Portada » Psicología y Sociología » Fundamentos de Psicología del Desarrollo y Comportamiento Humano
La metodología experimental constata relaciones causales generalizadas. En este diseño, existen dos variables fundamentales: la dependiente y la independiente. Asimismo, se establecen grupos diferenciados: el experimental y el de control.
Está formado por el conjunto de influencias que, de modo más directo, influyen sobre la persona en su vida diaria (padres, abuelos, hermanas, madres…). La persona interactúa con ellos más frecuentemente; es un proceso activo donde el individuo se ve influido por todos los agentes sociales.
Se refiere a las interacciones que se producen entre los distintos elementos del microsistema. La familia, la escuela y la comunidad interaccionan entre sí y se influyen mutuamente. Por ejemplo: vivir situaciones en casa con un estado de tensión permanente derivado de discusiones entre padre y madre afecta directamente al rendimiento en clase.
Hace referencia a sistemas externos, contextos con los que la persona no tiene contacto directo, pero que suponen influencias importantes que condicionan su vida y sus relaciones. Por ejemplo, las instituciones legisladoras y políticas que regulan la vida social y desarrollan leyes que influyen en nuestra vida familiar.
Lo forma la cultura en la que vive el individuo y donde se desarrollan las interacciones entre la persona, su medio y los distintos elementos que lo componen. La cultura integra normas de conducta compartidas por individuos dentro de un grupo social específico, las cuales son diferentes a las de otra población.
La autoestima es la dimensión evaluativa del autoconcepto; es decir, el valor o la importancia que atribuimos a nuestras propias autodescripciones.
Estudia las constantes y los cambios normativos y no normativos, cualitativos y cuantitativos, evolutivos e involutivos, que va experimentando el comportamiento humano desde el nacimiento hasta la muerte. Esto es resultado de la interacción de factores biológicos, madurativos y factores ambientales pasados y presentes. (Repasar)
Erikson identifica momentos de crisis a lo largo de la vida. No se consideran problemáticas, sino una oportunidad para completar objetivos fundamentales en cada etapa del desarrollo. Estos momentos de «crisis» son vitales para el crecimiento personal.
Desarrollar un sentimiento de confianza frente al mundo y los que nos rodean, manteniendo una sensación de seguridad por encima del miedo y la desconfianza. Implica una actitud optimista frente al ser humano y la realidad cotidiana.
Ocurre entre el primer y tercer año de vida. Implica avanzar, gracias a la confianza obtenida anteriormente, hacia el logro de la autonomía y una cierta independencia en decisiones y comportamientos.
Entre los 3 y 6 años. Consiste en hacer uso de la autonomía conseguida para tomar decisiones y asumir responsabilidades, lo cual implica desarrollar la iniciativa.
Las acciones deben ser adecuadas a la situación, el momento y las normas sociales. El niño debe tener en cuenta los criterios sociales, que sirven de referente para identificar lo que se debe hacer y lo que no.
Inicio de la adultez (entre los 20 y 40 años). Búsqueda de relaciones íntimas con otros y vínculos de amistad que permitan a la persona sentirse integrada en un grupo social, contando con apoyo afectivo y satisfaciendo necesidades emocionales.
Implica la sensación de generatividad: haber hecho algo para ayudar a las generaciones más jóvenes. Supone haber alcanzado madurez, generalmente entre los 40 y 60 años.
Propia de los mayores de 60 años. Implica evaluar los años vividos y sentirse feliz por lo realizado. Una visión positiva de la propia vida conlleva un sentimiento de integridad, frente a la sensación de no haber hecho nada provechoso o no sentirse satisfecho con la propia trayectoria.
