Portada » Arte » Arquitectura de la Antigua Roma: Órdenes, Técnicas Constructivas y el Panteón
El orden toscano es un orden genuinamente romano, creado en Roma, destilado en Roma y utilizado en Roma. Consiste en una columna con basa, con un fuste liso el cual está siempre presente y con un capitel formado por dos molduras, una curva y otra recta (ábaco y equino). En algunos momentos, y solo ya como elemento decorativo, encontraremos triglifos y metopas, herencia del dórico, pero ya no es un orden dórico lo que encontraremos.
Después nos encontraremos otra creación genuina de este mundo romano, que será la más utilizada dentro de este mundo: el orden compuesto. Aglutina en sí mismo el jónico y el corintio. Lo más característico o identificable era el capitel. El orden compuesto va a integrar las características de los dos capiteles: las volutas del jónico y, debajo de las volutas, dos niveles de hojas de acanto (corintio).
El otro elemento característico que no viene de Grecia, pero es fundamental en el arte romano, es el uso de los elementos sustentantes de carácter romano, fundamentalmente el arco. El arco permite una altura mayor y, de alguna manera, un sistema más ligero; porque donde estamos viendo que el arco está hecho con piedras, también se va a poder hacer con otros materiales, mientras el dintel era de madera o piedra. Se podrá hacer con ladrillo, cemento o piedra.
Tenemos las partes verticales del arco, las partes de fuera que serían las jambas, el nivel del que arranca el arco, la línea de imposta, la parte interior del arco (intradós) y la parte externa del arco (extradós). El ancho del arco se llama luz, y la distancia que sube el arco se denomina flecha, pero no desde el suelo, sino desde la línea de imposta.
¿Cómo se hace un arco? Se hace mediante cimbras, una estructura de madera sobre la que se colocan las piedras, y una vez están colocadas las piedras se retira la madera, y aguantará el arco. ¿Qué pasa si el arco se prolonga en el espacio? Si el arco de medio punto se prolonga en el espacio tenemos una bóveda de medio cañón, una sucesión de arcos.
Las características de las construcciones etruscas incorporan el arco y la bóveda, y como herencia nos encontraremos unos restos. En Perugia nos encontramos la puerta etrusca o arco de Augusto, que data del siglo III a.C. Otro elemento muy característico de la arquitectura etrusca es el llamado Tuliano o Tullianum.
Cuando visitamos el foro en Roma vemos una iglesia, y debajo de esta se encuentra la Cárcel Mamertina, y debajo está el Tullianum. Es una especie de calabozo muy profundo en el suelo con estructura abovedada.
Una característica esencial de la arquitectura romana es la voluntad de durabilidad compaginada con la voluntad de la eficiencia, de lo práctico. Por eso, nosotros en Roma nos encontraremos con sistemas constructivos que, para ser duraderos, no usarán solo la piedra; también usarán el ladrillo romano y un sistema constructivo que inventan y desarrollan ellos mismos y que prácticamente hoy sigue siendo la razón de ser de la arquitectura: hablamos de los concretos, los hormigones, un sistema por el que se consigue una piedra artificial a partir de la mezcla de uno o varios áridos y agua. Nace así el hormigón romano o el opus caementicium.
Por tanto, nos encontraremos con varias estructuras, entre ellas:
Los romanos tenían claro que la clave del éxito eran las comunicaciones, llegando así a las calzadas romanas. Las calzadas tienen un sistema estratificado de componentes para dar firmeza a las superficies por donde circulan personas, animales y mercancías. Es otro elemento fundamental de la arquitectura romana que tuvo gran trascendencia.
Veremos cuatro tipologías de vivienda:
Este es el Panteón, un edificio dedicado a todos los dioses de Roma, y se realiza por un cónsul, Marco Agripa, que es algo así como el equivalente al alcalde de Roma. Se edifica en el 27 a.C., aunque el edificio que tenemos no es el original; fue destruido en un incendio en el año 80 d.C. y será el emperador Adriano quien, en el 118 d.C., mande construir el que conocemos hoy día sobre los cimientos arrasados del templo anterior. Esto quiere decir que lo que hoy se contempla en Roma es una construcción del templo del siglo II d.C. reconstruida sobre un edificio original del año 27 a.C.
El templo tiene un pórtico octástilo y, tras el pórtico, se abre un edificio de planta circular. Es un edificio importante porque muchos otros han intentado repetirlo a lo largo de la historia de la arquitectura, pero ninguno ha salido igual. Incluso en tiempos modernos no se ha conseguido.
Esa planta circular engloba una esfera perfecta, ahí está el problema; es decir, es igual de alto, de largo y de profundo: 43,44 metros (100 pies romanos exactos). Se acepta que se llame cúpula, pues adquiere una personalidad significativa en el edificio; esta es una bóveda especial, es una cúpula. Aquí la clave es un anillo de piedra porque arriba, y tras todo el casquete casetonado que aligera el peso, hay un hueco (óculo) que permite la entrada de luz al templo, lo que le da un juego tremendo a la luminosidad, pues en ningún momento del día la iluminación será la misma. Los esfuerzos se trasladan directamente de la bóveda al muro y del muro al suelo.
