendo un insulto se convirtió en un símbolo de la secta.
El fundador de la secta fue Antístenes. Lo esencial de su filosofía proviene de Sócrates. El objetivo de la vida es la felicidad, y para conseguirla debe vivirse de acuerdo con la virtud. La virtud es algo que se puede enseñar y que, una vez se aprende, no se olvida. Sabio no es quien sabe, sino quien es feliz y virtuoso. Para la felicidad solo basta la virtud, y sobran los bienes materiales.
El placer solo es válido cuando es resultado de un esfuerzo; de lo contrario, es rechazado. Todos los deseos y pasiones deben ser objeto de control. Sobre esto se asienta la independencia (autarquía). Lo esencial es no dejarse dominar por nadie ni nada, sino ver en todo suceso una ocasión para poner a prueba la fuerza moral y la voluntad propia. Cualquier acontecimiento es una ocasión para el endurecimiento de la voluntad.
Para Antístenes, la ciencia principal consiste en “desaprender el mal”. Él cree que el individuo es bueno por naturaleza y que asimila el mal por la influencia de la sociedad. Antístenes hace hincapié en la oposición entre naturaleza y cultura, idea que ya se encuentra en los sofistas. Rechaza las leyes políticas y sociales por ser artificiales y defiende las leyes de la naturaleza. Rechaza todas las instituciones sociales: Estado, religión, familia, cultura.
Diógenes es la figura más conocida del cinismo, ya que encarna su ideal de vida. Él defendía la igualdad entre los seres humanos. No admitía el matrimonio, la familia o la propiedad privada. Solo admitía un orden justo: el universo. Él se autoproclamó ciudadano del mundo (cosmopolita). Despreciaba a todos los políticos. Era sarcástico e irónico.
El término griego Aletheia ha sido interpretado tradicionalmente como una voz derivada del verbo lanthano, con la partícula privativa -a. Significa lo que no está oculto o escondido, lo que está patente, manifiesto, desvelado; viene a ser, por lo tanto, patencia o descubrimiento. La falsedad es, por el contrario, el encubrimiento.
Tanto el descubrimiento como el encubrimiento presuponen un previo estado neutral, podríamos llamarlo “cubierto” o latente. En griego, la verdad de las cosas aparece referida primariamente a las cosas mismas, y al decir (al logos) solo secundariamente, en la medida en que decir la verdad pone de manifiesto y desvela el ser de las cosas.
Veritas apunta a la exactitud y el rigor en el decir; es lo que es fiel y exacto, sin omisiones. Veritas envuelve una referencia directa al decir enunciativo (apofántico), al decir narrativo. Es el matiz que tiene la palabra castellana veracidad.
Por último, el hebreo Emunah (de la misma raíz que «amén») encierra una referencia personal: se trata de la verdad en el sentido de la confianza. El Dios verdadero es, ante todo, el que cumple lo que promete, como el amigo verdadero es aquel con quien se puede contar. Un amigo falso, por el contrario, no es un amigo inexistente, sino un amigo que falla, en quien no se puede confiar. La voz Emunah remite a un cumplimiento.
