Portada » Español » Estudio Profundo de Obras Clave de la Literatura Infantil y Juvenil
Autor: Lewis Carroll
Género: Literatura infantil, narrativa fantástica, cuento de aventuras.
¿Qué nos aporta esta obra? ¿Es solo un entretenimiento?
No es solo una obra de entretenimiento; se construye una reflexión profunda sobre la identidad, la lógica, la educación y la sociedad adulta. Cuestiona las normas y la forma en que los adultos controlan el mundo infantil. Su importancia radica en que rompe con el didactismo tradicional y ofrece una visión crítica, irónica y simbólica de la realidad.
La obra percibe una incomprensión entre adultos y niños. Los adultos son figuras autoritarias y poco empáticas. Alicia representa la mirada infantil intentando comprender un mundo ilógico de mayores. La obra denuncia la hipocresía y la falsa moralidad del mundo adulto.
Autora: Elena Fortún
Género: Novela histórica y juvenil.
Aborda temas tabú en la literatura infantil de la época: sexo, suciedad, lenguaje soez. Se promueve la contextualización en lugar de la prohibición, empleando las obras culturales como trampolín para la reflexión.
Es una novela de aprendizaje o Bildungsroman. Narrada desde los ojos infantiles, muestra la involución del régimen franquista respecto a los derechos de las mujeres y la población en general. El Bildungsroman es una novela de crecimiento moral y psicológico del protagonista, que sirve de reflejo y crítica de la sociedad.
El extrañamiento se manifiesta en la construcción de una protagonista que ve el mundo de manera deformada. Aunque existen dificultades para transmitir la crudeza de la guerra y el franquismo, la visión infantil es capaz de captar la realidad del conflicto de manera más realista.
Frente al conservadurismo moral, político y sexual de otros cuentos, esta novela procura transmitir la ruptura y modernidad de la República.
Importancia de Madrid: Funciona como cronotopo, condensando la crueldad de la guerra y siendo símbolo de resistencia republicana. A pesar del conflicto, muestra la necesidad de convivir con la violencia y defiende una conciencia democrática.
La victoria franquista facilita el acceso de Celia a la cultura. Celia rompe el androcentrismo (mundo centrado en lo masculino), desplazando el foco a los espacios gestionados por mujeres. A través de sus voces, se teje un relato antibélico (crítica a la guerra) con mensajes que cuestionan el patriarcado, imponiendo una visión respetuosa y contraria a la violencia.
Autor: Antoine de Saint-Exupéry
Género: Novela corta / fábula filosófica.
Protagonista: El Principito simboliza la infancia, la pureza y el sentido verdadero de la vida.
Tema central: Crítica al mundo adulto y la importancia de los valores humanos.
No es solo para entretener; invita a la reflexión sobre la vida, planteando el sentido de la existencia, la amistad, el amor y la soledad. Demuestra que la mirada infantil permite comprender el mundo de forma auténtica y humana, frente a la visión racional del adulto.
Estructura: 1 dedicatoria, 27 capítulos y un colofón final. Los capítulos están enumerados sin título, lo que impide la anticipación y favorece la sorpresa (dificultad para el niño). Las imágenes ayudan a guiar la lectura.
Es una estructura polifacética: cuento infantil y, a la vez, reflexión filosófica para adultos. Los capítulos forman una unidad de comunicación perfecta:
Técnicas: Predomina la narración clásica (introducción, desarrollo y desenlace), alternando distintos tipos de narrador:
Personajes: No son redondos, sino personajes-símbolo, representaciones de ideas. El autor-personaje es el eje del relato. El rey, el vanidoso, el bebedor y el de negocios representan los defectos del mundo, mientras que el Principito encarna la pureza, la curiosidad y el amor.
Valores:
Los asteroides representan el mundo simbólico y fantástico, mientras que la Tierra es la realidad. Se mezclan para captar la atención del niño con un mensaje de valores.
Autor: Juan Ramón Jiménez
Género: Prosa poética.
Platero: Es un símbolo, no solo un burro.
Cuenta la relación entre un narrador y su burro Platero en un pueblo. A través de pequeños capítulos, el autor describe escenas de la vida cotidiana (naturaleza, fiestas y personas humildes). Platero es cariñoso, sensible y tranquilo; aunque no habla, representa la inocencia, la ternura y la pureza. El narrador utiliza su relación con él para reflexionar sobre la amistad, la infancia, el paso del tiempo, la soledad y la muerte.
El libro no tiene una historia con principio, nudo y desenlace; está formado por episodios independientes, escritos con lenguaje poético. Al final, Platero muere, y el narrador expresa su tristeza, pero también la permanencia del amor y el recuerdo.
Tema central: La belleza de la vida sencilla, la naturaleza y la sensibilidad humana.
El uso de la primera persona es constante y no es casual. Desde el título, se presenta el «yo» y el «otro personaje». El «yo» domina la obra y la intencionalidad poética es clara: no busca objetividad, sino subjetividad y emoción. La realidad está filtrada por la sensibilidad del narrador.
Existen cuatro figuras:
No es una autobiografía (no narra una vida completa), pero se acerca a las memorias. Utiliza alternancia verbal (pasado en capítulos narrativos, presente en impresiones líricas) y presenta una selección de recuerdos en primera persona, con tono íntimo y subjetivo.
El narrador se aleja del mundo exterior, creando un mundo propio junto a Platero: «yo» + compañía de Platero. Ambos comparten la marginación y el refugio en el campo.
La frase clave es: «Platero es tan igual a mí, tan diferente a los demás…»
Platero comparte las reflexiones del poeta. El poeta enseña al burro mejor que si fuera a la escuela de los hombres. Platero es más racional y sensible que los hombres. Ambos buscan refugio en lo natural; el poeta ve al burro de otra manera que los hombres.
El narrador habla directamente al lector (visión subjetiva), buscando expresar una mirada personal, no convencer. El «Yo» narrativo se liga a la segunda persona (Platero), creando un universo cerrado donde el poeta comunica sus sentimientos. Platero responde poéticamente (no habla, pero sirve de interlocutor), generando una «soledad comunicada» (similar a hablar con una mascota).
Platero es símbolo de todos los burros por su pelaje plateado. El «yo» puede funcionar de manera autónoma; a veces Platero es 1ª persona, 3ª persona o no se menciona. Platero es un trasunto del narrador (obediente, pacífico, representa la personalidad). Aunque no esté siempre, su presencia se siente. Este mundo se destaca por su interiorización; la poesía surge de mirar dentro y fuera, volcando la vida en imágenes.
Opinión o postura del autor a defender. Lo que nos quiere decir o convencer. Leer título, autor, cómo se publicó y fecha.
Idea Central, expresada en presente. Ej: «El tema del texto…», «El texto…». Debe ser breve, puede ser un sintagma nominal. Resumen: 8-10 líneas, acciones reales y presentes, redactado con sus propias palabras. Sin opinión personal, solo ideas principales. Evitar frases como «el texto nos habla de…»; usar conectores como «pero» o «por consiguiente».
División en partes: planteamiento, desarrollo, conclusión. Primero, identificar si es un texto organizativo o expositivo. Luego, identificar las ideas principales e ideas secundarias. Finalmente, exponer el argumento (datos, citas…), la tesis (explícita o implícita) y la estructura:
Apoyan la postura del autor y sirven para justificar su tesis. Hay que identificarlos y explicarlos, indicando su tipo y ubicación:
Identificar la temática del texto:
Clasificar y justificar:
Valoración final breve. Importancia de la obra completa.
Efecto final de la tragedia, donde el espectador experimenta una purificación o moderación de las pasiones de compasión y temor. Implica descarga emocional, reflexión ética y comprensión de la condición humana. Significa «purificación» o «purgación» de las pasiones, según Aristóteles en su Poética. Ocurre al sentir compasión por el sufrimiento inmerecido del personaje y terror ante algo que podría pasarnos. Se logra mediante la identificación empática, lo que otorga a la experiencia artística un valor pedagógico y terapéutico.
Principio según el cual una obra debe ser creíble dentro de su propio universo ficcional. Es la coherencia interna de la obra: lo que sucede parece posible y lógico según las reglas propias que establece esa ficción. Aristóteles afirma: «Más vale elegir cosas naturalmente imposibles, con tal que parezcan verosímiles, que no las posibles, si parecen increíbles». Ejemplo: En un videojuego, que un personaje sobreviva a una caída alta es verosímil dentro de las reglas de ese mundo, aunque no sea realista.
Fidelidad a lo posible y a lo real, subordinado a la verosimilitud (la coherencia es más importante que la fidelidad). Significa que la obra no incluye elementos fantásticos y representa el mundo tal como es en la realidad cotidiana. Una obra puede ser realista y verosímil, o no realista pero sí verosímil (un cuento de dragones coherente con sus propias reglas).
Unión inseparable entre tiempo y espacio en una obra literaria. No es solo el cuándo y el dónde, sino cómo esa combinación construye una visión del mundo y condiciona la acción y los personajes. El espacio se llena de significado temporal, y el tiempo se hace visible en los objetos o el deterioro. Esta unión crea una atmósfera específica. Por ejemplo, la madriguera de Alicia es un espacio y, a la vez, el momento de la transición y la desorientación que define la novela.
Imitación de la realidad; no es una copia literal, sino la representación artística de las acciones humanas. Es el concepto fundamental de la Poética de Aristóteles: el arte imita la realidad. Produce placer y aprendizaje, pues aprendemos reconociendo lo representado. Aristóteles la revaloriza frente a Platón (quien la veía como copia de una copia), pues la mímesis artística permite comprender verdades universales sobre la condición humana y tiene una función catártica.
El mundo de las Ideas perfectas, eternas e inmutables, que solo se conocen con la razón. Platón postula dos mundos: el inteligible (Ideas puras, como la Belleza en sí) y el sensible (el mundo físico, copia imperfecta del inteligible). Para la literatura, esto implica que el arte es una copia de una copia, alejándose tres grados de la Verdad, razón por la cual Platón desconfiaba de los poetas.
Tipo de mímesis que representa a los seres humanos peores que el hombre común, en defectos ridículos. Estos defectos no causan dolor, sino que provocan risa. Muestra tachas vergonzosas que no causan pesar ni daño ajeno. A diferencia de la tragedia, la comedia se centra en imperfecciones inofensivas. Utiliza recursos como el extrañamiento y la desautomatización (romper lo esperado).
Ordenación de sucesos, considerada el elemento más importante de la tragedia por Aristóteles. Es un relato breve, sencillo y de finalidad didáctica, donde la moraleja suele ser explícita. Los personajes suelen ser animales humanizados que representan vicios y virtudes humanas. La acción es única y directa, subordinada a la enseñanza final.
Subgénero de la narrativa moderna (siglos XX y XXI), vinculado a la literatura de aventuras y fantástica. Presenta hechos extraordinarios o imaginarios, pero explicados de forma racional o científica (aunque sea con ciencias futuras). A diferencia de lo fantástico, no hay vacilación; el lector acepta las nuevas leyes como coherentes dentro del relato. Suele servir para la reflexión crítica sobre la sociedad y el progreso.
Subgénero lírico de tradición grecorromana. Presenta un ambiente bucólico e idealizado del campo (locus amoenus). El tono es nostálgico y melancólico, y los temas frecuentes son el amor (correspondido o no). Combina narración y diálogo a través de pastores que expresan sus sentimientos. Autores representativos: Garcilaso de la Vega.
Composición lírica con tono triste, melancólico y nostálgico, cuyo objetivo es expresar el dolor por la pérdida. Suele cumplir una función de alabanza, buscando perpetuar la memoria de personas fallecidas a través de la palabra poética. Ejemplo: Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías.
Categoría genérica basada en un acto de comunicación narrativo cuya función principal es contar sucesos acontecidos a personajes en un contexto espacio-temporal. Utiliza la función representativa del lenguaje. Se caracteriza por tener personajes, tiempo, espacio y acción. Se cuenta en diferido (lo que pasó, no lo que está pasando). Establece un pacto ficcional y requiere la suspensión de la incredulidad.
Historia corta, pero concentrada e intensa. Cuenta algo importante (un hecho extraño o llamativo que provoca un conflicto) sin detalles innecesarios. Suele tener pocos personajes, poco desarrollo psicológico, y se desarrolla en un lugar y tiempo limitados. El final a veces queda abierto.
Subgénero narrativo más importante y complejo. Se caracteriza por presentar un mundo problemático, diverso y realista. Permite profundizar en hechos, espacios y, sobre todo, en personajes complejos que evolucionan psicológica y moralmente. Se define por un cronotopo cambiante (relación flexible entre espacio y tiempo).
Tipo de novela donde el protagonista vive un proceso de formación y maduración personal. El personaje aprende a través de sus experiencias, conflictos y errores, creciendo psicológica y moralmente hasta alcanzar una mayor comprensión de sí mismo y del mundo.
Género teatral que presenta conflictos humanos, pero sin el tono elevado de la tragedia. Se centra en problemas cotidianos e intereses burgueses. Su tono es principalmente sentimental, buscando la emoción y la empatía del espectador. Es un género moderno, vinculado al surgimiento de la sociedad burguesa.
Conjunto de producciones literarias con valor estético y creativo destinadas al niño como receptor implícito. Es un concepto móvil, ya que incluye textos «ganados» o «recuperados» (que no nacieron para niños). Se caracteriza por la búsqueda de la competencia literaria del niño, el uso de lo maravilloso y la capacidad de tratar temas complejos de forma simbólica.
Género discutido o fronterizo, situado entre la literatura y el pensamiento. Su rasgo principal es la función persuasiva: el autor expresa directamente sus ideas para convencer al lector, sin usar narradores ficticios. Se escribe en prosa argumentativa, con estructura flexible y tono personal. Busca la eficacia del razonamiento, no la belleza poética.
Forma literaria cuyo objetivo principal es la crítica, dirigida contra comportamientos humanos, vicios sociales o instituciones. Se realiza a través del humor, la ironía, la exageración y la burla, buscando provocar reflexión mediante el distanciamiento. Implica la deformación de la realidad y la caricatura.
Existen varias problemáticas en torno a su clasificación como clase diferenciada:
Conclusión personal: Sí existe la literatura infantil, pero no como algo inferior. El problema surge cuando se usa para educar o vender, perdiendo su sentido artístico. Un buen libro infantil debe permitir al niño imaginar y emocionarse sin necesidad de explicarlo todo o dar moralejas explícitas.
Técnica literaria que consiste en presentar lo cotidiano como algo extraño o diferente. Su objetivo es obligar al lector a mirar de nuevo la realidad, rompiendo la percepción automática y rutinaria. Se logra cambiando el punto de vista y creando distancia, favoreciendo una mirada crítica. Se utilizan lenguajes inesperados o deformados. Obliga al lector a replantearse lo que considera normal.
Representación teatral de una acción grave, completa y de cierta magnitud, protagonizada por personajes nobles que pasan de la ventura a la desventura por un error disculpable (no por maldad). Su finalidad es provocar compasión y temor, produciendo catarsis. Según Aristóteles, imita «a los mejores». Sus seis partes fundamentales son: Fábula, carácter, dictamen, dicción, melodía y perspectiva.
Género literario narrativo (a diferencia de la tragedia, que es representativa). Cuenta las hazañas de personajes nobles y heroicos en un pasado grandioso. Está escrita en verso y se caracteriza por su gran extensión, permitiendo episodios secundarios. Comparte con la tragedia la imitación de acciones elevadas y la necesidad de unidad de acción. Narra los hechos «como fueron» en el pasado heroico, transmitiendo valores culturales.
