Portada » Geografía » Evolución y Dinámica Demográfica de la Población Española
La población de la península y Baleares se mantuvo en unos 6 millones de habitantes desde la época romana hasta finales de la Edad Media. El siglo XVI supuso un gran impulso, mientras que el siglo XVII significó un fuerte retroceso, volviendo a los 6 millones. En el siglo XVIII, la población se recuperó hasta los 10 millones, iniciándose el traslado hacia la periferia. Durante el siglo XIX, la cifra superó los 18 millones, concentrándose en la periferia y en los centros industriales.
El crecimiento se acentuó gracias a la reducción de la mortalidad y el mantenimiento de la natalidad. No obstante, se produjeron acontecimientos ralentizadores: la Guerra de Marruecos, la grave gripe de 1918 y la crisis de la Guerra Civil.
Se registró el mayor crecimiento demográfico gracias a una natalidad media-alta. Asimismo, se produjeron cambios en la distribución debido al éxodo rural.
Un cambio en las prácticas reproductivas produjo un estancamiento de la población, alcanzando los 40 millones en el año 2000. La primera década del siglo XXI supuso un cambio de tendencia por el impacto de la inmigración, superando los 47 millones, aunque este crecimiento se frenó bruscamente debido a la crisis económica.
La densidad española siempre ha sido muy irregular. Aumentó en los siglos XVI y XVIII, pero con una distribución distinta a la actual: mayor en el interior, Galicia, Valencia y el valle del Guadalquivir, con grandes vacíos en la periferia. Durante el siglo XIX, la población se concentró en la periferia, especialmente en el País Vasco, Cataluña y Madrid.
El siglo XX alcanzó una densidad máxima de 96,49 hab/km², cifra que sigue siendo baja en el contexto europeo. En la actualidad, se ha estabilizado en torno a los 93 hab/km². Un 42% de los españoles vive en ciudades de más de 100.000 habitantes, y un 30% habita en las cinco mayores ciudades.
En los años 40, la emigración fue por causas políticas hacia Francia, Suiza y Alemania. Tras la crisis de 2008, se produjo una fuga de cerebros de jóvenes cualificados hacia Europa.
El fenómeno más importante fue el éxodo rural de los años sesenta, con más de 10 millones de personas desplazándose del campo a la ciudad. Actualmente, el fenómeno se ha diversificado hacia migraciones interurbanas.
Se calculan unos 5,5 millones de extranjeros residentes. Es una realidad heterogénea que incluye nacionalizados, trabajadores residentes, asilados y población en situación irregular.
La pirámide es un gráfico que muestra la estructura por sexo y edad. La forma de urna actual (2020) indica una población envejecida con una base estrecha por la baja natalidad. Los entrantes reflejan pérdidas de población (guerras, crisis), mientras que los salientes indican incrementos (baby boom, desarrollo económico).
