Portada » Economía » Estructura y Funciones del Banco Central Europeo (BCE) y el Eurosistema
El Banco Central Europeo (BCE) fue creado como núcleo del Eurosistema y del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC). El BCE y los bancos centrales nacionales (BCN) desempeñan conjuntamente las tareas que se les han encomendado. El BCE tiene personalidad jurídica propia de acuerdo con el derecho público internacional y constituye el núcleo del Eurosistema. El BCE está sujeto al principio de descentralización, en concordancia con los Estatutos del SEBC. Cada uno de los BCN forman parte integrante del Eurosistema y, como tales, ejecutan las funciones a ellos encomendadas con arreglo a las normas establecidas por el BCE.
El objetivo primordial que el Tratado asigna al SEBC (en realidad, al Eurosistema) es el de mantener la estabilidad de precios, con una inflación cercana al 2%, sin perjuicio de lo cual “apoyará las políticas económicas generales de la Comunidad”.
Además, el BCE deberá ser consultado sobre las propuestas comunitarias o iniciativas nacionales que entren en el ámbito de sus competencias y, en particular, deberá ser consultado por el Consejo Europeo —que es el órgano ejecutivo de la Unión, de carácter intergubernamental— en todo lo relativo a la política cambiaria exterior de la Comunidad.
Por lo que se refiere a la supervisión de las entidades de crédito, el Tratado establece que el Consejo Europeo, previa consulta al BCE, podrá encomendar a este último tareas específicas en este terreno, además de la contribución a la buena gestión de la supervisión prudencial mencionada anteriormente.
Es el órgano rector supremo del BCE, está compuesto por todos los miembros del Comité Ejecutivo y los gobernadores de los BCN de los Estados miembros que han adoptado el euro.
Está compuesto por el presidente, el vicepresidente y otros cuatro miembros nombrados de común acuerdo por los Gobiernos de los Estados miembros participantes, representados por sus Jefes de Estado o Gobierno.
Está compuesto por el presidente, el vicepresidente del BCE y todos los gobernadores de los BCN, tanto de los Estados miembros participantes como de los no participantes. Es responsable, fundamentalmente, de informar sobre los progresos realizados hacia la convergencia por los Estados miembros no participantes, así como de asesorar sobre los preparativos necesarios para fijar irrevocablemente los tipos de cambio de sus monedas.
La Unión Bancaria se basa en tres pilares:
El objetivo principal del BCE es mantener la estabilidad de precios, en torno a un 2%. La gestión de la Política Monetaria es la forma en la que el BCE puede alcanzar ese objetivo. Lo hace de modo independiente de los Gobiernos. Dentro de la gestión de la Política Monetaria incluimos todas aquellas acciones encaminadas a fijar, controlar y mejorar la estabilidad financiera y, por lo tanto, los tipos de interés, la inflación, etc., con el fin último de favorecer el crecimiento económico.
La estrategia de política monetaria del BCE se basa en dos pilares de información:
Sirven para controlar los tipos de interés y la cantidad de dinero en el sistema financiero.
Tienen como objetivo aportar o retirar liquidez del sistema financiero y controlar los tipos de interés a muy corto plazo. Son gestionadas por los bancos centrales nacionales. Existen dos tipos:
Son una parte de los depósitos de los bancos que las entidades financieras deben mantener en el banco central. Estas reservas se calculan como un promedio mensual y están remuneradas al tipo de interés de las operaciones principales de financiación.
Son instituciones que median y ponen en contacto a las unidades de gasto con superávit con las unidades de gasto con déficit con el fin de abaratar costes y dar la posibilidad de transformar los activos haciéndolos más atractivos para ambos. Debemos diferenciar a los intermediarios bancarios de los simples agentes mediadores, en el sentido de que estos últimos no generan ningún activo nuevo, se limitan a la compra-venta de activos ya existentes. Los intermediarios bancarios adquieren activos como forma de inversión y no los revenden, sino que crean activos nuevos que colocan entre los ahorradores, obteniendo de estos los fondos necesarios para hacer sus inversiones.
Los intermediarios bancarios toman depósitos de los ahorradores, por ello se denominan también entidades depositarias.
Con este tipo de operaciones las entidades de crédito captan recursos, que pueden ser de dos tipos: Recursos Propios o Recursos Ajenos.
Son los fondos que pertenecen al banco y sirven principalmente para garantizar su solvencia, es decir, para asegurar que la entidad dispone de suficiente capital para cumplir sus obligaciones. Están formados sobre todo por el capital y las reservas, que proceden de las aportaciones de los propietarios y de los beneficios que no se han repartido.
También incluyen participaciones preferentes, que ofrecen una remuneración si el banco obtiene beneficios; la deuda subordinada, que se paga después de otros acreedores en caso de quiebra y suele tener un plazo mínimo de cinco años; y el fondo para riesgos generales, que son recursos reservados para cubrir posibles riesgos y cuyo uso requiere autorización del Banco de España.
Son fondos que el banco obtiene de otras personas o instituciones y que debe devolver. Entre ellos se encuentran los créditos del banco central, los préstamos entre bancos en el mercado interbancario y, sobre todo, los depósitos de los clientes, que constituyen la principal fuente de financiación. Estos depósitos pueden presentarse como:
Son las actividades mediante las cuales el banco invierte el dinero que ha captado. Estas operaciones pueden clasificarse según el riesgo que asume la entidad. En las operaciones de riesgo pleno, el banco asume totalmente el riesgo de la operación. En cambio, en las de riesgo condicionado, el riesgo depende de un tercero que actúa como avalista.
Según su naturaleza, las principales operaciones de activo son los préstamos, los créditos y la cartera de valores. En los préstamos, el banco entrega al cliente todo el dinero acordado desde el principio, y este debe devolverlo junto con los intereses en el plazo establecido. En los créditos, el banco pone una cantidad a disposición del cliente, pero este solo utiliza el dinero que necesita y paga intereses únicamente por la parte utilizada. Además, el banco también puede invertir en una cartera de valores, que incluye activos financieros como acciones, bonos o derivados para obtener rentabilidad.
Los bancos toman depósitos de los ahorradores, pagan intereses sobre algunas de estas cuentas y transforman esos depósitos en préstamos que reciben los prestatarios que pagan intereses sobre los préstamos. Sus beneficios se derivan de la diferencia entre la tasa que pagan por los fondos y la tasa que reciben de los prestatarios.
El shadow banking es la intermediación de crédito realizada por entidades fuera del sistema bancario tradicional. Esta financiación no bancaria puede ser útil porque ofrece alternativas al crédito bancario, fomenta la competencia y apoya la actividad económica. Sin embargo, también puede generar riesgos para el sistema financiero si estas entidades realizan actividades similares a las de los bancos sin la misma regulación. Dentro del shadow banking se incluyen, entre otros, fondos del mercado monetario, fondos de inversión, vehículos financieros y plataformas como el crowdfunding.
