Portada » Variedades del español en España y América: normas, registros y tipos de texto
1. Sustrato lingüístico y ejemplo: influencia de una lengua que se ha visto desplazada o extinguida por la implantación de otra dominante. Ejemplo: las lenguas prerromanas (como el ibérico o el celta) sobre el latín.
2. Superestrato lingüístico y ejemplo: influencia de una lengua dominante sobre otra ya existente, sin que esta llegue a desaparecer. Ejemplo: el germánico o el árabe sobre las lenguas romances peninsulares.
3. Adstrato lingüístico y ejemplo: influencia mutua entre dos lenguas de estatus similar, normalmente geográficamente contiguas. Ejemplo: el contacto entre lenguas vecinas en zonas fronterizas.
4. ¿Cuáles son las lenguas oficiales de España? El castellano o español, el catalán (denominado valenciano en la Comunidad Valenciana), el euskera, el gallego y el aranés.
5. Lenguas alóctonas y ejemplo: variedades cuya evolución histórica ha tenido lugar en otras áreas geográficas y que han llegado a España por migraciones o turismo. Ejemplo: el alemán, el francés, el inglés, el árabe o el rumano.
6. Bilingüismo y diglosia:
Bilingüismo: uso habitual de dos lenguas en función de la situación (puede ser individual o social).
Diglosia: convivencia de dos lenguas en un territorio con reparto de funciones; una es la favorecida u oficial (espacio público, administración) y la otra está relegada al ámbito doméstico o familiar.
7. Comunidades plurilingües de España y sus lenguas:
Galicia: gallego.
País Vasco y Navarra (zona norte): euskera.
Cataluña: catalán y aranés.
Comunidad Valenciana: valenciano.
Islas Baleares: catalán.
8. Dos grandes variedades diatópicas del español de España: las variedades septentrionales (mitad norte) y las variedades meridionales (mitad sur e insular).
9. Variedades meridionales del español de España: el andaluz, el canario, el extremeño y el murciano.
10. Dos características lingüísticas del español de América:
Seseo (pronunciación de la z y la c ante e, i como una s).
Voseo (empleo del pronombre vos en lugar de tú con sus desinencias verbales específicas).
Variación diastrática: hace referencia a los niveles del lenguaje utilizados en función de factores socioculturales (edad, sexo, profesión, nivel cultural). Se asocia al concepto de sociolecto, que incluye la jerga y el tecnolecto.
1. Culto: variedad de personas instruidas que se ciñen estrictamente a la norma. Destaca por su precisión, riqueza léxica, enunciados elaborados y uso adecuado de conectores.
2. Estándar o medio (hablado: coloquial): uso correcto del lenguaje en la vida cotidiana, evitando tanto los vulgarismos como las formas demasiado cultas.
3. Vulgar: caracterizado por la pobreza léxica y las incorrecciones lingüísticas (vulgarismos) que alteran la norma.
Variación diafásica: hace referencia a los registros o estilos utilizados por los hablantes dependiendo de tres factores de la situación comunicativa:
1. La situación comunicativa: el entorno (familiar, trabajo…).
2. La interrelación con los participantes: el grado de confianza y conocimiento mutuo.
3. El tema tratado: si es un asunto importante, serio y elevado frente a uno cotidiano.
Tipos de registros:
a) Formal: se produce en situaciones de trabajo, culturales o científicas donde se mantienen las distancias, los temas son elevados y se exige rigor.
b) Informal: se emplean temas cotidianos con un estilo más coloquial debido a la cercanía, familiaridad y confianza entre los interlocutores.
(Existe una clara vinculación entre los niveles de lenguaje y los registros).
– Modalidad textual: exposición–argumentación.
– Intención comunicativa: divulgar un tema de actualidad y persuadir o influir en la opinión del lector (subjetividad).
– Registro: formal con vocabulario estándar (accesible al gran público pero correcto).
– Funciones del lenguaje:
Representativa / Referencial: aporta información u hechos objetivos.
Expresiva: muestra la postura y valoraciones del autor (subjetividad).
Apelativa / Conativa: busca llamar la atención del lector o convencerlo.
– Persona verbal:
– 1.ª persona del singular («pienso», «considero») para marcar la subjetividad.
– 1.ª persona del plural («debemos», «nos encontramos») plural inclusivo o sociativo para implicar al lector.
– 2.ª persona («imagina», «mira») para apelar directamente al receptor.
– Tiempos verbales:
Presente atemporal («es», «ocurre») para dar vigencia a los argumentos.
Pretérito perfecto simple («ocurrió») en incisos narrativos o pretérito imperfecto («era») en descripciones.
– Tipos de oraciones:
Enunciativas (función representativa).
Exclamativas, interrogativas retóricas o imperativas (funciones expresiva y apelativa).
– Sintaxis: sintaxis compleja con abundancia de oraciones compuestas (subordinadas causales, consecutivas, concesivas…) para elaborar el razonamiento argumentativo.
– Léxico valorativo y connotativo: uso de adjetivos explicativos o valorativos («lamentable», «indispensable»), sustantivos ponderativos, diminutivos o despectivos.
– Recursos estilísticos: uso de figuras literarias sencillas para dar fuerza expresiva (metáforas, comparaciones, ironías, hipérboles).
– Nivel de habla: presencia puntual de coloquialismos, frases hechas o modismos para acercarse al lector.
– Citas: uso de citas en estilo directo o indirecto para introducir argumentos de autoridad.
– Marcadores textuales / Conectores: abundancia de conectores oracionales que estructuran la información y la argumentación (de causa: porque, ya que; de consecuencia: por lo tanto, así que; de oposición: sin embargo, no obstante).
– Modalidad textual: exposición–argumentación.
– Intención comunicativa: transmitir conocimientos con rigor, reflexionar sobre temas abstractos (filosofía, sociología, cultura) y persuadir al lector. Carácter didáctico, divulgativo y ensayístico.
– Registro: formal con vocabulario culto y preciso.
– Funciones del lenguaje: representativa (explicar ideas) acompañada de expresiva (reflexión personal) y apelativa (hacer reflexionar al receptor).
– Sustantivos y adjetivos: predominio de sintagmas nominales complejos con adjetivos especificativos o aposiciones para precisar los conceptos.
– Persona verbal:
3.ª persona del singular («sostiene», «opera») o construcciones impersonales o pasivas reflejas para marcar objetividad académica.
1.ª persona del plural («observamos», «tendemos») para universalizar la tesis o incluir al lector.
Plural de modestia («consideramos») si el autor habla de su propia investigación.
– Tiempos verbales: presente de indicativo con valor atemporal o doctrinario («el lenguaje es…»).
– Tipos de oraciones: oraciones enunciativas. Uso de oraciones impersonales y pasivas reflejas («se analiza», «se considera»).
– Sintaxis: sintaxis amplia y estructurada, con clara preferencia por la subordinación frente a la coordinación (subordinadas sustantivas, finales, causales).
– Vocabulario: uso de términos abstractos («libertad», «manipulación», «ética»), tecnicismos de las ciencias humanas, neologismos y palabras de origen grecolatino.
– Precisión y coherencia: uso de sinónimos, antónimos y campos semánticos o familias léxicas sobre el tema tratado para cohesionar el texto.
– Coherencia global: elevada subordinación de todas las ideas secundarias al tema central.
– Marcadores textuales: conectores lógicos y de ordenación del discurso que estructuran la exposición («en primer lugar», «por consiguiente», «en definitiva»).
– Modalidad textual: combinación de descripción, narración, diálogo y/o exposición.
– Intención comunicativa: embellecer el mensaje, crear una experiencia estética y expresar el mundo interior del autor.
– Registro: formal con vocabulario estándar o elaborado/culto.
– Funciones del lenguaje: predominio absoluto de la función poética o estética (cuidado de la forma del mensaje), acompañada de la función expresiva.
– Estilo nominal: abundancia de sustantivos (concretos para descripciones reales o abstractos para sentimientos) y adjetivos calificativos (epítetos o explicativos).
– Modo verbal: indicativo para hechos objetivos y subjuntivo para expresar deseos, dudas o subjetividad.
– Tiempos verbales: pretérito imperfecto («caminaba») para pasajes descriptivos y pretérito perfecto simple («llegó») para el avance de la acción narrativa.
– Sintaxis variada: oraciones simples para aportar dinamismo, sencillez y rapidez; o compuestas para aportar ritmo lento, complejidad o lirismo.
– Riqueza léxica: uso de cultismos, arcaísmos, neologismos o coloquialismos según la caracterización de los personajes o ambientes.
– Recursos literarios: frecuente uso de figuras retóricas (metáforas, símiles, personificaciones, metonimias, hipérboles).
– Relaciones semánticas: redes semánticas basadas en la polisemia, sinonimia, antonimia o campos asociativos simbólicos.
– Estilo directo / indirecto: empleo de citas directas en diálogos («―No quiero ir―dijo») para dar voz a los personajes.
– Marcadores textuales: conectores temporales y espaciales en la narración o descripción, e ilativos o explicativos en la reflexión.
Cualquier rasgo que identifiques de esta lista debe ir acompañado de su ejemplo entre comillas extraído del texto.
Ejemplo correcto: «Se observa el uso de la 1.ª persona del plural inclusivo con la intención de involucrar al lector en la tesis (‘Llegamos incluso a tolerar…’, línea 15)».
