Portada » Psicología y Sociología » Deficiencia Visual y Sordoceguera: Tipos, Causas y Adaptaciones Funcionales
La deficiencia visual es una alteración permanente en los ojos, en las vías de conducción del impulso visual o en la corteza cerebral, que produce una disminución significativa en la capacidad de visión. La deficiencia visual abarca desde la ceguera absoluta hasta alteraciones leves. Cada situación tendrá sus propias necesidades y requerirá recursos y procesos de intervención específicos.
La evaluación del nivel de funcionamiento de los órganos de la visión se realiza a través de dos parámetros principales:
La sordoceguera se define como la condición de una persona que presenta impedimentos visuales y auditivos. Esta doble pérdida sensorial causa problemas severos de aprendizaje y de comportamiento, debido a la deprivación en los dos sentidos más importantes. Es crucial entender que el término no implica necesariamente una pérdida visual y auditiva total; solo un 10% de la población sordociega presenta estas características.
Las necesidades de las personas con sordoceguera se centran principalmente en dos áreas: Comunicación y Movilidad.
El momento de la vida en el cual el individuo adquiere la sordoceguera tiene un enorme impacto en su entendimiento del medio ambiente y en sus métodos de comunicación. Aquellos que se vuelven sordociegos en la adolescencia o adultez tienen el beneficio de la exposición previa a una variedad de experiencias.
Dado que el cerebro recibe aproximadamente el 95% del conocimiento a través de la audición y la visión, el deterioro de estos canales restringe significativamente el mundo de la persona. Para una persona sordociega, sus sentimientos, deseos, ideas y sensaciones se manifiestan a través de las manos, el cuerpo y la piel. El sentido del tacto se convierte en el principal receptor y, en ocasiones, emisor de información, permitiendo el vínculo con el mundo a través de la percepción de formas, texturas y temperaturas.
El Síndrome de Usher es una condición genética heredada (recesiva) que implica una pérdida auditiva y una pérdida de visión progresiva debido a una Retinitis Pigmentosa, la cual puede conducir a la ceguera. La Retinitis Pigmentosa, sin embargo, también puede presentarse sin pérdida auditiva.
