Portada » Economía » Efectos distributivos del comercio: Teorema Stolper–Samuelson y trilemas de la globalización
Samuelson. El factor abundante tiende a mejorar su retribución, mientras que el factor escaso ve mermada su retribución. Como consecuencia de esta asimetría surgen los principales conflictos distributivos porque, en cada país, el bien cuya demanda aumenta y cuyo precio mejora con el comercio internacional es aquel en cuya producción interviene intensivamente el factor abundante, siendo este el principal beneficiario de estos incrementos de demanda y de precio. Por el contrario, el bien nacional intensivo en el factor escaso se ve desplazado por las importaciones más baratas del extranjero, presionando a la baja sobre todo la retribución del factor más intensivamente utilizado en su producción.
Por tanto, se genera un conflicto de distribución de la renta como consecuencia de que un factor de producción salga ganando y otro perdiendo, con implicaciones sociopolíticas, obligando a afrontar tanto la opción de medidas compensatorias (redistributivas o estructurales) como la tendencia de presiones proteccionistas que pueden limitar la apertura comercial.
En el siguiente gráfico se representan los factores que ganan y pierden con la apertura al comercio internacional en el país A, indicándonos cuáles son las retribuciones máximas de los factores productivos (w del trabajo y r del capital) compatibles con un precio dado del bien que contribuyen a producir.
Como resultado de este gráfico obtenemos lo que ya se había mencionado con anterioridad: con el comercio internacional ganan los factores relativamente abundantes de cada país, pero salen perdiendo los factores relativamente escasos; esto es conocido como el teorema de Stolper–Samuelson.
Existen tres vías de escape o soluciones alternativas al trilema de la globalización, como muestra la imagen anterior.
Se podría abandonar o relajar el proceso de integración internacional. Por ejemplo: mecanismos de desconexión de las economías nacionales de los flujos comerciales o financieros internacionales, medidas proteccionistas comerciales o medidas restrictivas de los movimientos financieros internacionales.
Relajar los compromisos públicos en materia de protección social y estabilización macroeconómica (sostenibilidad del Estado de bienestar).
Relajar el concepto de soberanía nacional. El argumento de esta alternativa parte de que la pérdida de efectividad de las decisiones nacionales se debe al ámbito global o internacional de muchas decisiones políticas. Por ello, consistiría en desplazar las decisiones sociopolíticas desde el ámbito nacional al ámbito global mediante un federalismo global, a través de una red de reglas o acuerdos multilaterales globales efectivos en esos ámbitos globalizados.
El trilema de la globalización se plantea como un mecanismo que refleja las dificultades de gobierno del proceso de globalización.
Se establece la idea de que, en una economía abierta, los responsables políticos se enfrentan a un trilema inevitable al elegir los sistemas monetarios para alcanzar sus objetivos de equilibrio interno y externo. Esto surge como consecuencia de que no es posible que un país pueda tener simultáneamente más de dos de los siguientes elementos:
Este trilema surge, por ejemplo, cuando un país fija un tipo de cambio y permite que haya libre movilidad de capitales: renuncia al control de su política monetaria nacional.
Samuelson. El factor abundante tiende a mejorar su retribución, mientras que el factor escaso ve mermada su retribución. Como consecuencia de esta asimetría surgen los principales conflictos distributivos porque, en cada país, el bien cuya demanda aumenta y cuyo precio mejora con el comercio internacional es aquel en cuya producción interviene intensivamente el factor abundante, siendo este el principal beneficiario de estos incrementos de demanda y de precio. Por el contrario, el bien nacional intensivo en el factor escaso se ve desplazado por las importaciones más baratas del extranjero, presionando a la baja sobre todo la retribución del factor más intensivamente utilizado en su producción.
Por tanto, se genera un conflicto de distribución de la renta como consecuencia de que un factor de producción salga ganando y otro perdiendo, con implicaciones sociopolíticas, obligando a afrontar tanto la opción de medidas compensatorias (redistributivas o estructurales) como la tendencia de presiones proteccionistas que pueden limitar la apertura comercial.
En el siguiente gráfico se representan los factores que ganan y pierden con la apertura al comercio internacional en el país A, indicándonos cuáles son las retribuciones máximas de los factores productivos (w del trabajo y r del capital) compatibles con un precio dado del bien que contribuyen a producir.
Como resultado de este gráfico obtenemos lo que ya se había mencionado con anterioridad: con el comercio internacional ganan los factores relativamente abundantes de cada país, pero salen perdiendo los factores relativamente escasos; esto es conocido como el teorema de Stolper–Samuelson.
Existen tres vías de escape o soluciones alternativas al trilema de la globalización, como muestra la imagen anterior.
Se podría abandonar o relajar el proceso de integración internacional. Por ejemplo: mecanismos de desconexión de las economías nacionales de los flujos comerciales o financieros internacionales, medidas proteccionistas comerciales o medidas restrictivas de los movimientos financieros internacionales.
Relajar los compromisos públicos en materia de protección social y estabilización macroeconómica (sostenibilidad del Estado de bienestar).
Relajar el concepto de soberanía nacional. El argumento de esta alternativa parte de que la pérdida de efectividad de las decisiones nacionales se debe al ámbito global o internacional de muchas decisiones políticas. Por ello, consistiría en desplazar las decisiones sociopolíticas desde el ámbito nacional al ámbito global mediante un federalismo global, a través de una red de reglas o acuerdos multilaterales globales efectivos en esos ámbitos globalizados.
El trilema de la globalización se plantea como un mecanismo que refleja las dificultades de gobierno del proceso de globalización.
Se establece la idea de que, en una economía abierta, los responsables políticos se enfrentan a un trilema inevitable al elegir los sistemas monetarios para alcanzar sus objetivos de equilibrio interno y externo. Esto surge como consecuencia de que no es posible que un país pueda tener simultáneamente más de dos de los siguientes elementos:
Este trilema surge, por ejemplo, cuando un país fija un tipo de cambio y permite que haya libre movilidad de capitales: renuncia al control de su política monetaria nacional.
