Portada » Psicología y Sociología » Fundamentos Teóricos del Juego: Perspectivas Clásicas y Contemporáneas en Psicología y Sociología
Herbert Spencer, filósofo inglés, sostiene que los seres vivos poseen una cantidad limitada de energía diaria. Las especies más simples utilizan casi toda su energía en cubrir sus necesidades básicas. Las especies más complejas, como los humanos, no necesitan emplear toda su energía en dichas necesidades, por lo que les sobra un excedente. Esta energía sobrante se utiliza en actividades como el juego.
Para Spencer, el juego aparece como resultado de un exceso de energía acumulada.
Moritz Lazarus, filósofo alemán, defiende que el juego es un sistema para recuperar energía cuando la necesitamos, funcionando como un mecanismo de descanso y restauración.
Karl Gross, filósofo y psicólogo alemán, considera que el juego es un ejercicio preparatorio para la vida adulta. Su teoría está influenciada por Darwin, quien afirma que las especies que sobreviven son las que mejor se adaptan al medio; por ello, Gross ve el juego como un mecanismo adaptativo.
Según Gross, las personas y los animales realizan dos tipos de actividades: unas que cubren necesidades básicas y otras que permiten que los órganos adquieran madurez mediante la práctica. Para él, el juego es un preejercicio, un ensayo y entrenamiento de las actividades que se realizarán en la vida adulta. Jugar significa practicar y ejercitar los instintos para desarrollar habilidades sociales y motoras.
Además, destaca la función simbólica del juego, que permite al niño ensayar acciones importantes para su inserción en la vida social.
Stanley Hall se basa en la idea de que el organismo hereda las habilidades aprendidas por sus antepasados. El juego es una representación de la evolución de la especie humana y prepara para la vida adulta. Para Hall, las actividades lúdicas desempeñan una función preparatoria para la vida adulta. A medida que juegan, los niños aprenden acciones de sus antepasados, lo que les permite avanzar hacia conductas más elaboradas, eficaces y complejas.
Frederic J. J. Buytendijk entiende el juego como una característica básica de la conducta infantil. El niño juega porque su propia naturaleza le impulsa a jugar.
Al contrario que Gross, quien considera que el juego explica lo importante que es la infancia, Buytendijk afirma que es la infancia la que explica la aparición del juego.
Para Buytendijk, la infancia se caracteriza por unos rasgos distintivos (propios de la inmadurez infantil) que hacen posible la actividad del juego.
El juego es el producto de la interacción del niño con los rasgos de la infancia y los impulsos básicos.
Édouard Claparède, psicólogo suizo, considera que el juego es un reflejo de la actitud interna del organismo ante la realidad.
Sigmund Freud, psiquiatra austríaco, inicialmente consideró el juego como un medio para expresar los deseos inconscientes y satisfacer las necesidades, vinculando la vida afectiva al instinto de placer.
Hacia 1920, modificó su interpretación de la actividad lúdica y consideró que el juego no solo expresa los deseos inconscientes, sino que también tiene relación con experiencias reales.
El juego es un instrumento valioso mediante el que los niños reviven una y otra vez la experiencia que les resultó desagradable, hasta dominarla. Este proceso es conocido como Catarsis.
Jean Piaget sostenía que el juego cambia a medida que el niño crece, ya que depende directamente de su desarrollo mental. El juego avanza junto con el desarrollo cognitivo.
Piaget dividió el desarrollo en cuatro etapas, y cada una tiene un tipo de juego relacionado:
El niño juega explorando y manipulando objetos. Es un juego simple y ligado a los sentidos y al movimiento.
Aparece el juego simbólico, donde el niño imagina situaciones, objetos y personajes que no están realmente presentes.
Surge el juego de reglas. Los niños entienden normas y las siguen para lograr un objetivo en el juego.
Se mantiene el juego de reglas, pero ahora con un pensamiento más lógico y avanzado.
Además, el juego de construcción aparece alrededor del primer año y se desarrolla de forma paralela a los demás tipos de juego.
Lev Vygotski postula que el desarrollo infantil ocurre gracias a la interacción del niño con su entorno social y cultural. El juego es esencial porque ayuda a la socialización y permite que el niño aprenda junto a otros.
La actividad lúdica impulsa el desarrollo y el aprendizaje, ya que crea continuamente nuevas Zonas de Desarrollo Próximo.
La Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) es la diferencia entre lo que un niño puede hacer solo y lo que puede lograr con la ayuda de un adulto o un compañero más experto. Para Vygotski, la ZDP es el espacio donde el niño construye conocimiento y avanza en su desarrollo.
