Portada » Música » Evolución de las Vanguardias Musicales y la Danza Contemporánea en el Siglo XX
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial surgen nuevas corrientes de vanguardia; los compositores buscan una revolución en el lenguaje y el desarrollo de los medios de comunicación facilitó una amplia difusión de todas estas innovaciones.
Consiste en la aplicación del concepto de serie a todos los parámetros del sonido y no solo a la altura. El resultado es una música organizada y racional, calificada de “fría”, en la que todo está perfectamente organizado. Destacan los compositores Olivier Messiaen con el Cuarteto por el fin de los tiempos y Pierre Boulez con El martillo sin dueño.
Destaca el llamado Grupo de los Seis (Francis Poulenc, Georges Auric, Arthur Honegger, Darius Milhaud, Germaine Tailleferre y Louis Durey). Otros compositores neoclásicos son Kurt Weill (1900-1950) con su obra La ópera de tres peniques, Carl Orff con su Carmina Burana y Sergei Prokofiev con el cuento para narrador y orquesta Pedro y el lobo. (Audición 8: Satie – Gymnopédie I).
Las características de la música neoclásica son:
Corriente que utiliza cualquier sonido o ruido sacado de la realidad que se graba en cintas y se manipula en un laboratorio. No existen partituras ni intérpretes. Los principales representantes son Pierre Schaeffer y Pierre Henry (1927) con la obra Variaciones para una puerta y un suspiro.
Es una música producida en laboratorio en la que los sonidos se crean, procesan y graban electrónicamente. El compositor más representativo es Karlheinz Stockhausen (1928-2007), con sus obras Estudio I y Estudio II.
Es la unión de la música concreta con la música electrónica. La primera obra fue El canto de los adolescentes de Stockhausen. Otros compositores: Bruno Maderna y Luciano Berio.
Son obras que reúnen la interpretación en vivo de voces o instrumentos convencionales con la música grabada compuesta en laboratorio. Los principales representantes son Luciano Berio con Differences y Stockhausen con Kontakte.
Es una música opuesta a las anteriores, en función del azar y de la libertad de quien la interpreta. Emplea grafías alternativas muy libres o textos que invitan a la creación y la improvisación. El principal precursor fue John Cage (1912-1992), que en 1938 inventó el “piano preparado”, transformando su sonido al introducir entre las cuerdas diversos objetos. Otra de sus aportaciones es la incorporación del silencio como un material musical más.
El Romanticismo había llevado al ballet a un desarrollo técnico difícil de superar. El ballet contemporáneo huirá de la técnica fría y mecánica con un nuevo concepto de danza en el que el bailarín utiliza libremente todo su cuerpo.
El impulsor de esta revolución será el empresario ruso Sergei Diaghilev con la fundación de los Ballets Rusos en 1909. Contrató a los mejores artistas para trabajar al servicio de una unidad en la que todos los elementos eran igual de importantes. Su compañía se deshizo en 1929 con su muerte.
Diaghilev contrató a pintores como Pablo Picasso, Salvador Dalí y Joan Miró; compositores como Stravinsky, Ravel, Debussy, Satie o Falla; bailarines como Tamara Karsavina, Anna Pavlova o Vaslav Nijinsky y coreógrafos como Fokine, Massine y Balanchine.
Los bailes de salón europeos se difunden en el siglo XX por el continente americano donde recibirán la influencia de ritmos negros y latinos.
Con este nombre se designa a un grupo de compositores nacidos a finales del siglo XIX, coetáneos de la generación literaria del 98 (Unamuno, Machado, Azorín, Baroja, Valle-Inclán). Estos compositores se incorporan plenamente en la música europea.
Manuel de Falla (1876-1946) es el compositor más importante de esta generación; llevó el nacionalismo a su punto culminante y fue el que tuvo mayor proyección internacional. Entre sus obras más destacadas están las Siete canciones españolas para canto y piano, los ballets El amor brujo y El sombrero de tres picos o El retablo de maese Pedro (basado en El Quijote).
Su nombre viene dado por la generación literaria del 27, formada por poetas como García Lorca, Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, etc. Los compositores buscan la consolidación de la música española y su proyección internacional, consiguiendo la plena integración en las vanguardias europeas y el reconocimiento de la sociedad española de su tiempo. Destacan los compositores Federico Mompou, los hermanos Rodolfo Halffter y Ernesto Halffter, y Joaquín Rodrigo con su célebre Concierto de Aranjuez.
Al terminar la Guerra Civil, la mayor parte de los compositores de la Generación del 27 tuvieron que exiliarse y la música española volverá a un pobre nacionalismo cumpliendo los ideales estéticos del régimen franquista.
La llamada Generación del 51 renueva el panorama musical español, recuperando en poco tiempo los años perdidos y asumiendo las nuevas corrientes de vanguardia como el serialismo, la música aleatoria, la electrónica o el minimalismo. Entre los principales compositores destacan Juan Hidalgo, Ramón Barce, Carmelo Bernaola, Cristóbal Halffter, Luis de Pablo o el aragonés Antón García Abril.
Fundado por Juan Hidalgo y Ramón Barce, representó la corriente más radical de vanguardia basada en la experimentación, la provocación y el rechazo a la estética convencional. Sus “etcéteras” o breves actuaciones en las calles utilizando gestos, objetos de todo tipo y frases escritas, suscitaron la indignación y la burla del público español, pero conquistaron el interés fuera de nuestras fronteras.
