Portada » Psicología y Sociología » Manejo de Crisis y Trastornos Mentales: Protocolos de Intervención
Estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado por la incapacidad del individuo para abordar situaciones particulares.
Su objetivo primario es auxiliar a la persona a dar pasos concretos al enfrentamiento con la crisis.
Describe las esferas que pueden verse afectadas durante una crisis; esta herramienta es útil para evaluar el estado de la persona afectada, detectar la gravedad y dimensión del problema.
La regla 3-3-3 gestiona eficazmente la ansiedad centrando la atención en el entorno físico y auditivo inmediato.
Son situaciones que alteran pensamientos, emociones y conducta, con riesgo para el paciente o terceros, y requieren atención inmediata.
Es un tipo de estrategia de primera línea para el manejo de personas agitadas que no están inminentemente en peligro de lastimarse a sí mismos o a otras personas.
Cuando fallan los esfuerzos de intervención y de-escalada, el siguiente paso es el uso de agentes farmacológicos.
Incremento agudo de actividad psicomotriz sin objetivo o meta aparente.
Alteración o anomalía de la función física o mental que afecta la cognición, la regulación de las emociones y el comportamiento del individuo.
Incluyen psicosis, o una afección mental que causa dificultades para reconocer la realidad. Los delirios (creencias falsas) y las alucinaciones (ver u oír algo que no existe) son formas frecuentes.
Trastorno mental grave por el cual las personas interpretan la realidad de manera anormal.
El estado de ánimo es un tono emocional o sentimental generalizado y sostenido que influye en el comportamiento.
El episodio debe durar al menos 2 semanas sin antecedentes de manía. Incluye síntomas anímicos (tristeza, anhedonia), somáticos (pérdida de peso, insomnio, fatiga) y del pensamiento (visión negativista, ideas suicidas).
