Portada » Psicología y Sociología » Perspectivas Sociológicas y Criminológicas Clave sobre la Desviación y el Delito
Lombroso sostiene que el delincuente no es una persona normal que decide delinquir libremente, sino alguien **biológica y psicológicamente diferente** al resto. Lombroso defiende la idea del **delincuente nato**, es decir, una persona que nace con una predisposición natural al crimen debido al **atavismo**, entendido como un retroceso en la evolución humana.
Estos delincuentes, según Lombroso, no pueden evitar delinquir. Además, relaciona la delincuencia con ciertas enfermedades como la **epilepsia** y la **locura moral**, en la que la persona razona con normalidad pero no siente empatía ni frenos morales. Aunque da más importancia a los factores biológicos, reconoce que el **ambiente social** puede favorecer la delincuencia en personas predispuestas. Por ello, Lombroso defiende una respuesta basada en la **defensa social**, adaptando las medidas al tipo y peligrosidad del delincuente, más que en el castigo tradicional.
La afirmación de **Durkheim** implica que el ser humano nunca se conforma del todo con lo que tiene. Cuando una persona consigue algo que desea, en vez de sentirse satisfecha, empieza a querer más, porque las satisfacciones no calman los deseos, sino que los aumentan.
Durkheim explica que esto ocurre porque las personas no tienen límites naturales en sus deseos y necesitan que la **sociedad los regule** mediante normas y valores. Cuando esas normas funcionan, las personas ajustan sus expectativas y pueden sentirse más equilibradas. Pero cuando las normas se debilitan o desaparecen, aparece la **anomia**, una situación en la que no hay límites claros, los deseos se vuelven ilimitados y surge la frustración.
En resumen, Durkheim señala que la felicidad no depende de tener más, sino de que nuestros deseos estén controlados por **normas sociales** que marquen qué es suficiente y razonable.
Merton parte de la idea de que la sociedad propone unas **metas culturales** (como el éxito económico o el prestigio) y unos **medios institucionalizados** (las formas legales y aceptadas para alcanzar esas metas, como el trabajo o la educación). El problema surge cuando no todas las personas tienen las mismas oportunidades para lograr esos objetivos por los medios correctos, lo que genera una **tensión social**.
A partir de la aceptación o el rechazo de las metas y de los medios, Merton distingue cinco formas de adaptación:
Según Sutherland, el delincuente no nace, sino que **aprende a delinquir** a través del contacto con otras personas que ya practican y justifican el delito. Para él, el ladrón no es un enfermo ni un impulsivo, sino alguien que actúa de forma racional y planificada, especialmente en el caso del **ladrón profesional**, que aprende técnicas, sigue normas internas y concibe el robo casi como una profesión dentro de un grupo organizado.
Sutherland diferencia entre:
La diferencia principal es que el concepto de cuello blanco destaca la **desigualdad ante la ley**, ya que estos delitos suelen castigarse con menos dureza que los cometidos por delincuentes comunes.
Para Hirschi, la conducta desviada no se explica por una maldad especial ni por impulsos internos, sino por el **debilitamiento de los vínculos** que unen al individuo con la sociedad. Para Hirschi, la pregunta clave no es por qué la gente delinque, sino **por qué la mayoría no lo hace**, y la respuesta está en esos lazos sociales.
Hirschi identifica cuatro elementos que conectan a la persona con la sociedad y frenan la desviación:
Cuando estos vínculos son fuertes, la conducta desviada es poco probable. Pero cuando se debilitan, desaparecen los **frenos morales y sociales**, y la desviación aparece casi de forma natural. En resumen, para Hirschi la delincuencia surge cuando fallan los lazos que mantienen al individuo unido a la sociedad.
