Portada » Conservación de Suelos: Manejo de Infiltración, Erosión y Clasificación de Tierras
Laboreo: acciones de fuerza y presión aplicadas sobre el suelo para modificar su composición relativa o sus condiciones físicas, químicas y biológicas.
Profundidad crítica de la napa: profundidad mínima a la cual debe mantenerse el nivel freático para evitar que el agua cargada de sales ascienda por capilaridad hasta la superficie del suelo y, al evaporarse, genere efectos de salinización. Depende de la textura, el clima y la calidad de la napa.
Infiltración inicial: siembra directa con aporte elevado de rastrojo, que mantiene la superficie protegida del impacto de la gota y conserva la microporosidad y la estructura.
Infiltración final: rotación de cultivos entre gramíneas y de raíces profundas, que mejora la estructura del suelo en profundidad y aumenta la MO.
Retención superficial: terrazas de absorción, que retienen el agua de escorrentía dentro de la parcela, impidiendo el flujo libre y aumentando el volumen almacenado.
Protección superficial: implantación de pasturas; mantener una canopia o follaje denso disipa la energía cinética de las gotas.
Acortamiento de pendiente: terrazas de desagüe, que dividen la pendiente larga en tramos cortos.
Erosión hídrica: pérdida del primer horizonte por acción del agua. Uso: evitar el monocultivo o la labranza intensiva. Manejo: siembra directa, terrazas de absorción y curvas de nivel. Indicador: presencia de cárcavas y surcos. (Estructural)
Piso de arado: densificación del suelo por el uso de maquinarias. Uso: evitar el tránsito de maquinarias con el suelo húmedo. Manejo: escarificador o paratill. Indicador: densidad aparente y resistencia a la infiltración. (Funcional)
Napa: estructural; conductividad eléctrica. Manejo: cultivos de alto consumo hídrico o tolerantes a la salinidad.
Erosión laminar: funcional; % de cobertura, disminución del espesor del horizonte e infiltración. Manejo: cobertura, curvas de nivel, terrazas de absorción y vías de escurrimiento.
Percolación: funcional; textura, poros y baja retención. Manejo: incremento de MO, rotación de cultivos y cobertura.
Período libre de heladas: estructural; temperatura mínima, fechas medias y período libre. Manejo: elección de la fecha de siembra e híbridos tolerantes a heladas.
Compactación superficial: funcional; DAP, infiltración inicial y final. Manejo: paratill, cultivos de raíz pivotante y control del tránsito.
Cultivos en curvas de nivel: reducen la velocidad del agua de escorrentía superficial y favorecen la infiltración mediante la disposición de las microdepresiones de los surcos en forma perpendicular a la pendiente. Se aplica en terrenos con pendientes suaves a moderadas. Las labores culturales y la siembra se realizan siguiendo las líneas trazadas a nivel.
Cultivos en terrazas de desagüe: interceptan el agua de escorrentía que fluye ladera abajo, acortan la longitud efectiva de la pendiente y la conducen a velocidad no erosiva hacia un canal colector. Se aplica en áreas con pendientes moderadas a fuertes y precipitaciones elevadas donde el agua no infiltra totalmente. Requiere calcular el intervalo vertical u horizontal según la pendiente del lote y contar obligatoriamente con un canal desaguadero.
Rastra de disco: rompe y desmenuza el suelo en la capa superficial de forma rápida. Se aplica en suelos con abundante residuo o previo a la siembra en sistemas con laboreo. No es recomendable en pendientes con alto riesgo de erosión hídrica ni en suelos secos o pulverizables, por el riesgo de sellado superficial y pérdida de estructura.
Forestación de laderas: estabiliza el suelo mediante un sistema radicular profundo y denso, maximiza la interceptación de la lluvia, aumenta la transpiración y frena el avance de cárcavas. Se aplica en laderas de alta pendiente, cabeceras de cuenca o cárcavas en proceso de avance, donde la aptitud agrícola es muy baja o nula.
Clase II: limitaciones leves como pendientes suaves y estructura desfavorable.
Clase III: limitaciones moderadas a severas; requiere manejo y conservación. Pendiente elevada, inundación, salinidad o sodio.
Clase IV: limitaciones muy severas. Pendiente muy pronunciada, erosión hídrica, baja capacidad de retención o sobresaturación.
Clase V: no agrícola; no presenta problemas de erosión. Suelo bajo o áreas cóncavas.
Clase VI: limitaciones severas: pedregosidad, sodio, baja retención o erosión severa.
Clase VII: limitaciones muy severas.
Clase VIII: uso para cultivo excesivamente restringido.
