Portada » Lengua y literatura » Estructura Narrativa y Ambigüedad en Crónica de una Muerte Anunciada
Existen numerosos hechos que los personajes, el lector y el narrador consiguen esclarecer a lo largo del relato. La obra se organiza sobre la ambigüedad esencial acerca de quién cometió el crimen de honor del cual se siente víctima la familia Vicario. La sensación que tiene el lector al final es que Santiago Nasar fue asesinado por algo que probablemente no cometió. Sin embargo, Ángela, muchos años después, ratifica con convicción su versión diciendo: «ya no le des más vueltas, hijo, fue él», pero el lector se siente impulsado a no creerla.
El absurdo se manifiesta a través de una serie de coincidencias encadenadas que parecen haber sellado el destino:
El fatalismo que impregna las páginas de la novela se sirve de la manipulación de los presagios que podían haber alertado a los personajes sobre el futuro. La fuerza del destino que persigue a Santiago es tan fuerte que impide a quienes podían haberle protegido interpretar de forma correcta las señales lógicas. Hay algunos signos que posibilitan el cumplimiento de la tragedia:
Cabe considerar otro punto de vista ajeno al destino fatal, llegando a la conclusión de que se pudo hacer más de lo que se hizo. En el desgraciado final de Santiago Nasar participaron varias personas como: Victoria Guzmán, que en el fondo quería que lo mataran; el alcalde, que se entretiene jugando al dominó; y el Padre Carmen Amador, que está más pendiente de la llegada del obispo. En definitiva, como observa el narrador, el destino de Santiago Nasar pudo resultar de una serie de torpezas humanas encadenadas.
La interpretación fatalista se ve debilitada por el amor, visto como una fuerza capaz de vencer el destino final. Así ocurre con Ángela Vicario, quien consigue reconciliarse con Bayardo tras llevar años evitándose las cartas de amor, quedando demostrado que el destino solo es una coartada con la que se justifican las torpezas humanas, la cual queda eliminada en el momento en que el humano asume su propia libertad.
En 1981, Gabriel García Márquez publicó Crónica de una muerte anunciada, 30 años después de que ocurrieran los sucesos en los que estaba basada: en 1951, en Colombia, fue asesinado Cayetano Gentile a manos de Víctor Chica Salas, para vengar el honor porque Margarita Chica Salas le había denunciado por hacerle perder la virginidad antes de su matrimonio con Miguel Reyes Palencia. Gabriel García Márquez estuvo muy cerca del drama y escribió su historia con modificaciones, manteniendo solamente la estructura; todo está traspuesto poéticamente.
La novela suscitó controversia con su definición genética, ya que tiene mínima sustancia narrativa y el texto se alarga con detalles prolijos. Otro foco de polémica es la considerable rebaja de la presencia fantástica dentro de las obras de Márquez; se trata de una novela más realista, tanto por la base real como por la semejanza crónica de los sucesos. Así pues, por su parentesco, se puede considerar una narración policíaca vuelta al revés, considerando el desenlace desde el principio, aunque manteniendo la intriga hasta el final. La polémica no es tal puesto que nos encontramos ante una buena conjunción de documentos de imaginación, una novela real, en la que se funden el periodismo y la literatura.
La técnica de relato simula una investigación periodística, una crónica, aunque no se ajusta totalmente a ello, ya que los hechos han sido tratados literalmente por la creatividad e imaginación del autor. Se puede decir que Crónica de una muerte anunciada es un texto bifronte en el que se combina la fabulación narrativa de la novela con el recuento puntual de los hechos del periodismo.
La novela se caracteriza por el acusado multiperspectivismo, ya que no solo está elaborada desde la perspectiva del narrador (Gabriel García Márquez), sino que también se entrecruzan otros puntos de vista de los amigos y los testigos, y se cede paso a otras voces.
De esta manera, parece que el narrador es omnisciente, pero no es más que una posición narrativa construida a partir de diferentes materiales:
Estos materiales se formalizan en el texto de la novela de diferentes maneras y con varias técnicas narrativas:
Al ceder el narrador a otras voces se configura la polifonía de la narración, ya que el narrador, en su papel de cronista, ha de recurrir a un caso que está incompleto en el sumario.
Los distintos puntos de vista del narrador, de los testigos, de los personajes, otorgan a Crónica de una muerte anunciada la condición de novela multiperspectivista, como aparece en distintos casos:
El punto dominante de la novela es el narrador. Y lo es cuando el relato evoca la historia de los protagonistas o narra las circunstancias de su origen y entorno familiar. No obstante, también el narrador recoge las perspectivas de testigos, protagonistas y personajes secundarios, a las cuales concede voz propia, en estilo directo. Pero incluso al retirarse para dar paso al diálogo de los personajes, la voz del narrador principal se halla presente, a través de la selección de materiales narrativos y de su enfoque personal.
