Portada » Economía » Claves para la Gestión de Inversiones y Estructura Financiera
La inversión es la actividad que desarrolla la empresa en el presente al comprar bienes para obtener beneficios en el futuro. Está formada por una serie de elementos: la persona física o jurídica que destina ese dinero a la adquisición, el producto o servicio que se adquiere, el coste de oportunidad que supone la renuncia a una satisfacción o a un consumo en el presente, la esperanza de una recompensa futura y el tiempo o duración de la inversión.
En función del tiempo que permanezca el bien en la empresa, se distinguen dos tipos:
En función del tipo de bien, se distinguen tres clases de inversiones:
En ocasiones, no se invierte por voluntad propia de la empresa, sino por necesidad, ya sea porque ciertos bienes deben sustituirse por otros para lograr mejoras, por averías o por otros aspectos que obligan a invertir, ya sea de forma planificada o no. Dependiendo de la finalidad, podemos distinguir:
A veces, unas inversiones pueden suponer la realización de otras asociadas:
Para seleccionar una inversión, existen distintos métodos. Distinguiremos entre los métodos de selección estáticos y los métodos de selección dinámicos:
Dentro de los estáticos, el pay-back o plazo de recuperación consiste en calcular el tiempo que se tarda en recuperar el desembolso inicial de la inversión.
Para seleccionar la fuente de financiación más adecuada, debemos tener en cuenta tres aspectos:
La estructura financiera de la empresa está compuesta por las fuentes de financiación, formadas por recursos propios y recursos ajenos.
