Portada » Tema 1: Comunicación, Lenguaje y Lengua – Conceptos Clave para el Examen
Comunicación animal: Uso de repertorios cerrados de señales (sonidos, gestos, feromonas). Mensajes concretos, no descomponibles y ligados al presente inmediato.
Comunicación humana (lenguaje verbal): Basada en el uso de palabras compuestas por sonidos articulados. Permite combinar elementos para crear infinitos mensajes, referirse al pasado, al futuro, a conceptos abstractos o a la ficción.
Es la propiedad del lenguaje humano que permite crear infinitas palabras partiendo de un número reducido de sonidos.
1.ª articulación: Unidades mínimas con significado (morfemas o monemas).
Perr- (significado léxico) + -o (masculino) + -s (plural).
2.ª articulación: Unidades mínimas sin significado propio (fonemas o sonidos).
Tienen función distintiva: si cambias un fonema de la 2.ª articulación (/p/ por /g/), cambias el significado de la 1.ª articulación (pato / gato).
Definición: Interacción consciente y social entre personas cuya finalidad es transmitir información de forma intencional mediante signos.
Diferencia clave: Solo hay comunicación en sentido estricto si existe intencionalidad (voluntad consciente de transmitir).
Tres pilares:
Información (¿qué se transmite?)
Intencionalidad (¿hay voluntad?)
Signo (¿qué sistema se usa?)
Un signo es una realidad perceptible por los sentidos que en la mente evoca un significado. Saussure definió el código como un inventario cerrado de fonemas que se combinan con reglas para crear mensajes.
Significante (plano de la expresión): La señal física percibida (los sonidos /a-u-t-o-b-u-s/ o las letras escritas A-U-T-O-B-Ú-S).
Significado (plano del contenido): La representación o concepto mental que se forma en la mente («Vehículo grande de transporte colectivo»).
Referente (la realidad): La entidad real a la que remite el signo.
Material/físico: Mesa, perro (existe en la realidad física).
Abstracto: Bondad, justicia (remite a conjuntos de acciones o conductas).
Imaginario/ficticio: Unicornio, sirena (pertenece a universos de ficción).
Sin referente: Preposiciones (de, con), conjunciones (y, pero), signos matemáticos.
Arbitrariedad: No existe una relación natural o lógica entre el significante y el significado. La asociación es una convención o acuerdo social. Por eso una misma realidad se dice perro en español, dog en inglés y chien en francés.
Tipos de signos por el canal:
Visuales: Semáforos, señales, lenguaje escrito.
Acústicos: Palabras habladas, sirenas, timbres.
Táctiles: Braille, apretón de manos.
Codificación primaria vs. secundaria: El lenguaje hablado es el código primario (acústico). La escritura es una codificación secundaria que representa visualmente al código oral.
Emisor: Sujeto que posee la intención comunicativa y codifica el mensaje.
Receptor: Sujeto que recibe e interpreta o decodifica el mensaje.
Mensaje: La información elaborada que se transmite.
Código: Sistema de signos y reglas compartido entre emisor y receptor. (Si se usa un vocabulario o idioma que el receptor no entiende, falla el código).
Canal: Medio físico o soporte por el que circula el mensaje (aire, cable, papel, internet).
Contexto (situacional): Conjunto de circunstancias (espacio, tiempo, relación) que rodean el acto y permiten interpretar el mensaje exacto.
Ruido: Cualquier interferencia o perturbación que dificulta la recepción limpia del mensaje (fallo de cobertura, sonido alto, mala letra, tecnicismos).
La comunicación humana no es solo enviar y recibir datos de forma automática. Es una tarea de cooperación en la que emisor y receptor construyen conjuntamente el sentido del mensaje apoyándose en la interpretación del contexto y en el lenguaje no verbal (gestos, posturas, miradas).
Además de la arbitrariedad y la doble articulación, el lenguaje humano tiene dos propiedades únicas que lo diferencian completamente del de los animales:
Desplazamiento: Nos permite hablar de cosas que no están presentes en el espacio o en el tiempo actual. Gracias al desplazamiento podemos contar lo que hicimos ayer, planear lo que haremos el año que viene, hablar de lugares lejanos o inventar historias de ficción y mundos fantásticos.
Productividad: Es la capacidad de combinar un número limitado de sonidos y palabras para crear un número infinito de oraciones distintas. No nos limitamos a repetir frases memorizadas; podemos construir mensajes totalmente nuevos en cualquier momento.
El acto de comunicarse mediante la palabra implica dos procesos mentales y una condición indispensable:
Codificación: Proceso que realiza el emisor. Consiste en transformar una idea o sentimiento en una señal física mediante un código (palabras habladas, escritas o signos).
Descodificación: Proceso que realiza el receptor. Consiste en recibir la señal física y traducirla en su mente para recuperar el mensaje original.
Conocimiento compartido: Requisito imprescindible. Para que la comunicación funcione, emisor y receptor deben compartir el mismo código (lengua) y referencias culturales similares; de lo contrario, el mensaje no se entiende.
Cada función del lenguaje se centra en uno de los seis elementos de la comunicación:
Función expresiva o emotiva (centrada en el emisor): Sirve para expresar emociones, opiniones o estados de ánimo. Utiliza exclamaciones, adjetivos valorativos y la primera persona.
Ejemplo: «¡Qué rabia me da perder el autobús!».
Función apelativa o conativa (centrada en el receptor): Busca influir en el receptor para que haga algo, responda o cambie su actitud. Utiliza el imperativo, preguntas, vocativos y la segunda persona.
Ejemplo: «Esther, abre la puerta, por favor».
Función referencial, representativa o informativa (centrada en el contexto): Transmite información sobre la realidad de forma objetiva, sin dar opiniones. Utiliza el modo indicativo y la tercera persona.
Ejemplo: «La clase dura 50 minutos».
Función metalingüística (centrada en el código): Se utiliza la propia lengua para explicar o reflexionar sobre la lengua misma. Se usa en diccionarios y clases de gramática.
Ejemplo: «La palabra sobre todo se escribe en dos palabras».
Función poética o estética (centrada en el mensaje): Se centra en la forma de construir el mensaje para llamar la atención sobre él o buscar un efecto estético. Se usa en la literatura, la publicidad y los refranes.
Ejemplo: «En abril, aguas mil».
Función fática o de contacto (centrada en el canal): Sirve para iniciar, mantener, comprobar o cerrar la comunicación y asegurar que el canal funciona.
Ejemplo: «¿Sí? ¿Me escuchas bien?».
Nota para el examen: En un mismo mensaje pueden aparecer varias funciones juntas, pero siempre hay una predominante. En la frase «El muy torpe ha vuelto a romper un vaso», la función predominante es la expresiva (por el insulto y la valoración «muy torpe»), aunque secundariamente también sea referencial.
La comunicación no verbal utiliza cuatro sistemas semióticos que pueden acompañar al lenguaje hablado o sustituirlo por completo:
Paralingüística: Elementos fónicos (de sonido) que acompañan a la palabra hablada pero no son palabras en sí. Incluye el tono de voz, el volumen, el ritmo, el llanto, la risa o las pausas.
Cinésica (o kinésica): Movimientos corporales y gestos. Incluye la mirada, las expresiones faciales, la postura corporal y la exhibición de emociones (como sonreír o cruzar los brazos).
Proxémica: Uso y gestión del espacio personal. Analiza la distancia física que mantenemos con los demás según el grado de confianza o la situación social.
Cronémica: Gestión y concepción del tiempo en la comunicación, como la duración de un saludo, la impuntualidad o el uso de las pausas.
Importante: La comunicación no verbal varía según la cultura. Por ejemplo, en Bulgaria mover la cabeza de lado a lado significa «sí» y de arriba abajo significa «no»; en países asiáticos como China o Japón es de buena educación entregar o recibir un objeto usando ambas manos.
Las habilidades comunicativas se dividen según su función:
Habilidades de codificación (producir el mensaje):
Vía oral: Hablar.
Vía escrita: Escribir.
Vía manual: Emitir la lengua de signos.
Habilidades de descodificación (interpretar el mensaje):
Vía oral: Comprensión auditiva (escuchar).
Vía escrita: Lectura (comprobar el texto).
Vía manual: Comprensión visual (interpretar la lengua de signos).
Lenguaje: Capacidad o facultad biológica que tiene el ser humano para comunicarse mediante sistemas de signos (sonidos articulados, gestos, etc.). Es abstracto y universal a la especie humana.
Lengua: Código concreto o sistema de signos que utiliza una comunidad de hablantes (español, inglés, francés).
Habla: Realización individual y concreta que hace un hablante de su lengua en un momento determinado.
Noam Chomsky defendió que el lenguaje no es un simple comportamiento aprendido, sino una capacidad mental almacenada en nuestro cerebro:
Gramática mental: El cerebro almacena un conjunto de reglas gramaticales de forma inconsciente. Los hablantes nativos tenemos un conocimiento tácito (sabemos si una frase «suena bien o mal» aunque no sepamos explicar la regla gramatical exacta).
Innatismo: Nacemos predispuestos genéticamente para aprender a hablar durante la infancia, sin necesidad de ir a clase ni recibir instrucción formal.
Estructura de este conocimiento mental:
Conocimiento declarativo (¿qué?): Las reglas teóricas que tenemos almacenadas.
Conocimiento procedimental (¿cómo?): La habilidad práctica para aplicar esas reglas al hablar o escribir.
Arbitrariedad: No hay relación lógica entre la palabra y la realidad a la que nombra (salvo en las onomatopeyas).
Recursividad y productividad: Capacidad de crear infinitas oraciones metiendo unas frases dentro de otras o combinando palabras de forma ilimitada.
Desplazamiento: Permite hablar del pasado, del futuro, de lugares lejanos o de cosas imaginarias que no están presentes.
Prevaricación: Capacidad de mentir, engañar, emitir mensajes falsos o inventar historias de ficción.
Reflexividad (o función metalingüística): Usar el lenguaje para hablar sobre el propio lenguaje (por ejemplo, explicar la gramática).
Intercambiabilidad: Cualquier emisor humano puede pasar a ser receptor y viceversa en una conversación (a diferencia de algunos animales con roles biológicos fijos).
Evanescencia (desvanecimiento rápido): La señal hablada es temporal y desaparece en el aire justo después de emitirse, lo que exige atención inmediata.
Idea principal: La mente nace como un lienzo en blanco (tabula rasa). Hablar es un hábito que se aprende por imitación, igual que montar en bicicleta o entrenar a una mascota.
Mecanismo: Estímulo → Respuesta → Refuerzo.
Ejemplo: Un bebé dice «mamá», la madre le sonríe y le da un abrazo (refuerzo positivo), por lo que el bebé repite la palabra para conseguir más premios.
Idea principal: Nacemos preprogramados genéticamente para hablar. El cerebro tiene un «hardware» preinstalado con una Gramática Universal y un Dispositivo de Adquisición del Lenguaje (DAL / LAD).
Mecanismo: El entorno solo sirve como estímulo para activar los «interruptores» de la lengua que se escucha a su alrededor.
El argumento de la «pobreza del estímulo» (cómo venció Chomsky al conductismo): Los niños pequeños dicen formas como «yo no sabo» o «se ha rompiendo». Ningún adulto a su alrededor habla así ni los ha premiado por decirlo. Esto demuestra que el niño no está imitando, sino aplicando hipótesis internas de su sistema gramatical.
General: Todas las lenguas son traducibles entre sí.
Gramatical: Todas poseen fonología y morfología.
Sintáctico: Todas establecen relaciones directas e indirectas entre los elementos de la oración.
Fonológico: Todas distinguen entre vocales y consonantes.
Morfológico: Todas pueden crear palabras nuevas o modificarlas.
Semántico: Todas expresan acciones, estados y procesos.
Cambio lingüístico: Todas las lenguas vivas evolucionan con el tiempo.
Es la capacidad de usar la lengua no solo de forma correcta según la gramática, sino adecuada al contexto y a la situación social. Se divide en 4 subcompetencias (Canale y Swain):
Competencia lingüística o gramatical: Dominio del código y sus reglas. Se subdivide en:
Fonética y fonología: Sonidos y fonemas.
Morfología: Estructura interna de la palabra (morfemas).
Sintaxis: Combinación de palabras en sintagmas y oraciones.
Semántica: Significado de palabras y oraciones.
Competencia sociolingüística: Saber adecuar el registro (formal, informal) al contexto y a las normas culturales.
Competencia discursiva: Capacidad de construir textos o discursos coherentes y bien cohesionados.
Competencia estratégica: Uso de recursos para compensar fallos en la comunicación (gestos, buscar sinónimos, pedir aclaraciones).
La pragmática estudia el lenguaje en uso, es decir, cómo el contexto y la intención del emisor influyen en la interpretación del mensaje.
Referencia: Relación directa entre la palabra y la realidad física o temática (ejemplo: «Hace calor» = la temperatura ambiente es elevada).
Presuposición: Información implícita que se da por sentada antes de hablar.
Ejemplo: «Continúa haciendo calor» presupone que ya hacía calor antes.
Ejemplo: «El actual rey de España» presupone que España es una monarquía.
Implicatura: Significado no dicho literalmente pero que el emisor transmite con una intención concreta.
Ejemplo: Preguntas «¿Qué tal las vacaciones en la playa?» y te responden «Hacía un frío horrible». La respuesta implica que fueron unas malas vacaciones.
Inferencia: Proceso deductivo que hace el receptor para comprender el sentido real a partir del contexto.
Ejemplo: Alguien dice «Hace frío» mirando hacia una ventana abierta; el oyente infiere que le está pidiendo que cierre la ventana.
Grice explicó que cuando conversamos seguimos un Principio de Cooperación guiado por 4 reglas no escritas:
Máxima de cantidad: Aporta la información justa: ni te quedes corto ni te extiendas demasiado.
Máxima de calidad: Di la verdad. No digas aquello que sea falso o que no puedas probar. (Los bulos y rumores la vulneran; usar la ironía o el sarcasmo consiste en romperla intencionadamente con apariencia de verdad).
Máxima de relevancia (o relación): Aporta información que venga al caso y sea relevante para el tema. (Si te preguntan algo incómodo como «¿Cuándo te gradúas?» y respondes «¡Qué buen día hace!», estás violando esta máxima para cambiar de tema).
Máxima de manera: Sé claro, conciso y ordenado, y evita la ambigüedad.
Prevaricación: Contar un chiste sobre extraterrestres o decir que perdiste el autobús cuando te quedaste dormido.
Pobreza del estímulo: Decir «no sabo» (demuestra que el niño procesa reglas y no solo imita).
Presuposición: «Mi hermano ha dejado de fumar» (presupone que antes fumaba y que tengo un hermano).
Violación de la máxima de relevancia: Responder «Mañana hay examen» cuando alguien te pregunta «¿Salimos hoy de fiesta?».
El lingüista Eugenio Coseriu propuso una distinción en tres niveles para entender cómo funciona una lengua:
Sistema: Conjunto abstracto de unidades y reglas que hacen posible una lengua (las reglas gramaticales y el vocabulario disponible). Es lo que la lengua te permite hacer.
Norma: Realización colectiva del sistema fijada por el uso de una comunidad determinada. Es el filtro social de lo que es frecuente, aceptado o tradicional en una región o grupo, dentro de todo lo que el sistema permite.
Habla: Acto individual y concreto de un hablante en un momento y lugar determinados.
Para no confundir ambos conceptos en el examen, ten claras sus diferencias fundamentales:
Origen: El lenguaje humano es innato y genético (el Homo sapiens nace con él). La lengua se aprende dentro de una comunidad (existe una edad límite durante la infancia para aprender la lengua materna).
Alcance: El lenguaje es universal (idéntico en todos los seres humanos). La lengua es distinta en cada comunidad lingüística (las más de 6000 lenguas e idiomas del mundo).
Medio de manifestación: El lenguaje puede manifestarse por medios visuales (gestos, señas), sonoros (gritos, palabras) o táctiles (caricias). La lengua se manifiesta concretamente mediante el habla o la escritura.
Evolución: El lenguaje humano es anterior a la lengua (la lengua comenzó a evolucionar cuando el ser humano ya tenía las bases biológicas del lenguaje).
La lengua no es estática ni homogénea; varía según cuatro factores o ejes principales:
Variedades diacrónicas (eje temporal): La lengua varía a través del tiempo y la historia. Por ejemplo, el español del siglo XVI (el de Cervantes) no es el mismo que se habla hoy.
Variedades diatópicas (eje geográfico): La lengua varía según el espacio o territorio. Es lo que da lugar a los dialectos (por ejemplo, las diferencias entre el español de Canarias, el de Andalucía o el de Argentina).
Variedades diastráticas (eje social): La lengua varía según la clase social, edad o nivel cultural del hablante. Da lugar a los niveles de la lengua (culto, vulgar) y a las jergas.
Variedades diafásicas (eje situacional): La lengua varía según el contexto o la situación comunicativa. Es lo que determina el registro que utilizamos (formal o informal).
Dialecto: Modalidad o variedad de una lengua que se utiliza en un territorio determinado. No está fuertemente diferenciado de otras variedades de origen común (por ejemplo, el dialecto canario o el dialecto andaluz).
Habla: Realización lingüística propia y característica de un hablante o de una localidad concreta (por ejemplo, «el habla de Las Palmas» o «el habla de un presidente»).
Idiolecto: Conjunto de hábitos lingüísticos únicos e individuales de una persona. Es la forma particular de hablar de cada individuo respecto a la lengua estándar (incluye sus muletillas personales, giros únicos o tono).
Son variedades de la lengua vinculadas a grupos sociales específicos:
Jerga profesional: Lenguaje técnico empleado por los miembros de un grupo profesional (médicos, abogados, científicos) para comunicarse de forma precisa. Usa vocabulario compuesto a partir del latín o el griego y tecnicismos.
Ejemplos: «Taquicardia» (frecuencia cardíaca rápida), «gastralgia» (dolor de estómago), «rigor mortis» (rigidez cadavérica).
Jerga juvenil: Lenguaje característico y cambiante empleado por los jóvenes para identificarse entre sí y diferenciarse de los adultos.
Recursos usados: Acortamientos (depre, finde, bro), nuevas palabras (segurata, bocata), aumentativos y diminutivos (puntazo, fiestuqui) y expresiones figuradas (dar la brasa, rayarse).
Variación intergeneracional:
Generación Z: crush, match, postureo, salseo, dar cringe, shippear, stalkear, hype, random.
Generación Millennial: bacalao, mover el esqueleto, okey makey, guay, dabuti, chachi, alucina vecina, tranqui.
Argot: Uso característico de la lengua en grupos marginales o delictivos (presos, bandas) para evitar ser entendidos por personas ajenas al grupo.
Ejemplos: pipa o cacharra (pistola), pasma o maderos (policía), guita (dinero), cana (cárcel o policía).
Son las variedades que un mismo hablante elige según el contexto o la situación. Dependen de cuatro factores: los interlocutores (nivel de confianza), el tema, el canal (oral o escrito) y el objetivo.
Registro coloquial o informal (tratamiento de «tú»):
Se emplea con espontaneidad en ambientes de confianza.
Usa expresiones imprecisas («Nos vemos dentro de un rato»).
Recurre a palabras comodín (cosa, hacer), muletillas («en plan», «¿sabes?») y construcciones desordenadas o exclamaciones («¡Vaya!»).
Pronunciación relajada.
Registro formal (tratamiento de «usted»):
Se emplea en situaciones que exigen rigor, cortesía y claridad.
Busca la máxima precisión y exactitud («El concierto comenzará a las 15:30»).
Utiliza tecnicismos y sintaxis cuidada («Le realizaremos una laparoscopia»).
Evita las muletillas y exige una pronunciación cuidada y limpia.
De lo más amplio y abstracto a lo más concreto e individual:
Lenguaje: Capacidad biológica universal.
Lengua: Sistema o código común de una comunidad (por ejemplo, el español).
Dialecto: Variedad geográfica de la lengua (por ejemplo, el español de Canarias).
Habla: Uso característico de una localidad o grupo.
Jerga / argot: Uso específico de un grupo profesional, juvenil o marginal.
Idiolecto: Forma única e irrepetible de hablar de un individuo concreto.
