Portada » Magisterio » Formulación de Objetivos Educativos: Tipos, Características y Requisitos para el Magisterio
Los objetivos son las metas a alcanzar, el lugar (real o ideal) al que se pretende llegar con un proyecto o acción. La definición de un objetivo es fundamental en todo plan, pues identificará el camino a seguir: un proyecto sin un objetivo definido de antemano es tan inútil como encender el coche y conducir sin saber dónde ir.
Para definir un objetivo necesitamos identificar el propósito del proyecto, luego ajustarlo a la realidad y al tiempo, y verificar que cumplan con las características que identifican a un objetivo eficaz.
Expresan las intenciones educativas de un proyecto curricular, de un plan de estudio o de una asignatura. Son los propósitos más amplios que persigue un programa de cada nivel y su cumplimiento está en función del tiempo de duración de la carrera o de la asignatura dentro de la estructura y organización curricular.
Los objetivos específicos son los resultados y beneficios cuantificables esperados cuando se lleva a cabo una estrategia. Responden a la pregunta: ¿Qué va a lograr cada estrategia?
La redacción de objetivos debe seguir una estructura lógica que precise el propósito, la finalidad y el método.
Los objetivos deben enunciarse en términos de capacidades que hagan referencia a la adquisición de las mismas:
Los objetivos específicos o conductuales son aquellos cuyo logro se alcanza a corto plazo y definen claramente la conducta que se espera lograr. Representan los pasos que se han de realizar para alcanzar el objetivo general. Facilitan el cumplimiento del objetivo general mediante la determinación de etapas o la precisión y cumplimiento de los aspectos necesarios de este proceso. Se derivan del general e inciden directamente en los logros a obtener. Deben ser formulados en términos operativos e incluir las variables o indicadores que se desean medir.
Estos objetivos restringen el significado de los generales, solo admiten una interpretación, facilitan la mejor estructuración del proyecto social y pueden desglosarse para su análisis.
Para formular objetivos específicos es necesario utilizar verbos de acción, tales como: diseñar, enumerar, resolver, clasificar, calcular, comprobar, repetir, ordenar, diferenciar, juzgar, comparar, decidir, etc.
El objetivo específico debe cumplir los siguientes requisitos:
Para identificar los requisitos, podemos hacernos las siguientes preguntas:
Los tres primeros requisitos son los más esenciales, ya que si falta alguno de ellos, el objetivo perdería validez. Las condiciones y el rendimiento mínimo aceptable son útiles para la planificación de la enseñanza individualizada.
Los objetivos específicos o conductuales se clasifican en tres clases de acuerdo con los tres dominios taxonómicos de Bloom:
Dentro de estos dominios, se establece un sistema de categorías con el propósito de:
El área socio-afectiva comprende aspectos individuales que reflejan la formación integral de los estudiantes en los estratos sociales en que se desarrollen y su incorporación al mundo del trabajo.
En el proceso educativo sistematizado, el docente debe hacer énfasis en la formación de conductas relacionadas con el interés, actitudes y valores que conduzcan a los educandos a la consecución de una identidad definida, así como la adquisición de ideales y valores nobles que los transforme en seres libres, autónomos, creativos y con deseos de trabajar por el progreso propio y del país.
Estos aspectos los debe demostrar el participante durante el desarrollo de los objetivos teóricos y prácticos. Para registrar el logro de estos objetivos se utiliza una escala de calificación que permita efectuar la medición de estos aspectos.
La designación de estos aspectos socio-afectivos se realiza de acuerdo con lo que indica el perfil en el cuadro que señala las cualidades que debe poseer el individuo dependiendo de la competencia laboral que vaya a desarrollar.
Contiene los objetivos que subrayan alguna habilidad muscular o motora, alguna manipulación de materia y objetos o cualquier acto que requiera coordinación neuromuscular.
Los contenidos son los hechos, conceptos, reglas y principios que el alumno debe manejar para alcanzar los objetivos propuestos por el docente.
Al organizar los contenidos de un plan de estudios, programa o módulo se pueden seguir diferentes caminos. Uno de ellos es el que va de lo particular a lo general; otro, el que va de lo concreto a lo abstracto.
Generalmente, en los programas se ordenan los contenidos siguiendo una de estas dos formas de organización. También en la mayoría de las ocasiones, los contenidos presentan un ordenamiento horizontal, con lo que se evitan repeticiones o lagunas. Asimismo, puede haber un ordenamiento vertical de los contenidos o una integración concéntrica de los correspondientes a varias disciplinas, lo que da origen a los núcleos de experiencia o centros de interés.
El contenido debe ser significativo, debe ser acorde con la realidad del alumno y debe adecuarse a las demandas culturales y sociales de la época.
