Portada » Medicina y Salud » Fundamentos y Aplicaciones Clínicas de la Tomografía Computarizada
La tomografía computarizada (TC) es una técnica de diagnóstico por imagen que utiliza rayos X y un ordenador para obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo en forma de cortes. Permite diagnosticar enfermedades, hacer el seguimiento de los pacientes, planificar tratamientos como la radioterapia y guiar procedimientos médicos.
Los cortes se obtienen muy rápidamente, normalmente en menos de un segundo, por lo que se obtiene mucha información en poco tiempo. La TC puede realizarse en distintas partes del cuerpo como el tórax, el abdomen, la pelvis, la cabeza y el cuello. Es importante controlar la dosis de radiación para evitar exposiciones innecesarias.
La TC de tórax permite estudiar los pulmones, el corazón, los vasos sanguíneos, el esófago, la tráquea, el diafragma y los huesos del tórax como la columna vertebral, las costillas y el esternón.
En los cortes de TC, las estructuras pueden verse con distintas formas según su orientación:
Las lesiones pulmonares suelen verse más densas que el pulmón normal porque el pulmón contiene aire. La TC se utiliza para diagnosticar enfermedades, localizar lesiones, calcular dosis de radioterapia y controlar tratamientos.
La TC de abdomen y pelvis permite estudiar órganos como: hígado, bazo, riñones, vejiga, estómago, intestino delgado, intestino grueso y páncreas.
Permite observar claramente la parte interna del abdomen y la pared abdominal. Es útil para diagnosticar enfermedades como hernias, oclusiones intestinales o enfermedad pélvica inflamatoria. En enfermedades ginecológicas, normalmente no es la prueba de primera elección.
La TC de cabeza y cuello permite estudiar el encéfalo, el cráneo y las estructuras vasculares y nerviosas del cuello. Es una técnica muy adecuada porque permite realizar cortes muy finos y obtener imágenes con mucho detalle del sistema nervioso central.
La TC también se utiliza para estudiar huesos y músculos. Permite obtener información sobre tumores, infecciones o traumatismos. Se utiliza tanto para el diagnóstico como para el tratamiento y seguimiento de enfermedades.
La TC puede utilizarse para guiar procedimientos médicos sin necesidad de cirugía abierta. Estos procedimientos pueden ser: biopsias, punciones, drenajes y marcaje de lesiones. Permiten obtener imágenes tridimensionales durante la intervención. En algunos casos se utiliza la fluoroscopia por TC, que permite ver imágenes en tiempo real.
La endoscopia virtual permite ver el interior del cuerpo sin introducir un endoscopio. Se realiza mediante reconstrucciones tridimensionales obtenidas con TC. Un ejemplo es la colonoscopia virtual o colonografía por TC.
Antes de la prueba, el paciente debe limpiar el intestino. Durante la exploración, se introduce aire por el recto mediante una cánula para mejorar la visualización y se obtienen imágenes en distintas posiciones.
La Angio-TC permite estudiar los vasos sanguíneos mediante la administración de contraste intravenoso. Se utiliza para estudiar vasos cerebrales, pulmonares y cardíacos.
Permite estudiar los vasos sanguíneos del cerebro. Se utiliza para detectar: aneurismas, inflamaciones de vasos, estrechamientos arteriales y obstrucciones. Es muy útil en casos de sospecha de ictus porque permite obtener resultados rápidamente.
Permite estudiar los vasos sanguíneos pulmonares. Se utiliza principalmente para diagnosticar el tromboembolismo pulmonar, que consiste en la obstrucción de un vaso pulmonar por un trombo e impide que parte del pulmón reciba sangre.
Permite estudiar las arterias coronarias para detectar estrechamientos producidos por placas de grasa o coágulos. Ha permitido reducir el número de cateterismos diagnósticos. Como el corazón está en movimiento, las imágenes deben sincronizarse con el electrocardiograma:
La TC utiliza radiaciones ionizantes, por lo que deben aplicarse medidas de protección radiológica. Los principios básicos son:
Se aplica el principio ALARA (As Low As Reasonably Achievable), que indica que la dosis debe ser lo más baja posible. Para ello se controlan: el tiempo de exposición, la distancia a la fuente y el blindaje. Las salas deben estar protegidas y señalizadas para evitar exposiciones innecesarias.
El principal riesgo es la radiación, que puede dañar el ADN y aumentar el riesgo de cáncer a largo plazo. Estos efectos se llaman efectos estocásticos. La dosis de radiación en TC es mayor que en radiología convencional. En casos muy raros pueden aparecer efectos determinísticos como: enrojecimiento de la piel, caída del cabello y cataratas.
Otros riesgos son: reacciones al contraste, infecciones hospitalarias y riesgos eléctricos. Los contrastes pueden administrarse por vía intravenosa, oral y rectal. Los más utilizados son los contrastes yodados y el sulfato de bario. Pueden producir: alergias, problemas renales, sensación de calor, picor y sabor metálico.
Las principales contraindicaciones son: embarazo y alergia al contraste. Debe tenerse precaución en pacientes con enfermedad renal grave o enfermedad cardíaca grave. Antes de la prueba deben conocerse los antecedentes del paciente y comprobar si puede colaborar durante la exploración.
Algunos pacientes necesitan cuidados especiales:
La TC debe utilizarse correctamente porque es una prueba costosa y utiliza radiación. Existen protocolos clínicos para decidir cuándo es necesario realizarla. Los equipos deben revisarse periódicamente para asegurar su correcto funcionamiento. En España existen protocolos oficiales de control de calidad para los equipos de tomografía computarizada.
