Portada » Psicología y Sociología » Fundamentos y Evolución de la Neurociencia: Del Cerebro Antiguo a la Conducta Humana
La Neurociencia moderna es el resultado de la convergencia de varias tradiciones científicas: la Anatomía, la Embriología, la Fisiología, la Bioquímica, la Farmacología, la Psicología y la Neurología. Hoy estamos en plena revolución de este campo del saber. Otras disciplinas científicas más modernas, incluyendo las ciencias de la Computación o la Bioingeniería, se han sumado al reto de comprender el sistema nervioso y las conductas que de él emanan.
Alcmeón de Crotona describió los nervios ópticos encontrados en el curso de sus disecciones y propuso que el cerebro era el asiento del pensamiento y las sensaciones.
Aristóteles se adhirió a la idea de que el centro del intelecto residía en el corazón, y que la naturaleza racional del hombre se debía a la gran capacidad del cerebro para enfriar la sangre sobrecalentada por el corazón.
Galeno siguió la tesis hipocrática sobre el cerebro y propuso que este actuaba sobre los músculos a través de los nervios (la teoría ventricular).
Vesalio aportó significativamente a la anatomía del cerebro.
René Descartes defendió la teoría mecanicista de la función cerebral para explicar la conducta de los animales. Sin embargo, esta teoría no explicaría la complejidad de la conducta humana, pues el hombre, al contrario de los animales, posee un intelecto y un alma dada por Dios. Por ello, Descartes creía que el cerebro controla la conducta humana.
Santiago Ramón y Cajal formuló la Doctrina Neuronal: el sistema nervioso está formado por células independientes, las neuronas, que contactan entre sí en un lugar específico y constituyen un gran cuerpo de doctrina neuronal.
El embriólogo Ross Harrison desarrolló los métodos de cultivo tisular y demostró en 1935 que las prolongaciones de las neuronas (dendritas y el axón) están en continuidad con el cuerpo neuronal y se desarrollan a partir de él.
Luigi Galvani descubrió que las células musculares producían electricidad. En el siglo XIX, Emil Dubois-Reymond, Johannes Müller y Hermann von Helmholtz desarrollaron los fundamentos de la electrofisiología.
Von Helmholtz descubrió que las actividades eléctricas de las células son la forma de transmitir información de un extremo a otro de una célula y también de una célula a otra.
Charles Sherrington dio el nombre de “sinapsis” al contacto interneuronal.
El neurólogo Hughlings Jackson apoyaba el concepto de que en el cerebro hay centros especializados en determinadas funciones. Dedujo que hay una región motora organizada somatópicamente en la corteza cerebral.
Vladimir Betz, Theodore Meynert, Oskar Vogt y Korbinian Brodmann intentaron distinguir diferentes áreas funcionales en la corteza cerebral en base a su citoarquitectura. Empleando este método, Brodmann descubrió 52 áreas en la corteza cerebral humana y sugirió que cada una de ellas tiene una función específica.
La meta de estos principios es la ADAPTACIÓN.
La adaptación requiere de mecanismos para:
Los neurocientíficos operan en diversos “niveles”:
El cerebro se divide en tres partes principales:
Según la historia evolutiva, se distinguen tres cerebros:
Las emociones son:
Se distinguen 3 tipos de emociones: primarias, secundarias o sociales, y de fondo.
Los conductos de la amígdala con la neocorteza (cerebro pensante) no son simétricos:
Aunque la amígdala es parte del sistema límbico, sus funciones están involucradas en la regulación de gran parte de las funciones fisiológicas del organismo:
El proceso emocional se desarrolla en las siguientes etapas:
Las estructuras básicas (troncoencefálo, hipotálamo y amígdala) parecen ser necesarias y suficientes para la ocurrencia de la emoción, pero no son suficientes para la consciencia de la emoción.
