Portada » Griego » Evolución de la Oratoria y la Literatura Satírica en la Antigüedad Clásica
La oratoria no fue solo un género literario, sino la base de la vida pública en la Atenas de los siglos V y IV a.C. Su auge se debe a la democracia, donde la palabra era la única arma para influir en la Asamblea y en los tribunales.
Aristóteles fijó la división que seguimos usando hoy en día:
Para que un discurso fuera eficaz, el orador debía seguir cinco pasos (teorizados más tarde como el canon de la retórica):
Fue el principal logógrafo. Su gran aportación fue la etopeya: la capacidad de escribir discursos que se adaptaran perfectamente a la personalidad, edad y condición social del cliente.
No pronunciaba sus discursos porque tenía una voz débil, por lo que su oratoria era escrita. Veía la oratoria como una forma de educar a los ciudadanos.
Nació en el demo de Peania. Tras quedar huérfano y sufrir el robo de su herencia, se formó con el logógrafo Iseo y se volcó en la política ateniense.
Su vida estuvo marcada por la defensa de Atenas frente a Filipo de Macedonia:
Demóstenes es el orador por antonomasia por su capacidad para perfeccionar el arte de la persuasión:
Género que Quintiliano definió con la frase: «Satura tota nostra est» (La sátira es totalmente nuestra), subrayando su origen puramente romano.
Etimológicamente significa «inscripción». Originalmente eran textos breves grabados en piedra.
La oratoria es el «arte de la persuasión mediante la palabra».
Un buen orador debe dominar el Canon de la Retórica (Inventio, Dispositio, Elocutio, Memoria y Actio) y las partes del discurso (Exordium, Narratio, Probatio, Refutatio y Peroratio).
Destacan figuras como Catón y los hermanos Graco.
Representa el cénit de la oratoria romana. Destacan sus Verrinas, Catilinarias y Filípicas. En sus tratados (De oratore), define las tres funciones del orador: docere (enseñar), delectare (deleitar) y movere (conmover).
Con el Imperio, la oratoria se vuelve artificial. Destacan Séneca el Mayor, Quintiliano (Institutio oratoria), Tácito y Plinio el Joven.
