Portada » Psicología y Sociología » Discapacidad auditiva: comunicación, accesibilidad y necesidades socioafectivas
La audición es la vía principal a través de la cual se desarrolla el lenguaje oral. Sin embargo, las personas con discapacidad auditiva no tienen necesariamente un lenguaje diferente por defecto; algunas utilizan la lengua de signos y otras el lenguaje oral, que en ocasiones se adquiere de forma más tardía. Por lo tanto, la discapacidad auditiva no puede considerarse una variable determinante del desarrollo cognitivo si se dan experiencias sociales y comunicativas y la persona adquiere un sistema de lengua.
No obstante, se deberá buscar el sistema de comunicación alternativo más adecuado para comunicarse e interactuar con los demás, y para organizar y transmitir su pensamiento.
Existen diversos sistemas y métodos que facilitan la comunicación cuando la audición es limitada. Entre ellos se encuentran:
Lengua propia de las personas sordas. Es un sistema lingüístico completo y comparable a la lengua oral a nivel sistemático y pragmático, aunque difiere en su organización fonológica y en otros aspectos formales.
Método visual que consiste en captar la información a partir de la interpretación de los labios y la expresión facial.
Método visual que se basa en un apoyo gestual complementario a la lectura labial mediante movimientos manuales que ayudan a diferenciar fonemas o palabras similares.
Se busca la mayor competencia en el lenguaje oral utilizando simultáneamente el lenguaje oral y signos manuales u otros apoyos visuales.
Reproducción de las letras del alfabeto mediante signos con las manos. Útil para deletrear palabras o nombres propios.
El lenguaje escrito ayuda al habla y contribuye a la enseñanza y consolidación de la lengua oral; también es un recurso clave para la comunicación cotidiana y el acceso a la información.
Las prótesis auditivas facilitan la percepción sonora, promueven la comunicación oral y el acceso a la información. El proceso de adaptación a una prótesis normalmente va acompañado de un entrenamiento auditivo que permite optimizar su uso. Entre las prótesis más habituales se encuentran:
Prótesis externa que capta, a través de un micrófono, los sonidos del habla y del entorno, para procesarlos y amplificarlos al nivel que la persona necesita.
Prótesis quirúrgica que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo. Requiere evaluación médica y rehabilitación posterior.
La discapacidad auditiva, si no va acompañada de otros trastornos, no debería suponer un impedimento para la autonomía en las actividades de la vida diaria ni para la orientación. Las medidas de apoyo incluyen:
Condiciones acústicas del entorno: crear ambientes en los que el ruido ambiental no obstaculice la recepción de mensajes sonoros. Esto incluye aislar acústicamente espacios, amortiguar ruidos y silenciar aparatos ruidosos.
Sustitución de mensajes sonoros por visuales: incorporar subtitulado en medios audiovisuales, implantar avisos luminosos en funciones como el timbre de la casa, el aviso del correo, sistemas de alarma o anuncios por megafonía.
El oído es un órgano esencial para la relación con los demás porque nos permite percibir matices del lenguaje como el tono, la intensidad y el ritmo, que transmiten sentimientos, deseos y afectos. Como consecuencia de este déficit, las personas con discapacidad auditiva pueden presentar algunas limitaciones, por ejemplo:
Estas características no son generalizadas a toda la población con discapacidad auditiva, ya que dependen de la evolución de cada individuo y de su interacción con el entorno familiar y social.
La discapacidad auditiva no implica, en sí misma, un efecto directo sobre el desarrollo sexual. No obstante, si la persona no ha recibido una educación sexual adecuada puede presentar problemas de adaptación, tanto individualmente como en su entorno social. Un factor a tener en cuenta es la limitación para acceder a algunos medios de información sexual: el vocabulario y la forma de presentación de la información no siempre son fáciles de comprender para personas con discapacidad auditiva.
Esta carencia puede provocar que la sexualidad resulte misteriosa o intimidatoria, dando lugar a falsas expectativas e inseguridades. Por ello, proporcionar información a la familia sobre la importancia de la educación sexual en edades tempranas es determinante para las relaciones interpersonales a lo largo de la vida. Una adecuada educación sexual ayudará a la persona a tomar decisiones propias, a responsabilizarse, a comprender su sexualidad y, lo más importante, a expresar su sexualidad, sentimientos y emociones sin miedos ni temores.
La atención a la discapacidad auditiva debe integrar aspectos comunicativos, tecnológicos, ambientales y socioafectivos. La intervención temprana, la adaptación de sistemas de comunicación y la accesibilidad del entorno son claves para favorecer el desarrollo cognitivo, la autonomía y las relaciones sociales de las personas con discapacidad auditiva.
