Portada » Biología » Gestión de Heladas y Factores Climáticos en la Producción Frutícola
Las heladas se definen desde dos perspectivas:
El daño es causado por la formación de hielo en el interior de las células, que crece como agujas y perfora las membranas celulares, provocando deshidratación, ruptura y, finalmente, la muerte celular.
Además, se clasifican en blancas (con humedad, menos dañinas) y negras (sin humedad, muy dañinas).
Factores como la nubosidad, la velocidad del viento, la humedad del aire, el laboreo del suelo y el relieve influyen en la intensidad. Los métodos de defensa se dividen en:
La inducción floral es el estímulo fisiológico donde el meristema adquiere potencialidad reproductora. La diferenciación es la manifestación morfológica de los primordios, y la expresión es la visibilidad de los órganos florales.
Estos procesos explican la vecería o alternancia de las cosechas. Factores como la luz, la presencia de hojas, la carga de frutos, la poda y los agentes retardantes del crecimiento son determinantes para la intensidad de la floración.
La radiación es la fuente de energía para la fotosíntesis. Una distribución adecuada dentro de la copa es vital, ya que zonas con menos del 15% de radiación se vuelven improductivas. El fotoperíodo tiene poca influencia, siendo la temperatura el factor dominante.
Es el factor más crítico. Las especies templadas requieren acumulación de horas de frío (≤ 7 °C) para romper la dormición. Temperaturas extremas afectan la fotosíntesis, el cuaje y la calidad del fruto.
Mientras que vientos suaves favorecen el intercambio gaseoso, los vientos fuertes causan daños mecánicos. El granizo es un fenómeno altamente perjudicial que requiere protección mediante mallas antigranizo para preservar el valor comercial de la producción.
