Portada » Magisterio » Comprendiendo la Dinámica Institucional en Entornos Educativos
La autora propone separar los conceptos de “Institución” y “establecimiento”. Para ella, la institución tiene que ver con aspectos más abstractos, por ejemplo, normas, valores o representaciones que forman parte de determinado grupo social. Por lo tanto, la educación es una institución porque implica ciertas representaciones. El establecimiento hace alusión a algo concreto, a lo material.
Para la autora, el análisis institucional implica poder dar cuenta de la dialéctica entre lo instituido (lo fijo, lo estable, lo dado) y lo instituyente (el cuestionamiento, la crítica, lo opuesto). Por lo tanto, cuando vamos a una escuela y nos proponemos hacer un análisis institucional, nos vamos a encontrar con aspectos del orden de lo instituido, con situaciones que pueden estar generando algún tipo de conflicto; por lo tanto, mediante nuestras intervenciones, vamos a generar una fuerza constituyente. Fernández propone el análisis institucional como un instrumento para poder intervenir frente a los conflictos de las escuelas. Debemos ir explicando ciertos objetos del análisis, ciertas particularidades de la escuela donde vamos a intervenir.
Todos los establecimientos tienen un estilo, es decir, una serie de características que son responsables de la manera en que se explica, provocan juicios e imágenes, y en que se enfrentan y resuelven algunas dificultades. Es una característica del modo de actuar de las escuelas. En la descripción del estilo podemos incluir operacionalmente:
Estos aspectos son clave para un análisis y variarán de una escuela a otra.
Para un análisis institucional, es fundamental recolectar información sobre las situaciones que se presentan en la escuela. Este conocimiento se puede obtener mediante:
Al buscar información, a menudo nos encontramos con algunas dificultades:
Son herramientas o dispositivos que nos permiten descomponer la realidad y explicar el porqué de ciertas situaciones. Los analizadores pueden ser naturales (generalmente la observación) o artificiales (talleres, entrevistas, cuestionarios).
Al realizar un análisis institucional, se recorre la escuela para observar aspectos del orden material. El establecimiento educativo posee componentes básicos y constitutivos:
La cultura institucional surge de la interacción de los componentes básicos mencionados a lo largo del tiempo, resultando en una producción material y simbólica. Es material por la estructura edilicia, y simbólica porque cada lugar ocupado tiene una función y representación específica para esa escuela. Los productos culturales pueden enunciarse de forma simplificada, según diferentes grados de complejidad:
La autora enfatiza que toda institución educativa posee una identidad, con aspectos que la identifican y se expresan en el modelo, la novela, los estilos, etc., y que se mantienen a pesar del paso del tiempo. Por lo tanto, si se busca que la intervención sea beneficiosa para todos, no se debe ir al choque buscando un cambio general automático, sino analizar los diferentes aspectos y, en función de ello, proponer una transformación.
La autora propone una forma de análisis institucional que considera otros aspectos, como la historización. La educación, según la autora, está presente en todo grupo humano y sociedad, siendo una función humana y transhistórica. La escuela es una institución educativa, un formato particular e histórico de organizar la educación y un modelo de formación humana. El formato escolar actual, con sus diferentes ciclos lectivos y años, es propio de la modernidad, surgiendo cuando la escuela absorbe y desplaza a otras instituciones educativas dominantes (la familia y la iglesia). Este formato, mediante la escolarización en diferentes etapas, busca formar ciudadanos, escolarizando momentos de la vida (infancia, primaria; adolescencia, secundaria). Este proceso de escolarización implicó para la escuela la función de formar ciudadanos. Sin embargo, hacia finales del siglo XX, este formato escolar comenzó a sufrir cambios y dejó de ser la única institución formadora, perdiendo parte de su hegemonía educadora debido a la irrupción de los medios de comunicación. La institución educativa es, entonces, un producto precedido por un proceso de constitución al que llamamos institucionalización. En Argentina, la institucionalización y desarrollo de la escuela se unió a otro proceso: la constitución de la nación y del Estado. Por ello, el formato escolar planteó la obligatoriedad, la centralización del gobierno escolar, la homogeneidad curricular y la formación de maestros; medidas que le dieron respaldo y legitimidad a la escuela.
Existen aspectos históricos relacionados con la sociedad que ha creado las condiciones que posibilitan el surgimiento e institucionalización de las instituciones:
Dado que las instituciones educativas tienen funciones psíquicas, sociales y de socialización, los escenarios educativos están plagados de subjetividades y personalismos. Por ello, muchos de los planteamientos sobre conflictos y tensiones en las instituciones se relacionan con problemas de alteridad, es decir, la aceptación del otro como sujeto pensante y autónomo. Por lo tanto, debemos rechazar un punto de vista simplista y unicista, para adoptar una visión pluralista y compleja.
Además, la autora señala que al realizar un análisis, debemos considerar la dimensión social de lo institucional. Esto implica reconocer que la institución no está aislada de la sociedad, sino que lo social la atraviesa. Toda institución se conforma apoyándose en otras, oponiéndose a otras y absorbiendo a otras. Otro elemento crucial es la matriz institucional, un concepto que nos permite entender cómo se relacionan las diferentes instancias que atraviesan la institución educativa.
Finalmente, en el análisis institucional, es fundamental tener presentes los aspectos del orden de lo simbólico y lo imaginario, ya que cada institución construye su propia trama simbólica. Lo simbólico designa posiciones y funciones dentro de la escuela, y desde estas funciones se crean vínculos (por ejemplo, docente-alumno, no María y Juan). Es a partir del lugar que cada uno ocupa en la institución que se establecen los vínculos. En función de los lugares ocupados, se generan relaciones y tramas, y en estas tramas, representaciones (registro imaginario). Cada sujeto tiene un lugar anticipadamente asignado en la institución a partir de posiciones sociales y pedagógicas legitimadas por el orden simbólico: lugar de alumno, lugar de directivo, lugar de docente, etc. Existen tramas intersubjetivas sanas que facilitan el crecimiento, la producción y el placer, y tramas menos sanas, enfermantes o tóxicas.
Todo análisis institucional debe poder dar cuenta de:
Las acciones constituyen esquemas, que son un sistema de actos que se transfiere de una situación a otra (donde interpretamos el mundo). Es decir, el acto de tomar es un conjunto organizado de subacciones que se conectan entre sí; las formas de esas acciones son el esquema (un constructo teórico).