Portada » Fisiología y Anatomía Humana: Sistemas Cardíaco, Respiratorio, Nervioso y Endocrino
En el funcionamiento del corazón existe un concepto clave denominado ciclo cardíaco. El ciclo cardíaco se refiere al conjunto de fenómenos cardíacos que se producen desde que empieza un latido cardíaco hasta el comienzo del siguiente.
Para que el flujo de sangre sea constante, el corazón se relaja y se contrae rítmicamente mediante los movimientos de contracción (sístole) y relajación (diástole) de cada una de sus cavidades:
El buen funcionamiento del ciclo cardíaco garantizará una circulación sanguínea suficiente por todo el organismo.
Cuando el oxígeno se metaboliza para la obtención de energía, se produce, como desecho tóxico, dióxido de carbono, el cual es transportado por la sangre hasta los pulmones para ser expulsado al exterior. La respiración es un proceso cíclico y constante que asegura nuestra supervivencia.
El aparato respiratorio está compuesto por:
Junto con la cavidad bucal, son la vía de entrada del aire al organismo. Están formadas por estructuras recubiertas de mucosa con una triple función: calentar el aire, filtrar las partículas sólidas en suspensión y humidificar la zona.
Comunica con la laringe y el esófago. Se trata de un conducto en el que convergen el aparato digestivo y el respiratorio. La epiglotis regula el paso hacia uno u otro conducto.
Es un tubo corto cubierto de mucosa que permite el paso de aire hacia la tráquea. En su interior se alojan las cuerdas vocales.
Es un tubo elástico y flexible de unos once centímetros, recubierto por mucosa y constituido por una serie de anillos cartilaginosos en forma de C unidos por ligamentos y músculos. Termina bifurcándose en los dos bronquios principales. Permite el paso del aire desde la laringe hacia los pulmones.
Son los dos conductos principales que penetran en los pulmones y dirigen el aire a su interior. Cada bronquio se ramifica formando los bronquiolos, que a su vez continúan dividiéndose hasta terminar en los sacos alveolares. Los bronquios, las arterias, las venas y los nervios se introducen en los pulmones a través del hilio pulmonar, situado en la superficie mediastínica de los pulmones.
Ambos pulmones se encuentran separados por un espacio intermedio denominado mediastino (donde se ubican el corazón, los grandes vasos sanguíneos y linfáticos, el esófago, la tráquea, los bronquios y el timo) y están divididos en lóbulos delimitados por cisuras.
Están envueltos por una membrana serosa denominada pleura, compuesta por dos capas entre las que se halla el líquido pleural lubricante. El parénquima pulmonar es esponjoso debido a la densa red de ramificaciones que desembocan en los sacos alveolares. Estos sacos albergan los alvéolos: estructuras esféricas de paredes delgadas rodeadas de capilares sanguíneos, donde se produce el intercambio de gases con el torrente circulatorio.
La función respiratoria integra procesos diferenciados: la ventilación pulmonar, la difusión de gases y su transporte para posibilitar la respiración celular.
Corresponde a la dinámica de entrada y salida de aire en los pulmones mediante dos movimientos respiratorios:
Al llegar a los alvéolos pulmonares por ventilación, el aire presenta una presión parcial mayor de O2 respecto al CO2. Desde los alvéolos, el O2 difunde a la sangre capilar, mientras que el CO2 sanguíneo pasa a los alvéolos. Este intercambio se produce a través de la membrana alveolocapilar mediante el fenómeno físico de difusión (desplazamiento de moléculas desde una zona de mayor concentración a otra de menor concentración hasta equilibrarse).
El cuerpo humano se enfrenta continuamente a un medio externo fluctuante (por ejemplo, variaciones bruscas de temperatura ambiental). Frente a esto, el organismo mantiene condiciones internas estables y homogéneas (como la termorregulación corporal) para preservar la vida. Dicho equilibrio dinámico interno recibe el nombre de homeostasis.
Se define la homeostasis como el conjunto de fenómenos de autorregulación fisiológica que garantizan la estabilidad del medio interno corporal.
Para sostener este equilibrio, el organismo lleva a cabo un proceso secuencial:
Los sistemas básicos encargados de coordinar la autorregulación son:
Ambos sistemas operan de forma coordinada e integrada. El ejercicio físico representa uno de los principales estímulos que desafían la homeostasis, obligando al cuerpo a pasar del estado de reposo a una actividad metabólica elevada para satisfacer las demandas fisiológicas requeridas.
Anatómicamente, el sistema nervioso se divide en:
Antes de detallar su división anatómica, es necesario revisar sus bases funcionales: la neurona, la sustancia gris y blanca, y la transmisión del impulso nervioso, así como los circuitos de respuesta somática y autónoma (simpática y parasimpática).
Las funciones primordiales del sistema nervioso comprenden:
La sensibilidad implica la captación de estímulos periféricos por los receptores sensoriales y su envío hacia el sistema nervioso central (vía aferente). La motricidad abarca la generación del impulso motor en el SNC y su conducción hacia los órganos efectores para ejecutar la acción (vía eferente).
La neurona es la unidad celular funcional y estructural del sistema nervioso, especializada en la conducción rápida de impulsos electroquímicos. Consta de tres partes fundamentales:
Las neuronas de las vías aferentes son sensitivas, mientras que las que conducen las órdenes eferentes son motoneuronas.
En el tejido nervioso se distinguen macroscópicamente dos formaciones estructurales con roles especializados:
El sistema nervioso humano contiene aproximadamente diez mil millones de neuronas integradas en una red tridimensional compleja e interconectada mediante circuitos neuronales específicos.
Los impulsos nerviosos son potenciales de acción electroquímicos que circulan a través de esta red, transportando información desde los receptores hacia los centros integradores y desde estos hacia los efectores (músculos y glándulas). El paso del impulso de una neurona a la siguiente se produce a nivel de la sinapsis. Esta comunicación funcional se efectúa mediante mediadores químicos específicos llamados neurotransmisores.
Para una conducción eficiente, los axones requieren de su recubrimiento de mielina (mielinización). Las fibras nerviosas mielinizadas pueden transmitir potenciales hasta cincuenta veces más rápido que las amielínicas. Cuando una fibra motora hace contacto funcional con una fibra muscular, la sinapsis especializada resultante recibe el nombre de placa motora.
El SNC está constituido por estructuras que integran información sensorial y visceral, procesan señales y generan respuestas efectoras. Sus dos grandes componentes son el encéfalo y la médula espinal, protegidos respectivamente por la cavidad craneal y la columna vertebral.
Comprende el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico:
Alojada dentro del conducto raquídeo de la columna vertebral, se extiende como un cordón nervioso desde el bulbo raquídeo hasta el nivel lumbar. Conduce impulsos sensitivos ascendentes hacia el encéfalo y comandos motores descendentes hacia la periferia. Además, actúa como centro integrador de reflejos medulares involuntarios (como el reflejo rotuliano o la retirada refleja ante un estímulo nociceptivo). De ella emergen 31 pares de nervios raquídeos que forman parte del sistema nervioso periférico.
El SNP comprende el conjunto de estructuras nerviosas localizadas fuera del neuroeje (SNC) y carece de protección ósea directa. Incluye:
Anatómicamente, un nervio consiste en haces de axones rodeados por vainas de tejido conjuntivo.
Clasificación funcional:
Clasificación según su origen:
Las respuestas efectoras del sistema nervioso se manifiestan en motilidad muscular o secreciones glandulares, subdividiéndose en dos componentes funcionales:
Durante la actividad física ambos sistemas operan conjuntamente: el sistema somático modula las contracciones musculares deliberadas del atleta, mientras que el sistema autónomo adapta la ventilación, el gasto cardíaco y la distribución del flujo sanguíneo.
Las glándulas endocrinas son órganos conformados por células epiteliales especializadas capaces de sintetizar y secretar hormonas directamente al torrente sanguíneo.
El sistema endocrino opera bajo la modulación del sistema nervioso central mediante el eje hipotálamo-hipofisario. Las principales glándulas endocrinas incluyen:
El sistema endocrino monitoriza constantemente el medio interno, respondiendo con adaptaciones bioquímicas para preservar el equilibrio homeostático que el organismo necesita.
