Portada » Emprendedor: Qué Es, Características, Tipos y Funciones del Empresario
Un emprendedor es una persona que identifica una oportunidad o un problema, desarrolla una idea innovadora y reúne los recursos necesarios para llevarla a cabo, asumiendo riesgos de tiempo y dinero. No consiste solo en crear una empresa, sino también en tener iniciativa, creatividad y capacidad para mejorar el entorno mediante proyectos o acciones.
Características del emprendedor
Los emprendedores tienen una serie de cualidades que les ayudan a desarrollar sus proyectos. La iniciativa consiste en convertir las ideas en acciones; la creatividad, en buscar soluciones nuevas; la capacidad para asumir riesgos, en aceptar la posibilidad de fracasar; la autoconfianza, en creer en las propias capacidades; la perseverancia, en mantener el esfuerzo ante las dificultades; y la resiliencia, en adaptarse a los problemas y aprender de ellos. También deben tener una actitud positiva para buscar soluciones, empatía para comprender a los demás, trabajo en equipo para colaborar, comunicación para expresar sus ideas, asertividad para defender sus opiniones con respeto y capacidad de negociación para resolver conflictos mediante el diálogo. Además, el liderazgo permite motivar a otras personas y la adaptación al cambio ayuda a modificar las estrategias cuando sea necesario.
Tipos de emprendedores
El emprendedor visionario se adelanta a su tiempo y detecta oportunidades antes que los demás, como Coco Chanel. El emprendedor por necesidad crea un negocio porque sus circunstancias le obligan, por ejemplo, por estar en paro; el tema pone como ejemplo a J. K. Rowling. El emprendedor inversor aporta dinero a proyectos para obtener beneficios, como Gerard Piqué con DAZN. El emprendedor por oportunidad o casualidad descubre una necesidad del mercado y crea una solución, como los creadores de Mr. Wonderful. El emprendedor especialista utiliza sus conocimientos y experiencia para crear una empresa, como Amancio Ortega. El emprendedor persuasivo sabe motivar e influir en otras personas, como Jeff Bezos. El emprendedor social busca beneficios económicos y, al mismo tiempo, un impacto positivo en la sociedad o el medioambiente, como Cristina Balbás con Economanitas. Por último, el intraemprendedor es un trabajador que desarrolla ideas y proyectos innovadores dentro de una empresa, como la creación de Google Drive dentro de Google. Una misma persona puede pertenecer a varios tipos a la vez.
El empresario es la persona que administra y coordina los elementos de una empresa para conseguir sus objetivos. No tiene por qué ser quien haya creado la empresa.
El empresario actual busca crear valor mediante la innovación y aprovecha las nuevas tecnologías, las tendencias y las oportunidades del mercado. Debe ser flexible, adaptarse a los cambios y actualizar constantemente sus conocimientos. Utiliza herramientas digitales para gestionar la empresa, comunicarse y hacer marketing. También actúa como líder, motiva a los trabajadores, se preocupa por el impacto social y ambiental de la empresa y puede buscar oportunidades en mercados internacionales.
Las habilidades del empresario se dividen en tres grupos. Las habilidades personales incluyen la iniciativa, la creatividad, la autoconfianza, la perseverancia y la resiliencia. Las habilidades sociales o soft skills permiten relacionarse con otras personas y comprenden la empatía, el trabajo en equipo, la comunicación, la asertividad, la negociación y el liderazgo. Las habilidades de administración de empresas consisten en planificar objetivos, organizar los recursos, gestionar a los trabajadores y controlar que todo funcione según lo previsto.
Teorías del empresario
A lo largo de la historia, diferentes autores han explicado la función del empresario. Adam Smith, en el siglo XVIII, lo consideraba el propietario del capital y de los medios de producción, que controla la empresa y asume el riesgo. Cantillon y Say, entre los siglos XVIII y XIX, lo definían como un hombre de negocios que compra recursos, produce y vende para obtener beneficios. Marshall, en el siglo XIX, lo consideraba el organizador de la empresa, encargado de planificar, dirigir y coordinar los factores de producción, diferenciando la propiedad de la dirección. F. H. Knight, en el siglo XX, destacaba que el empresario asume el riesgo económico y obtiene beneficios por ello. Diferenciaba entre empresario profesional, que dirige, y empresario patrimonial, que aporta el capital y asume el riesgo. Schumpeter destacaba la capacidad de innovar mediante nuevos productos, procesos o mercados. Galbraith afirmaba que, en las grandes empresas, la dirección corresponde a un grupo de técnicos y profesionales llamado tecnoestructura. Finalmente, Bennis defendía que el empresario actual debe ser líder, estratega e innovador, capaz de dirigir personas y adaptarse a los cambios.
En resumen, la figura del empresario ha evolucionado desde el propietario y capitalista de Smith hasta el organizador de Marshall, la persona que asume riesgos de Knight, el innovador de Schumpeter y el líder y estratega de Bennis.
Funciones del empresario
El empresario toma decisiones y coordina los recursos para alcanzar los objetivos de la empresa. Sus funciones básicas son planificar, diseñando un plan de acción después de analizar la situación económica; gestionar, dirigiendo los elementos de la empresa hacia los objetivos establecidos; organizar y coordinar, distribuyendo los recursos para que todo funcione de forma eficaz; y controlar, comprobando si se cumplen los objetivos y corrigiendo las posibles desviaciones.
La innovación es el proceso de transformar una idea nueva o mejorada en un producto, servicio, proceso o método que tenga utilidad y genere valor para la sociedad o el mercado.
Tipos de innovación
Según su aplicación, existe la innovación de producto, que introduce productos nuevos o mejora los existentes, como una tableta o un ordenador táctil; la innovación de proceso, que introduce nuevas formas de fabricar o distribuir para aumentar la eficiencia o la calidad, como los robots de Amazon; la innovación de marketing, que cambia la forma de comercializar un producto, como poner nombres de personas en los envases de Coca-Cola; y la innovación de organización, que introduce nuevas formas de organizar la empresa o el trabajo, como el teletrabajo.
Según su grado de originalidad, la innovación incremental consiste en realizar pequeñas mejoras en productos existentes, como añadir un palo a una fregona para poder limpiar de pie. En cambio, la innovación radical introduce algo completamente nuevo que provoca un cambio importante en la sociedad, como la creación de internet.
Según el público al que se dirige, la innovación social busca beneficiar a la sociedad, como los vídeos educativos gratuitos de YouTube; la innovación ambiental pretende proteger o mejorar el medioambiente, como los envases biodegradables; y la innovación tecnológica consiste en crear o utilizar nuevas tecnologías para mejorar productos o procesos, como la banca online.
Teorías de la innovación
La teoría del desarrollo económico de Schumpeter explica que los emprendedores crean innovaciones para obtener beneficios y favorecer el progreso económico. Las nuevas tecnologías sustituyen a las anteriores mediante la llamada destrucción creativa, como ocurrió al pasar de las cintas de casete a los CD, los MP3 y las plataformas de música en línea.
La teoría de Drucker afirma que la innovación permite identificar nuevas oportunidades de negocio y crear soluciones para satisfacer las necesidades de los clientes.
La teoría de la difusión de la innovación de Rogers explica que las nuevas tecnologías son adoptadas primero por los innovadores y después se extienden a otros grupos: primeros seguidores, mayoría precoz, mayoría tardía y rezagados.
La teoría de la innovación disruptiva de Christensen señala que algunas empresas no adoptan grandes innovaciones porque no se ajustan a las necesidades de sus clientes más rentables. Por eso, muchas prefieren mejorar poco a poco sus productos actuales. La teoría destaca la importancia de estar atentos a las nuevas tecnologías y a los cambios del mercado.
La teoría de Porter defiende que las empresas deben potenciar aquello en lo que destacan y crear barreras de entrada que les permitan mantener una ventaja frente a sus competidores.
Estrategias de innovación
La estrategia ofensiva o de líder consiste en ser la primera empresa en lanzar nuevos productos o procesos. Requiere mucha inversión en investigación y tecnología y tiene un riesgo elevado, aunque puede generar grandes beneficios. Un ejemplo es Apple con el iPad.
La estrategia defensiva o de seguidor consiste en imitar las innovaciones de una empresa líder cuando ya han demostrado su éxito, intentando mejorarlas o añadir características. Tiene menos riesgo.
La estrategia imitativa consiste en copiar productos existentes y venderlos a un precio más bajo mediante la reducción de costes, como el ejemplo de Huawei que aparece en el tema.
La estrategia oportunista o de nicho de mercado se centra en las necesidades de un grupo reducido de consumidores que las grandes empresas no atienden, como GoPro con las cámaras para deportes extremos.
La estrategia tradicional introduce pocas innovaciones y es habitual en negocios artesanales o artísticos, que compiten mediante la calidad-precio, la ubicación o pequeños cambios estéticos.
La digitalización es el proceso de utilizar tecnologías digitales para capturar, almacenar, procesar y compartir información.
Las TIC, o tecnologías de la información y la comunicación, permiten analizar, almacenar y transmitir información. Algunos ejemplos son los ordenadores, los programas informáticos, internet, las redes, las bases de datos, el correo electrónico y la nube. Ayudan a las empresas a organizarse mejor, tomar decisiones, comunicarse con los clientes y vender de forma más rápida y eficaz.
Nuevas tendencias y tecnologías emergentes
Estas tecnologías mejoran la comunicación, el trabajo, la producción y la seguridad de la información, aunque también hacen necesario proteger los datos y los sistemas digitales.
El Internet de las Cosas (IoT) conecta dispositivos a internet para que intercambien información y funcionen de forma inteligente, como un GPS que informa del tráfico en tiempo real.
La nube o Cloud permite guardar y consultar archivos desde cualquier lugar con conexión a internet y facilita el trabajo en equipo.
El Big Data y la analítica permiten analizar grandes cantidades de datos para conocer mejor los hábitos, las preferencias y los comportamientos de las personas.
La inteligencia artificial (IA) permite que las máquinas aprendan a partir de datos y realicen tareas similares a las humanas, como recomendar contenido en Netflix o TikTok.
El Blockchain es un registro digital seguro y permanente que protege la información y permite realizar transacciones sin intermediarios, como sucede con las criptomonedas.
La impresión 3D permite fabricar objetos y prototipos de forma rápida y personalizada, reduciendo costes, materiales y residuos.
La ciberseguridad protege los sistemas informáticos y los datos frente a robos, ataques e interrupciones mediante medidas como el cifrado, la identificación de usuarios y las actualizaciones de los programas.
La I+D+i significa investigación, desarrollo e innovación. Se refiere al gasto que realizan las empresas o el Estado en investigación para obtener conocimientos que puedan utilizarse para mejorar productos o procesos productivos. Es fundamental para el progreso técnico y el avance de la sociedad.
La investigación busca obtener nuevos conocimientos. Puede ser básica, cuando amplía el conocimiento científico sin una aplicación práctica inmediata, como estudiar cómo afectan los virus y las bacterias al cuerpo humano; o aplicada, cuando utiliza esos conocimientos para resolver un problema concreto, como investigar un medicamento para tratar un resfriado.
El desarrollo consiste en aplicar los resultados de la investigación para crear o mejorar productos, procesos o tecnologías, como desarrollar un medicamento.
La innovación consiste en introducir esos nuevos productos o mejoras en el mercado para que la sociedad pueda utilizarlos.
Papel de la I+D+i en el desarrollo social y empresarial
La I+D+i es importante porque genera conocimiento científico y ayuda a comprender mejor el mundo; mejora la calidad de vida mediante nuevos productos y soluciones, como medicamentos, mejores cultivos y nuevas energías; ayuda a resolver problemas sociales y ambientales, como las pandemias, la escasez de agua y el cambio climático; impulsa el desarrollo tecnológico y la modernización de la sociedad; aumenta la productividad de las empresas al mejorar los procesos de producción y reducir costes; y hace que las empresas sean más competitivas, ayudándolas a crear nuevos productos y encontrar oportunidades de negocio.
