Portada » Economía » Diagnóstico Estratégico de Embutidos Herrera: Claves para Superar la Crisis
Para analizar el entorno en el que compite Embutidos Herrera, se ha dividido el estudio en microentorno y macroentorno.
Dentro del microentorno, la empresa sufría de desorden y robo por parte del personal. Para 1988, había alcanzado un volumen de ventas de 200,000 kg por mes, pero comenzaron a presentarse fallos en las entregas y problemas de abastecimiento y mala calidad en las materias primas. Los agentes de distribución agravaron el desorden y el abuso con las cuentas por cobrar. La crisis fue descubierta por los empleados, quienes también empezaron a estafar a la empresa.
La competencia se había intensificado en los últimos años. Dos o tres compañías grandes controlaban el mercado, y alrededor de 60 empresas pequeñas, entre ellas Embutidos Herrera, competían con estrategias básicamente enfocadas en el precio.
Dentro del macroentorno, se presentaba un entorno económico que promovía las exportaciones. En el año 1992, se eliminó el esquema de minidevaluaciones que había permitido al Banco Central controlar la política monetaria.
Existían bajas barreras de entrada a la industria para empresas pequeñas. Sin embargo, las empresas con mayor presencia a nivel nacional sí presentaban barreras de entrada más significativas, como una mayor inversión en capital.
El atractivo de la industria de embutidos en Costa Rica radicaba en su alta tasa de consumo per cápita. Los consumidores no consideraban la carne como un sustituto; de hecho, mientras más carne comían, más embutidos consumían. Además, la apertura económica se promovía fuertemente. Las empresas que actuaran con una estrategia definida y planes a futuro sabrían aprovechar esta oportunidad, pero empresas como Embutidos Herrera quedarían fuera de la industria si no actuaban en su plan empresarial.
Costa Rica era uno de los países del área con un mayor consumo de embutidos per cápita, había mucha oferta y las ventas eran masivas.
Embutidos Herrera, dedicado a la producción y comercialización de todo tipo de embutidos, se enfrentaba a un mercado donde la competencia era cada vez más dura. A pesar de que el mercado estaba dominado por dos o tres compañías grandes, el resto de las compañías pequeñas trataban de ganar mercado compitiendo con precio.
Las barreras de entrada en este sector comercial no eran altas; la inversión inicial para instalar una empresa pequeña no era significativa. Las empresas con mayor presencia a nivel nacional sí presentaban barreras más altas, dada su tecnología y sus habilidades administrativas y logísticas.
En el mercado de Costa Rica, eran pocos los sustitutos existentes. La carne era considerada, más bien, un producto complementario de los embutidos; al aumentar el consumo de carne, también aumentaba el consumo de embutidos.
Peculiarmente, el aguacate era considerado un sustituto importante en la clase baja y media-baja; y en la clase alta y media-alta, los embutidos eran reemplazados por delicatessen importados, según Carlos Herrera.
Embutidos Herrera se concentraba principalmente en distribuidores independientes, lo cual presentaba ventajas como la disminución en gastos de transporte y cargas sociales a vendedores, ya que ellos eran subcontratados. Pero también existían desventajas, dado que la mayoría de estos agentes de ventas no tenían el equipamiento adecuado para transportar los embutidos y, además, tenían reputación de ser impuntuales.
La empresa no ofrecía a los agentes de distribución ningún incentivo por volumen de compras, lo cual tenía consecuencias, como una mala imagen de la marca. Adicionalmente, en momentos de crisis, los agentes abusaron con el pago de sus cuentas.
La dependencia de estos agentes se debía a la falta de una cadena de distribución propia, lo cual otorgaba un alto poder de negociación a los compradores. En base a esto, Carlos Herrera analizaba la compra de camiones propios para independizar su fuerza de ventas.
La materia prima utilizada era cárnica netamente nacional; únicamente los insumos no cárnicos eran importados.
Existía una amplia diversidad de proveedores de carne y recortes, y la relación con ellos se basaba en la amistad y la cooperación.
El cambio de proveedor era relativamente fácil, por lo que podemos concluir que su poder de negociación era bajo.
Los competidores más importantes de la industria poseían fincas con su propio hato para poder administrar la materia prima de forma garantizada y de calidad.
Sin embargo, estos competidores se limitaban a ser dos o tres dentro de la industria. El resto eran compañías pequeñas que trataban de ganar mercado compitiendo con precio, a diferencia de las grandes, que competían con marca. Embutidos Herrera pertenecía al grupo de compañías más pequeñas y, por lo tanto, más débiles del mercado.
El propósito de hacer un análisis FODA es determinar la viabilidad de un negocio. Este análisis consta de dos partes: una que estudia los factores externos (oportunidades y amenazas) que no están bajo nuestro control, y otra que analiza los factores internos (fortalezas y debilidades) que sí podemos controlar.
En nuestro análisis de los factores externos, predominan más las oportunidades que las amenazas. Si Embutidos Herrera hubiera aprovechado las oportunidades del mercado y su entorno, no habría tenido problemas con la competencia en cuanto a magnitud y valor monetario.
En cambio, en el análisis de los factores internos, predominan más las debilidades que las fortalezas. Lamentablemente, un mal inicio en cuanto a construcción, administración y financiamiento llevó a que se encadenaran los demás problemas, dando como resultado final que la empresa se posicionara con una mala imagen de marca en el mercado.
Como podemos observar en el Gráfico No. 1, solo hubo tres marcas reconocidas y posicionadas: Zaragoza, Cinta Azul e Indefinida. Estas empresas luchaban por mantener su marca, mientras que empresas como Plumrose, Kimbi y Otros (que incluye a Embutidos Herrera) entraban en la guerra de precios.
En el Gráfico No. 2, podemos observar que las empresas más grandes y posicionadas, como Zaragoza, Cinta Azul e Indefinida, tienen mejores instalaciones y mayor tecnología, ya sea por sus inversiones o por el tamaño de sus empresas.
En el Gráfico No. 3, podemos analizar que las empresas con mayor participación de mercado son las tres principales, ya que son las más posicionadas en la industria: Indefinida con un 26.7%, Cinta Azul con un 20.5% y Zaragoza con un 13.8%. Después sigue la categoría ¨Otros¨ con un 14.4%, compuesta por más de 60 empresas que tratan de ganar mercado, pero simplemente luchan por los precios. En este grupo se encuentra Embutidos Herrera.
En el Gráfico No. 4, podemos observar cómo las empresas menos posicionadas tienen bajas o nulas barreras de entrada y una baja logística de distribución, debido a su tecnología e inversión relativamente nulas. Las empresas con mayor presencia a nivel nacional sí presentan barreras de entrada, como una mayor inversión de capital en una logística de distribución compleja. Por esto, las tres empresas más posicionadas son las que mejor logística de distribución tienen.
En el Gráfico No. 5, podemos observar que, como se explicó anteriormente, las empresas más posicionadas en el mercado son las que mayor inversión de capital tienen, mayor precio, mejores instalaciones y mejor tecnología, en comparación con las empresas pequeñas que luchan por los precios e intentan ganar mercado.
Con base en la información disponible, se recomienda a los señores Herrera y Ulate lo siguiente:
